Josué 24

1 Entonces Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquem, llamó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y ellos se presentaron delante de Dios.

2 Y Josué dijo a todo el pueblo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Al otro lado del río habitaban antiguamente vuestros padres,es decir,Taré, padre de Abraham y de Nacor, y servían a otros dioses.

3 “Entonces tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río y lo guié por toda la tierra de Canaán, multipliqué su descendencia y le di a Isaac.

4 “Y a Isaac le di a Jacob y a Esaú, y a Esaú le di el monte Seir para que lo poseyera; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.

5 “Entonces envié a Moisés y a Aarón, y herí con plagas a Egipto conforme a lo que hice en medio de él; y después os saqué.

6 “Saqué a vuestros padres de Egipto y llegasteis al mar, y Egipto persiguió a vuestros padres con carros y caballería hasta el mar Rojo.

7 “Pero cuando clamaron al Señor, El puso tinieblas entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, que los cubrió; y vuestros propios ojos vieron lo que hice en Egipto. Y por mucho tiempo vivisteis en el desierto.

8 “Entonces os traje a la tierra de los amorreos que habitaban al otro lado del Jordán, y ellos pelearon contra vosotros; los entregué en vuestras manos, y tomasteis posesión de su tierra cuando yo los destruí delante de vosotros.

9 “Entonces Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, se levantó y peleó contra Israel, y envió a llamar a Balaam, hijo de Beor, para que os maldijera.

10 “Pero yo no quise escuchar a Balaam; y él tuvo que bendeciros, y os libré de su mano.

11 “Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó; y los habitantes de Jericó pelearon contra vosotros,y tambiénlos amorreos, los ferezeos, los cananeos, los hititas, los gergeseos, los heveos y los jebuseos. Y los entregué en vuestras manos.

12 “Entonces envié delante de vosotros avispas que expulsaron a los dos reyes de los amorreos de delante de vosotros,perono fue por vuestra espada ni por vuestro arco.

13 “Y os di una tierra en que no habíais trabajado, y ciudades que no habíais edificado, y habitáis en ellas; de viñas y olivares que no plantasteis, coméis.”

14 Ahora pues, temed al Señory servidle con integridad y con fidelidad; quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del río y en Egipto, y servid al Señor.

15 Y si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién habéis de servir: si a los dioses que sirvieron vuestros padres, queestabanal otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa, serviremos al Señor.

16 Y el pueblo respondió, y dijo: Lejos esté de nosotros abandonar al Señorpara servir a otros dioses;

17 porque el Señornuestro Dios es el que nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, el que hizo estas grandes señales delante de nosotros y nos guardó por todo el camino en que anduvimos y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos.

18 Y el Señorechó de delante de nosotros a todos los pueblos, incluso a los amorreos, que moraban en la tierra. Nosotros,pues,también serviremos al Señor, porque El es nuestro Dios.

19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir al Señor, porque El es Dios santo, El es Dios celoso; El no perdonará vuestra transgresión ni vuestros pecados.

20 Si abandonáis al Señory servís a dioses extranjeros, El se volverá y os hará daño, y os consumirá después de haberos hecho bien.

21 Respondió el pueblo a Josué: No, sino que serviremos al Señor.

22 Y Josué dijo al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis escogido al Señorpara servirle. Y dijeron: Testigos somos.

23 Ahora pues, quitad los dioses extranjeros que están en medio de vosotros, e inclinad vuestro corazón al Señor, Dios de Israel.

24 Y el pueblo respondió a Josué: Al Señornuestro Dios serviremos y su voz obedeceremos.

25 Entonces Josué hizo un pacto con el pueblo aquel día, y les impuso estatutos y ordenanzas en Siquem.

26 Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomó una gran piedra y la colocó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario del Señor.

27 Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí, esta piedra servirá de testigo contra nosotros, porque ella ha oído todas las palabras que el Señorha hablado con nosotros; será, pues, testigo contra vosotros para que no neguéis a vuestro Dios.

28 Entonces Josué despidió al pueblo, cada uno a su heredad.

29 Y sucedió que después de estas cosas Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años.

30 Y lo sepultaron en la tierra de su heredad, en Timnat-sera, que está en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas.

31 Y sirvió Israel al Señortodos los días de Josué y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que habían conocido todas las obras que el Señorhabía hecho por Israel.

32 Los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Siquem, en la parcela de campo que Jacob había comprado a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de José.

33 Y murió Eleazar, hijo de Aarón; y lo sepultaron en el collado de su hijo Finees, que le había sido dado en la región montañosa de Efraín.

Deuteronomio 1

1 Estas son las palabras que Moisés habló a todo Israel al otro lado del Jordán, en el desierto, en el Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab.

2 Hay once díasde caminodesde Horeb, por el camino del monte Seir, hasta Cades-barnea.

3 Y sucedió que en el año cuarenta, el mes undécimo, el primerdíadel mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que el Señorle había ordenado que lesdiera,

4 después de haber derrotado a Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, y a Og, rey de Basán, que habitaba en Astarot y en Edrei.

