Lucas 19

1 Habiendo entradoJesúsen Jericó, pasaba por la ciudad.

2 Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico,

3 trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura.

4 Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porqueJesúsestaba a punto de pasar por allí.

5 Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa.

6 Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo.

7 Y al veresto,todos murmuraban, diciendo: Ha ido a hospedarse con un hombre pecador.

8 Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno,se lorestituiré cuadruplicado.

9 Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham;

10 porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.

11 Estando ellos oyendo estas cosas, continuandoJesús,dijo una parábola, porque El estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.

12 Por eso dijo: Cierto hombrede familianoble fue a un país lejano a recibir un reino para sí ydespuésvolver.

13 Y llamando a diez de sus siervos, les dio diez minas y les dijo: “Negociadcon estohasta que yo regrese.”

14 Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegación tras él, diciendo: “No queremos que éste reine sobre nosotros.”

15 Y sucedió que al regresar él, después de haber recibido el reino, mandó llamar a su presencia a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habíanganadonegociando.

16 Y se presentó el primero, diciendo: “Señor, tu mina ha producido diez minas más.”

17 Y él le dijo: “Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades.”

18 Entonces vino el segundo, diciendo: “Tu mina, señor, ha producido cinco minas.”

19 Y dijo también a éste: “Y tú vas a estar sobre cinco ciudades.”

20 Y vino otro, diciendo: “Señor, aquí está tu mina, que he tenido guardada en un pañuelo;

21 pues te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que recoges lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste.”

22 El le contestó: “Siervo inútil, por tus propias palabras te voy a juzgar. ¿Sabías que yo soy un hombre exigente, que recojo lo que no deposité y siego lo que no sembré?

23 “Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, y al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?”

24 Y dijo a los que estaban presentes: “Quitadle la mina y dádselaal que tiene las diez minas.”

25 Y ellos le dijeron: “Señor, élyatiene diez minas.”

26 Os digo, que a cualquiera que tiene,másle será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

27 Pero a estos mis enemigos, que no querían que reinara sobre ellos, traedlos acá y matadlos delante de mí.

28 Habiendo dicho esto, iba delante, subiendo hacia Jerusalén.

29 Y aconteció que cuando se acercó a Betfagé y a Betania, cerca del monte que se llama de los Olivos, envió a dos de los discípulos,

30 diciendo: Id a la aldea que está enfrente, en la cual, al entrar, encontraréis un pollino atado sobre el cual nunca se ha montado nadie; desatadlo y traedlo.

31 Y si alguien os pregunta: “¿Por quélodesatáis?”, de esta manera hablaréis: “Porque el Señor lo necesita.”

32 Entonces los enviados fueron yloencontraron como El les había dicho.

33 Mientras desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?

34 Y ellos respondieron: Porque el Señor lo necesita.

35 Y lo trajeron a Jesús, y echando sus mantos sobre el pollino, pusieron a Jesússobre él.

36 Y mientras El iba avanzando, tendían sus mantos por el camino.

37 Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto,

38 diciendo: ¡BenditoelRey que viene en el nombre delSeñor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!

39 Entonces algunos de los fariseos deentrela multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.

40 Respondiendo El, dijo: Os digo que si éstos callan, las piedras clamarán.

41 Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella,

42 diciendo: ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.

43 Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes.

44 Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.

45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían,

46 diciéndoles: Escrito está: “Ymi casa sera casa de oracion”, pero vosotros la habéis hechocueva de ladrones.

47 Y enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle;

48 y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchándole.

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Lucas 20

1 Y aconteció que en uno de los días cuando El enseñaba a la gente en el templo y anunciaba el evangelio,se leenfrentaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos,

2 y le hablaron, diciéndole: Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio esta autoridad?

3 Respondiendo El, les dijo: Yo también os haré una pregunta; decidme:

4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?

5 Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: “Del cielo”, El dirá: “¿Por qué no le creísteis?”

6 Pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta.

7 Y respondieron que no sabían de dóndeera.

8 Jesús entonces les dijo: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.

9 Y comenzó a referir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó a labradores, y se fue de viaje por mucho tiempo.

10 Y al tiempode la vendimiaenvió un siervo a los labradores para que le dieranpartedel fruto de la viña; pero los labradores, después de golpearlo, lo enviaron con las manos vacías.