5 Al otro lado del Jordán, en la tierra de Moab, Moisés comenzó a explicar esta ley, diciendo:

6 El Señornuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: “Bastante habéis permanecido en este monte.

7 “Volveos; partid e id a la región montañosa de los amorreos, y a todos sus vecinos, en el Arabá, en la región montañosa, en el valle, en el Neguev, y por la costa del mar, la tierra de los cananeos y el Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates.

8 “Mirad, he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y tomad posesión de la tierra que el Señorjuró dar a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, a ellos y a su descendencia después de ellos.”

9 Y en aquel tiempo os hablé, diciendo: “Yo solo no puedo llevarla cargadetodosvosotros.

10 “El Señorvuestro Dios os ha multiplicado y he aquí que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud.

11 “Que el Señor, el Dios de vuestros padres, os multiplique mil veces más de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.

12 “¿Cómo puedo yo solo llevar el peso y la carga de vosotros y vuestros litigios?

13 “Escoged de entre vuestras tribus hombres sabios, entendidos y expertos, y yo los nombraré como vuestros jefes.”

14 Y vosotros me respondisteis, y dijisteis: “Bueno es que se haga lo que has dicho.”

15 Entonces tomé a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y expertos, y los nombré como dirigentes vuestros, jefes de mil, de cien, de cincuenta, y de diez, y oficiales para vuestras tribus.

16 Y en aquella ocasión mandé a vuestros jueces, diciendo: “Oídlos pleitosentre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre un hombre y su hermano o el forastero que está con él.

17 “No mostraréis parcialidad en el juicio; lo mismo oiréis al pequeño que al grande. No tendréis temor del hombre, porque el juicio es de Dios. Y el caso que sea muy difícil para vosotros, melotraeréis a mí, y yo lo oiré.”

18 En aquella misma ocasión os mandé todas las cosas que deberíais hacer.

19 Partimos de Horeb y pasamos por todo aquel vasto y terrible desierto que visteis, camino de la región montañosa de los amorreos, tal como el Señornuestro Dios nos había mandado, y llegamos a Cades-barnea.

20 Y os dije: “Habéis llegado a la región montañosa de los amorreos que el Señornuestro Dios va a darnos.

21 “Mira,Israel,el Señortu Dios ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesión de ella, como el Señor, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes.”

22 Entonces todos vosotros os acercasteis a mí, y dijisteis: “Enviemos hombres delante de nosotros, que nos exploren la tierra, y nos traigan noticia del camino por el cual hemos de subir y de las ciudades a las cuales entraremos.”

23 Y me agradó el plan, y tomé a doce hombres de entre vosotros, un hombre por cada tribu.

24 Y ellos partieron y subieron a la región montañosa, y llegaron hasta el valle de Escol, y reconocieron la tierra.

25 Tomaron en sus manos del fruto de la tierra y nos lo trajeron; y nos dieron un informe, diciendo: “Es una tierra buena que el Señornuestro Dios nos da.”

26 Sin embargo, no quisisteis subir, y os rebelasteis contra el mandato del Señorvuestro Dios.

27 Y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: “Porque el Señornos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.

28 “¿Adónde subiremos? Nuestros hermanos nos han atemorizado, diciendo: ‘El pueblo es más grande y más alto que nosotros; las ciudades son grandes y fortificadas hasta el cielo. Y además vimos allí a los hijos de Anac.'”

29 Entonces yo os dije: “No temáis ni les tengáis miedo.

30 “El Señorvuestro Dios, que va delante de vosotros, El peleará por vosotros, así como lo hizo delante de vuestros ojos en Egipto,

31 y en el desierto, donde has visto cómo el Señortu Dios te llevó, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que habéis andado hasta llegar a este lugar.”

32 Pero con todo esto, no confiasteis en el Señorvuestro Dios,

33 que iba delante de vosotros en el camino para buscaros lugar dónde acampar, con fuego de noche y nube de día, para mostraros el camino por donde debíais andar.

34 Entonces oyó el Señorla voz de vuestras palabras, y se enojó y juró, diciendo:

35 “Ninguno de estos hombres, esta generación perversa, verá la buena tierra que juré dar a vuestros padres,

36 excepto Caleb, hijo de Jefone; él la verá, y a él y a sus hijos daré la tierra que ha pisado, pues él ha seguido fielmente al Señor.”

37 El Señorse enojó también contra mí por causa vuestra, diciendo: “Tampoco tú entrarás allá.

38 “Josué, hijo de Nun, que está delante de ti, él entrará allá; anímale, porque él hará que Israel la posea.

39 “Y vuestros pequeños, que dijisteis que vendrían a ser presa, y vuestros hijos, que hoy no tienen conocimiento del bien ni del mal, entrarán allá, y a ellos yo la daré, y ellos la poseerán.

40 “Pero vosotros, volveos y partid hacia el desierto por el camino del mar Rojo.”

41 Entonces respondisteis y me dijisteis: “Hemos pecado contra el Señor; nosotros subiremos y pelearemos tal como el Señornuestro Dios nos ha mandado.” Y cada uno de vosotros se ciñó sus armas de guerra, y pensasteis que era fácil subir a la región montañosa.

42 Pero el Señorme dijo: “Diles: ‘No subáis, ni peleéis, pues yo no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.'”

43 Y os hablé, pero no quisisteis escuchar. Al contrario, os rebelasteis contra el mandamiento del Señor, y obrasteis con presunción, y subisteis a la región montañosa.

44 Y los amorreos que moraban en aquella región montañosa salieron contra vosotros, y os persiguieron como lo hacen las abejas, y os derrotaron desde Seir hasta Horma.

45 Entonces volvisteis y llorasteis delante del Señor, pero el Señorno escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.

46 Por eso permanecisteis en Cades muchos días, los días que pasasteisallí.

Deuteronomio 2

1 Después nos volvimos y partimos hacia el desierto por el camino del mar Rojo, como el Señorme había mandado, y por muchos días dimos vuelta al monte Seir.

2 Y el Señorme habló, diciendo:

3 “Bastantes vueltas habéis dado ya alrededor de este monte. Volveosahorahacia el norte,

4 y da orden al pueblo, diciendo: ‘Vais a pasar por el territorio de vuestros hermanos, los hijos de Esaú que habitan en Seir, y os tendrán miedo. Así que tened mucho cuidado;

5 no los provoquéis, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera la huella de un pie, porque a Esaú he dado el monte Seir por posesión.

6 ‘Les compraréis con dinero los alimentos para comer, y también con dinero compraréis de ellos agua para beber.

7 ‘Pues el Señortu Dios te ha bendecido en todo lo que has hecho; El ha conocido tu peregrinar a través de este inmenso desierto. Por cuarenta años el Señortu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado.'”

8 Pasamos, pues, de largo a nuestros hermanos, los hijos de Esaú que habitan en Seir, lejos del camino de Arabá, lejos de Elat y de Ezión-geber. Y nos volvimos, y pasamos por el camino del desierto de Moab.

9 Entonces el Señorme dijo: “No molestes a Moab, ni los provoques a la guerra, porque no te daré nada de su tierra por posesión, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesión.

10 (Antes habitaron allí los emitas, un pueblo tan grande, numeroso y alto como los anaceos.

11 Como los anaceos, ellos también son considerados gigantes, pero los moabitas los llaman emitas.

12 Los horeos habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esaú los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron en su lugar, tal como Israel hizo con la tierra que el Señorles dio en posesión.)

13 “Levantaos ahora, y cruzad el torrente de Zered.” Y cruzamos el torrente de Zered.

14 Y el tiempo que nos llevó para venir de Cades-barnea, hasta que cruzamos el torrente de Zered, fue de treinta y ocho años; hasta que pereció toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como el Señorles había jurado.

15 Además, la mano del Señorfue contra ellos, para destruirlos de en medio del campamento, hasta que todos perecieron.

16 Y aconteció que cuando todos los hombres de guerra habían ya perecido de entre el pueblo,

17 el Señorme habló, diciendo:

18 “Tú cruzarás hoy por Ar la frontera de Moab.

19 “Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad.”

20 (Es también conocida como la tierra de los gigantes,porqueantiguamente habitaban en ella gigantes, a los que los amonitas llaman zomzomeos,

21 pueblo grande, numeroso y alto como los anaceos, pero que el Señordestruyó delante de ellos. Ylos amonitaslos desalojaron y se establecieron en su lugar,

22 tal comoDioshizo con los hijos de Esaú, que habitan en Seir, cuando destruyó a los horeos delante de ellos; y ellos los desalojaron, y se establecieron en su lugar hasta hoy.

23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos, que salieron de Caftor, los destruyeron y se establecieron en su lugar.)

24 “Levantaos; partid y pasad por el valle del Arnón. Mira, he entregado en tu mano a Sehón amorreo, rey de Hesbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra en batalla con él.

25 “Hoy comenzaré a infundir el espanto y temor tuyo entre los pueblos debajo del cielo, quienes, al oír tu fama, temblarán y se angustiarán a causa de ti.”

26 Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:

27 “Déjame pasar por tu tierra; iré solamente por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.

28 “Me venderás comestibles por dinero para que yo pueda comer, y me darás agua por dinero para que pueda beber; déjame tan sólo pasar a pie,

29 tal como hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitan en Seir, y los moabitas que habitan en Ar, hasta que cruce el Jordán a la tierra que el Señornuestro Dios nos da.”

30 Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos pasar por su tierra porque el Señortu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón, a fin de entregarlo en tus manos, comolo estáhoy.