11 Volvió a enviar otro siervo; y ellos también a éste, después de golpearlo y ultrajarlo, lo enviaron con las manos vacías.

12 Volvió a enviar un tercero; y a éste también lo hirieron y echaron fuera.

13 Entonces el dueño de la viña dijo: “¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá a él lo respetarán.”

14 Pero cuando los labradores lo vieron, razonaron entre sí, diciendo: “Este es el heredero; matémoslo para que la heredad sea nuestra.”

15 Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron. Por tanto, ¿qué les hará el dueño de la viña?

16 Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará la viña a otros. Y cuando ellos oyeronesto,dijeron: ¡Nunca suceda tal cosa!

17 Pero El, mirándolos fijamente, dijo: Entonces, ¿qué quiere decir esto que está escrito: “La piedra que desecharon los constructores,esa,en piedra angularse ha convertido”?

18 Todo el que caiga sobre esa piedra será hecho pedazos; y aquel sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo.

19 Los escribas y los principales sacerdotes procuraron echarle mano en aquella misma hora, pero temieron al pueblo; porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola.

20 Y acechándole, enviaron espías que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna declaración a fin de entregarle al poder y autoridad del gobernador.

21 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente, y no te guías por las apariencias, sino que enseñas con verdad el camino de Dios.

22 ¿Nos es lícito pagar impuesto al César, o no?

23 Pero El, percibiendo su astucia, les dijo:

24 Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: Del César.

25 Entonces El les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

26 Y no podían sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo; y maravillados de su respuesta, callaron.

27 Y acercándosea Elalgunos de los saduceos (los que dicen que no hay resurrección), le preguntaron,

28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: “Si el hermano de alguno muere, teniendomujer,y no deja hijos, quesu hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano.”

29 Eran, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar hijos;

30 y el segundo

31 y el tercero la tomaron; y de la misma manera también los siete, y murieron sin dejar hijos.

32 Por último, murió también la mujer.

33 Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.

34 Y Jesús les dijo: Los hijos de este siglo se casan y son dados en matrimonio,

35 pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio;

36 porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

37 Pero que los muertos resucitan, aun Moisés lo enseñó,en aquel pasajesobre la zarzaardiendo,donde llama al Señor,elDios deAbraham,yDios deIsaac,yDios deJacob.

38 El no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para El.

39 Y algunos de los escribas respondieron, y dijeron: Maestro, bien has hablado.

40 Porque ya no se atrevían a preguntarle nada.

41 Entonces El les dijo: ¿Cómoes quedicen que el Cristo es el hijo de David?

42 Pues David mismo dice en el libro de los Salmos: ElSeñor dijo a miSeñor: “Sientate a mi diestra,

43 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

44 David, por tanto, le llama “Señor.” ¿Cómo, pues, es El su hijo?

45 Mientras todo el pueblo escuchaba, dijo a los discípulos:

46 Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y deocuparlos primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes;

47 que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; ellos recibirán mayor condenación.

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Lucas 21

1 LevantandoJesúsla vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en elarca deltesoro.

2 Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre;

3 y dijo: En verdad os digo, que esta viudatanpobre echó más que todosellos;

4 porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobraba, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir.

5 Y mientras algunos estaban hablando del templo, de cómo estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas,Jesúsdijo:

6 En cuanto aestas cosas que estáis mirando, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.

7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo sucederá esto, y qué señalhabrácuando estas cosas vayan a suceder?

8 Y El dijo: Mirad que no seáis engañados; porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soyel Cristo”, y: “El tiempo está cerca”. No los sigáis.

9 Y cuando oigáis de guerras y disturbios, no os aterroricéis; porque estas cosas tienen que suceder primero, pero el fin nosucederáinmediatamente.

10 Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación y reino contra reino;

11 habrágrandes terremotos, y plagas y hambres en diversos lugares; y habrá terrores y grandes señales del cielo.

12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles, llevándoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre.

13 Esto os dará oportunidad de testificar.

14 Por tanto, proponed en vuestros corazones no preparar de antemano vuestra defensa;

15 porque yo os daré palabras y sabiduría que ninguno de vuestros adversarios podrá resistir ni refutar.