31 Y el Señorme dijo: “Mira, he comenzado a entregar a Sehón y su tierra en tus manos. Comienza a ocuparlapara que poseas la tierra.”

32 Entonces Sehón salió con todo su pueblo a encontrarnos en batalla en Jahaza.

33 Y el Señornuestro Dios lo entregó a nosotros; y lo derrotamos a él, a sus hijos y a todo su pueblo.

34 En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y niños de cada ciudad. No dejamos ningún sobreviviente.

35 Tomamos solamente como nuestro botín los animales y los despojos de las ciudades que habíamos capturado.

36 Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, ydesdela ciudad que está en el valle, aun hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; el Señornuestro Dios noslasentregó todas.

37 Solamente no te acercaste a la tierra de los hijos de Amón, a todo lo largo del arroyo Jaboc, ni a las ciudades del monte, todo lo que el Señornuestro Dios había prohibido.

Deuteronomio 3

1 Volvimos, pues, y subimos por el camino de Basán, y Og, rey de Basán, nos salió al encuentro con todo su pueblo para pelear en Edrei.

2 Pero el Señorme dijo: “No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a él, y a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón.”

3 Así que el Señornuestro Dios entregó también a Og, rey de Basán, con todo su pueblo en nuestra mano, y los herimos hasta que no quedaron sobrevivientes.

4 Y tomamos en aquel entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomáramos: sesenta ciudades, toda la región de Argob, el reino de Og en Basán.

5 Todas éstas eran ciudades fortificadas con altas murallas, puertas y barras, aparte de muchos otros pueblos sin murallas.

6 Las destruimos totalmente, como hicimos con Sehón, rey de Hesbón, exterminando a todos los hombres, mujeres y niños de cada ciudad;

7 pero tomamos como nuestro botín todos los animales y los despojos de las ciudades.

8 Así tomamos entonces la tierra de mano de los dos reyes de los amorreos que estaban del otro lado del Jordán, desde el valle del Arnón hasta el monte Hermón

9 (los sidonios llaman a Hermón, Sirión, y los amorreos lo llaman Senir):

10 todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y todo Basán, hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.

11 (Porque sólo Og, rey de Basán, quedaba de los gigantes. Su cama era una cama de hierro; está en Rabá de los hijos de Amón. Tenía nueve codos de largo y cuatro codos de ancho, según el codo de un hombre.)

12 Tomamos posesión, pues, de esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer, que está en el valle del Arnón, y la mitad de la región montañosa de Galaad y sus ciudades, se la di a los rubenitas y a los gaditas.

13 Y el resto de Galaad y todo Basán, el reino de Og, toda la región de Argob, se la di a la media tribu de Manasés. (En cuanto a todo Basán, se le llama la tierra de los gigantes.

14 Jair, hijo de Manasés, tomó toda la región de Argob hasta la frontera con Gesur y Maaca, y la llamó,es decir aBasán, según su propio nombre, Havot-jair,como se llamahasta hoy.)

15 Y a Maquir le di Galaad.

16 A los rubenitas y a los gaditas les di desde Galaad hasta el valle del Arnón, el medio del valle como frontera, hasta el arroyo Jaboc, frontera de los hijos de Amón;

17 también el Arabá, con el Jordán como frontera, desde el Cineret hasta el mar del Arabá, el mar Salado, al pie de las laderas del Pisga al oriente.

18 Y en aquel tiempo yo os ordené, diciendo: “El Señorvuestro Dios os ha dado esta tierra para poseerla; todos vosotros, hombres valientes, cruzaréis armados delante de vuestros hermanos, los hijos de Israel.

19 “Pero vuestras mujeres, vuestros pequeños y vuestro ganado (yo sé que tenéis mucho ganado), permanecerán en las ciudades que os he dado,

20 hasta que el Señordé reposo a vuestros compatriotas como a vosotros, y posean ellos también la tierra que el Señorvuestro Dios les dará al otro lado del Jordán. Entonces podréis volver cada hombre a la posesión que os he dado.”

21 Y ordené a Josué en aquel tiempo, diciendo: “Tus ojos han visto todo lo que el Señorvuestro Dios ha hecho a estos dos reyes; así hará el Señora todos los reinos por los cuales vas a pasar.

22 “No les temáis, porque el Señorvuestro Dios es el que pelea por vosotros.”

23 Yo también supliqué al Señoren aquel tiempo, diciendo:

24 “Oh Señor Dios, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en los cielos o en la tierra que pueda hacer obras y hechostanpoderosos como los tuyos?

25 “Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Jordán, aquella buena región montañosa y el Líbano.”

26 Pero el Señorse enojó conmigo a causa de vosotros, y no me escuchó; y el Señorme dijo: “¡Basta! No me hables más de esto.

27 “Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al occidente, al norte, al sur y al oriente, y míralacon tus propios ojos, porque tú no cruzarás este Jordán.

28 “Pero encarga a Josué, y anímale y fortalécele, porque él pasará a la cabeza de este pueblo, y él les dará por heredad la tierra que tú verás.”

29 Y nos quedamos en el valle frente a Bet-peor.

Deuteronomio 4

1 Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los decretos que yo os enseño para que los ejecutéis, a fin de que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, el Dios de vuestros padres, os da.

2 No añadiréisnadaa la palabra que yo os mando, ni quitaréisnadade ella, para que guardéis los mandamientos del Señorvuestro Dios que yo os mando.

3 Vuestros ojos han visto lo que hizo el Señoren el caso de Baal-peor, pues a todo hombre que siguió a Baal-peor, el Señortu Dios lo destruyó de en medio de ti.

4 Mas vosotros, que permanecisteis fieles al Señorvuestro Dios, todos estáis vivos hoy.

5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos tal como el Señormi Dios me ordenó, para que los cumpláis en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla.

6 Así que guardadlosy ponedlospor obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.”

7 Porque, ¿qué nación grande hay que tenga un dios tan cerca de ella como está el Señornuestro Dios siempre que le invocamos?

8 ¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretos tan justos como toda esta ley que hoy pongo delante de vosotros?

9 Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.

10 Recuerdael día que estuviste delante del Señortu Dios en Horeb, cuando el Señorme dijo: “Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra ylasenseñen a sus hijos.”

11 Os acercasteis, pues, y permanecisteis al pie del monte, y el monte ardía en fuego hasta el mismo cielo: oscuridad, nube y densas tinieblas.

12 Entonces el Señoros habló de en medio del fuego; oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna.

13 Y El os declaró su pacto, el cual os mandó poner por obra:esto es,los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.

14 Y el Señorme ordenó en aquella ocasión que os enseñara estatutos y decretos, a fin de que los cumpliérais en la tierra a la cual vais a entrar para poseerla.

15 Así que guardaos bien, ya que no visteis ninguna figura el día en que el Señoros habló en Horeb de en medio del fuego;

16 no sea que os corrompáis y hagáis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varón o hembra,

17 semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cielo,

18 semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez quehayen las aguas debajo de la tierra.

19 No sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cielo, y seas impulsado a adorarlos y servirlos,cosasque el Señortu Dios ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

20 Pero a vosotros el Señoros ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que fuerais pueblo de su heredad comolo soisahora.

21 Y el Señorse enojó conmigo a causa de vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que el Señortu Dios te da por heredad.

22 Porque yo moriré en esta tierra, no cruzaré el Jordán; mas vosotros pasaréis y tomaréis posesión de esta buena tierra.

23 Guardaos, pues, no sea que olvidéis el pacto que el Señorvuestro Dios hizo con vosotros, y os hagáis imagen tallada en forma de cualquier cosa que el Señortu Dios te ha prohibido.

24 Porque el Señortu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.

25 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis permanecido largotiempoen la tierra, y os corrompáis y hagáis un ídolo en forma de cualquier cosa, y hagáis lo que es malo ante los ojos del Señorvuestro Dios para provocarle a ira,

26 pongo hoy por testigo contra vosotros al cielo y a la tierra, que pronto seréis totalmente exterminados de la tierra donde vais a pasar el Jordán para poseerla. No viviréis por mucho tiempo en ella, sino que seréis totalmente destruidos.

27 Y el Señoros dispersará entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones adonde el Señoros llevará.

28 Allí serviréis a dioses hechos por manos de hombre, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.

29 Pero desde allí buscarás al Señortu Dios, ylohallarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.

30 En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás al Señortu Dios y escucharás su voz.

31 Pues el Señortu Dios es Dios compasivo; no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto que El juró a tus padres.

32 Ciertamente, pregunta ahora acerca de los tiempos pasados que fueron antes de ti, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra;inquieredesde un extremo de los cielos hasta el otro. ¿Se ha hecho cosa tan grande como ésta, o se ha oídoalgocomo esto?

33 ¿Ha oído puebloalgunola voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como túlahas oído, y ha sobrevivido?

34 ¿O ha intentado diosalgunotomar para sí una nación de en medio deotranación, con pruebas, con señales y maravillas, con guerra y mano fuerte y con brazo extendido y hechos aterradores, como el Señortu Dios hizo por ti en Egipto delante de tus ojos?

35 A ti te fue mostrado, para que supieras que el Señor, El es Dios; ningún otro hay fuera de El.

36 Desde los cielos te hizo oír su voz para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y oíste sus palabras de en medio del fuego.

37 Porque El amó a tus padres, por eso escogió a su descendencia después de ellos; y personalmente te sacó de Egipto con su gran poder,

38 expulsando delante de ti naciones más grandes y más poderosas que tú, para hacerte entrarydarte la tierra de ellos por heredad, comosucedehoy.

39 Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el Señores Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro.

40 Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que el Señortu Dios te da para siempre.

41 Entonces Moisés designó tres ciudades al otro lado del Jordán, al oriente,

42 para que huyera allí el homicida que involuntariamente hubiera matado a su vecino sin haber tenido enemistad contra él en el pasado; y huyendo a una de estas ciudades, salvara su vida:

43 Beser en el desierto, sobre la meseta, para los rubenitas, y Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para los de Manasés.

44 Esta es, pues, la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel.

45 Estos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moisés dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto,

46 al otro lado del Jordán en el valle frente a Bet-peor, en la tierra de Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, a quien Moisés y los hijos de Israel derrotaron cuando salieron de Egipto.

47 Y tomaron posesión de su tierra y de la tierra de Og, rey de Basán, los dos reyes de los amorreos queestabanal otro lado del Jordán hacia el oriente,

48 desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, hasta el monte Sion, es decir, Hermón,

49 con todo el Arabá al otro lado del Jordán, al oriente, hasta el mar del Arabá, al pie de las laderas del Pisga.

Deuteronomio 5

1 Entonces llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, oh Israel, los estatutos y ordenanzas que hablo hoy a vuestros oídos, para que los aprendáis y pongáis por obra.

2 El Señornuestro Dios hizo un pacto con nosotros en Horeb.

3 No hizo el Señoreste pacto con nuestros padres, sino con nosotros,contodos aquellos de nosotros que estamos vivos aquí hoy.

4 Cara a cara habló el Señorcon vosotros en el monte de en medio del fuego,

5 mientrasyo estaba en aquella ocasión entre el Señory vosotros para declararos la palabra del Señor, porque temíais a causa del fuego y no subisteis al monte. Y El dijo:

6 “Yo soy el Señortu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

7 “No tendrás otros dioses delante de mí.

8 “No te harás ningún ídolo,nisemejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

9 “No los adorarás ni los servirás; porque yo, el Señortu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre la tercera y la cuartageneraciónde los que me aborrecen,

10 pero que muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

11 “No tomarás en vano el nombre del Señortu Dios, porque el Señorno tendrá por inocente a quien tome su nombre en vano.

12 “Guardarás el día de reposo para santificarlo, como el Señortu Dios lo ha mandado.

13 “Seis días trabajarás y harás todo tu trabajo,

14 mas el séptimo día es día de reposo para el Señortu Dios; no harásen élningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus animales, ni el forastero que está contigo, para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú.

15 “Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Señortu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, el Señortu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo.

16 “Honra a tu padre y a tu madre, como el Señortu Dios te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que el Señortu Dios te da.

17 “No matarás.

18 “No cometerás adulterio.

19 “No hurtarás.

20 “No darás falso testimonio contra tu prójimo.

21 “No codiciarás la mujer de tu prójimo, y no desearás la casa de tu prójimo,nisu campo, ni su siervo, ni su sierva,nisu buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.”

22 Estas palabras el Señorhabló a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego,dela nube ydelas densas tinieblas con una gran voz, y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra y me las dio.

23 Y aconteció que cuando oísteis la voz de en medio de las tinieblas, mientras el monte ardía con fuego, os acercasteis a mí, todos los jefes de vuestras tribus y vuestros ancianos,

24 y dijisteis: “He aquí, el Señornuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Dios habla con el hombre, yéste aúnvive.

25 “Ahora pues, ¿por qué hemos de morir? Porque este gran fuego nos consumirá; si seguimos oyendo la voz del Señornuestro Dios, entonces moriremos.

26 “Porque, ¿qué hombre hay que haya oído la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?

27 “Acércate tú, y oye lo que el Señornuestro Dios dice; entonces dinos todo lo que el Señornuestro Dios te diga, yloescucharemos yloharemos.”

28 Y el Señoroyó la voz de vuestras palabras cuando me hablasteis y el Señorme dijo: “He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado. Han hecho bien en todo lo que han dicho.

29 “¡Oh si ellos tuvieran tal corazón que me temieran, y guardaran siempre todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!

30 “Ve y diles: ‘Volved a vuestras tiendas.’

31 “Pero tú, quédate aquí conmigo, para que yo te diga todos los mandamientos, los estatutos y los decretos que les enseñarás, a fin de queloscumplan en la tierra que les doy en posesión.”

32 Y cuidad de hacer tal como el Señorvuestro Dios os ha mandado; no os desviéis a la derecha ni a la izquierda.

33 Andad en todo el camino que el Señorvuestro Dios os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéisvuestrosdías en la tierra que vais a poseer.

Deuteronomio 6

1 Estos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los decretos que el Señorvuestro Diosmeha mandado que os enseñe, para queloscumpláis en la tierra que vais a poseer,

2 para que temas al Señortu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.

3 Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo,para que te vaya bien y te multipliques en gran manera,enuna tierra que mana leche y miel, tal como el Señor, el Dios de tus padres, te ha prometido.

4 Escucha, oh Israel, el Señores nuestro Dios, el Señoruno es.

5 Amarás al Señortu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

7 y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

8 Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos.

9 Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

10 Y sucederá que cuando el Señortu Dios te traiga a la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría,una tierra congrandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste,

11 y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste, y comas y te sacies;

12 entonces ten cuidado, no sea que te olvides del Señorque te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

13 Temerássóloal Señortu Dios; y a El adorarás, y jurarás por su nombre.

14 No seguiréis a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que os rodean,

15 porque el Señortu Dios, que está en medio de ti, es Dios celoso, no sea que se encienda la ira del Señortu Dios contra ti, y El te borre de la faz de la tierra.

16 No tentaréis al Señorvuestro Dios, comoletentasteis en Masah.

17 Debéis guardar diligentemente los mandamientos del Señorvuestro Dios, y sus testimonios y estatutos que te ha mandado.

18 Y harás lo que es justo y bueno a los ojos del Señor, para que te vaya bien, y para que entres y tomes posesión de la buena tierra que el Señorjuróque daríaa tus padres,

19 echando fuera a todos tus enemigos de delante de ti, como el Señorha dicho.

20 Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: “¿Quésignificanlos testimonios y los estatutos y los decretos que el Señornuestro Dios os ha mandado?”,

21 entonces dirás a tu hijo: “Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y el Señornos sacó de Egipto con mano fuerte.

22 “Además, el Señorhizo grandes y temibles señales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faraón y contra toda su casa;

23 y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que El había juradodara nuestros padres.”

24 Y el Señornos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al Señornuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, comohastahoy.

25 Y habrá justicia para nosotros si cuidamos de observar todos estos mandamientos delante del Señornuestro Dios, tal como El nos ha mandado.

Deuteronomio 7

1 Cuando el Señortu Dios te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, siete naciones más grandes y más poderosas que tú,

2 y cuando el Señortu Dios los haya entregado delante de ti, y los hayas derrotado, los destruirás por completo. No harás alianza con ellos ni te apiadarás de ellos.

3 Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tus hijas a sus hijos, ni tomarás sus hijas para tus hijos.

4 Porque ellos apartarán a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira del Señorse encenderá contra ti, y El pronto te destruirá.

5 Mas así haréis con ellos: derribaréis sus altares, destruiréis sus pilaressagrados,y cortaréis sus imágenes de Asera, y quemaréis a fuego sus imágenes talladas.

6 Porque tú eres pueblo santo para el Señortu Dios; el Señortu Dios te ha escogido para ser pueblo suyo de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

7 El Señorno puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos;

8 mas porque el Señoros amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, el Señoros sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto.

9 Reconoce, pues, que el Señortu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos;

10 pero al que le odia, le da el pago en su misma cara, destruyéndolo;yno se tardaen castigaral que le odia, en su misma cara le dará el pago.

11 Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los decretos que yo te mando hoy, para cumplirlos.

12 Y sucederá que porque escuchas estos decretos y los guardas y los cumples, el Señortu Dios guardará su pacto contigo y su misericordia que juró a tus padres.

13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que El juró a tus padres que te daría.

14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en ti, ni en tu ganado.

15 Y el Señorapartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.

16 Y destruirás a todos los pueblos que el Señortu Dios te entregue; tu ojo no tendrá piedad de ellos; tampoco servirás a sus dioses, porque estoseríaun tropiezo para ti.

17 Si dijeras en tu corazón: “Estas naciones son más poderosas que yo, ¿cómo podré desposeerlas?”,

18 no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que el Señortu Dios hizo a Faraón y a todo Egipto:

19 las grandes pruebas que tus ojos vieron, las señales y maravillas, y la mano poderosa y el brazo extendido con el cual el Señortu Dios te sacó. Así el Señortu Dios hará con todos los pueblos a los cuales temes.

20 Además, el Señortu Dios enviará la avispa contra ellos, hasta que perezcan los que queden y se escondan de ti.

21 No te espantes de ellos, porque el Señortu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible.

22 Y el Señortu Dios echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti.

23 Pero el Señortu Dios las entregará delante de ti, y producirá entre ellas gran confusión hasta que perezcan.

24 Y entregará en tus manos a sus reyes de modo que harás perecer sus nombres de debajo del cielo; ningún hombre podrá hacerte frente hasta que tú los hayas destruido.

25 Las esculturas de sus dioses quemarás a fuego; no codiciarás la plata o el oro que las recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominación al Señortu Dios.

26 Y no traerás cosa abominable a tu casa, pues serás anatema como ella; ciertamente la aborrecerás y la abominarás, pues es anatema.

Deuteronomio 8

1 Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendréis cuidado de ponerlospor obra, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y toméis posesión de la tierra que el Señorjuródara vuestros padres.

2 Y te acordarás de todo el camino por donde el Señortu Dios te ha traído por el desiertoduranteestos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.

3 Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor.

4 Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pieduranteestos cuarenta años.

5 Por tanto, debes comprender en tu corazón que el Señortu Dios te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo.

6 Guardarás, pues, los mandamientos del Señortu Dios, para andar en sus caminos y para temerle.

7 Porque el Señortu Dios te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas;

8 una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel;

9 una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.

10 Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás al Señortu Dios por la buena tierra que El te ha dado.

11 Cuídate de no olvidar al Señortu Dios dejando de guardar sus mandamientos, sus ordenanzas y sus estatutos que yo te ordeno hoy;

12 no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y hayas construido buenas casas y habitadoen ellas,

13 y cuando tus vacas y tus ovejas se multipliquen, y tu plata y oro se multipliquen, y todo lo que tengas se multiplique,

14 entonces tu corazón se enorgullezca, y te olvides del Señortu Dios que te sacó de la tierra de Egipto de la casa de servidumbre.

15 El te condujo a través del inmenso y terrible desierto,con susserpientes abrasadoras y escorpiones, tierra sedienta donde no había agua; El sacó para ti agua de la roca de pedernal.

16 En el desierto te alimentó con el maná que tus padres no habían conocido, para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien.

17 No sea que digas en tu corazón: “Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza.”

18 Mas acuérdate del Señortu Dios, porque El es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.

19 Y sucederá que si alguna vez te olvidas del Señortu Dios, y vas en pos de otros dioses, y los sirves y los adoras, yo testifico contra vosotros hoy, que ciertamente pereceréis.

20 Como las naciones que el Señordestruye delante de vosotros, así pereceréis, porque no oísteis la voz del Señorvuestro Dios.

Deuteronomio 9

1 Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Jordán para entrar a desposeer a naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo,

2 un pueblo grande y alto, los hijos de los anaceos, a quienes conoces y de quienes has oídodecir:”¿Quién puede resistir ante los hijos de Anac?”

3 Comprende, pues, hoy, que es el Señortu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor. El los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como el Señorte ha dicho.

4 No digas en tu corazón cuando el Señortu Dios los haya echado de delante de ti: “Por mi justicia el Señorme ha hecho entrar para poseer esta tierra”, sinoque esa causa de la maldad de estas nacionesqueel Señorlas expulsa de delante de ti.

5 No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones el Señortu Dios las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que el Señorjuró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

6 Comprende, pues, que noespor tu justiciaqueel Señortu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.

7 Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira al Señortu Dios en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra el Señor.

8 Hasta en Horeb provocasteis a ira al Señor, y el Señorse enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.

9 Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el Señorhabía hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua.

10 Y el Señorme dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios; y en ellasestabantodas las palabras que el Señoros había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.

11 Y aconteció al cabo de cuarenta días y cuarenta noches, que el Señorme dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.

12 Entonces el Señorme dijo: “Levántate; baja aprisa de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les había ordenado; se han hecho un ídolo de fundición.”

13 También me habló el Señor, diciendo: “He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cerviz.

14 “Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo; y de ti haré una nación más grande y más poderosa que ellos.”

15 Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.

16 Y vi que en verdad habíais pecado contra el Señorvuestro Dios. Os habíais hecho un becerro de fundición; pronto os habíais apartado del camino que el Señoros había ordenado.

17 Tomé las dos tablas, las arrojé de mis manos y las hice pedazos delante de vuestros ojos.

18 Y me postré delante del Señorcomo al principio, por cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos del Señor, provocándole a ira.

19 Porque temí la ira y el furor con que el Señorestaba enojado contra vosotros para destruiros, pero el Señorme escuchó también esta vez.

20 Y el Señorse enojó tanto con Aarón que quiso destruirlo; y también intercedí por Aarón al mismo tiempo.

21 Y toméel objeto devuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo hice pedazos, desmenuzándolo hasta que quedó tan fino como el polvo; y eché su polvo al arroyo que bajaba del monte.

22 Nuevamente, en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava, provocasteis a ira al Señor.

23 Y cuando el Señoros envió de Cades-barnea, diciendo: “Subid y tomad posesión de la tierra que yo os he dado”, entonces os rebelasteis contra la orden del Señorvuestro Dios; no le creísteis, ni escuchasteis su voz.

24 Vosotros habéis sido rebeldes al Señordesde el día en que os conocí.

25 Entonces me postré delante del Señorlos cuarenta días y cuarenta noches, lo cual hice porque el Señorhabía dicho que os iba a destruir.

26 Y oré al Señor, y dije: “Oh Señor Dios, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que tú has redimido con tu grandeza, que tú has sacado de Egipto con mano fuerte.

27 “Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo ni su maldad ni su pecado.

28 “De otra manera los de la tierra de donde tú nos sacaste dirán: ‘Por cuanto el Señorno pudo hacerlos entrar en la tierra que les había prometido y porque los aborreció, los sacó para hacerlos morir en el desierto.’

29 “Sin embargo, ellos son tu pueblo, tu heredad, a quien tú has sacado con tu gran poder y tu brazo extendido.”