16 Pero seréis entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarána algunosde vosotros,

17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre.

18 Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

19 Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas.

20 Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su desolación está cerca.

21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes, y los que estén en medio de la ciudad, aléjense; y los que estén en los campos, no entren en ella;

22 porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

23 ¡Ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad sobre la tierra, e ira para este pueblo;

24 y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

25 Y habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones, perplejas a causa del rugido del mar y de las olas,

26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las potencias de los cielos serán sacudidas.

27 Y entonces veránalHijo delHombre que viene en una nubecon poder y gran gloria.

28 Cuando estas cosas empiecen a suceder, erguíos y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra redención.

29 Y les refirió una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

30 Cuando ya brotanlas hojas,al verlo, sabéis por vosotros mismos que el verano ya está cerca.

31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el reino de Dios está cerca.

32 En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todoestosuceda.

33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

34 Estad alerta, no sea que vuestro corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre vosotros como un lazo;

35 porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

36 Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre.

37 Durante el día enseñaba en el templo, pero al oscurecer salía y pasaba la noche en el monte llamado de los Olivos.

38 Y todo el pueblo madrugabapara iral templo a escucharle.

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Lucas 22

1 Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, llamada la Pascua.

2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo dar muerte a Jesús, pues temían al pueblo.

3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce;

4 y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo se lo entregaría.

5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.

6 El aceptó, y buscaba una oportunidad para entregarle, sin hacer un escándalo.

7 Llegó el díade la fiestade los panes sin levadura en que debía sacrificarseel cordero dela Pascua.

8 EntoncesJesúsenvió a Pedro y a Juan, diciendo: Id y preparad la Pascua para nosotros, para quelacomamos.

9 Ellos le dijeron: ¿Dónde deseas quelapreparemos?

10 Y El les respondió: He aquí, al entrar en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle a la casa donde entre.

11 Y diréis al dueño de la casa: “El Maestro te dice: ‘¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con mis discípulos?'”

12 Entonces él os mostrará un gran aposento alto, dispuesto; preparadlaallí.

13 Entonces ellos fueron y encontrarontodotal como El les había dicho; y prepararon la Pascua.

14 Cuando llegó la hora, se sentóa la mesa,y con El los apóstoles,

15 y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer;

16 porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios.

17 Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros;

18 porque os digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.

19 Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias,lopartió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

20 De la misma maneratomóla copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.

21 Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.

22 Porque en verdad, el Hijo del Hombre va según se ha determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien El es entregado!

23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer esto.

24 Se suscitó también entre ellos un altercado,sobrecuál de ellos debería ser considerado como el mayor.

25 YJesúsles dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores.

26 Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve.

27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se sientaa la mesa,o el que sirve? ¿No lo es el que se sientaa la mesa?Sin embargo, entre vosotros yo soy como el que sirve.

28 Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas;

29 y así como mi Padre me ha otorgado un reino, yo os otorgo

30 que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino; y os sentaréis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

31 Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo;

32 pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos.

33 YPedrole dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte.

34 PeroJesús ledijo: Te digo, Pedro, que el gallo no cantará hoy hasta que tú hayas negado tres veces que me conoces.

35 Y les dijo: Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿acaso os faltó algo? Y ellos contestaron:No,nada.

36 Entonces les dijo: Pero ahora, el que tenga una bolsa, que la lleve consigo, de la misma manera también una alforja, y el que no tenga espada, venda su manto y compre una.

37 Porque os digo que es necesario que en mí se cumpla esto que está escrito: “Ycon los transgresores fue contado”; pues ciertamente, lo que se refiere a mí, tienesucumplimiento.

38 Y ellos dijeron: Señor, mira, aquí hay dos espadas. Y El les dijo: Es suficiente.

39 Y saliendo, se encaminó, como de costumbre, hacia el monte de los Olivos; y los discípulos también le siguieron.

40 Cuando llegó al lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación.

41 Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba,

42 diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

43 Entonces se le apareció un ángel del cielo, fortaleciéndole.

44 Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra.

45 Cuando se levantó de orar, fue a los discípulos y los halló dormidos a causa de la tristeza,

46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación.

47 Mientras todavía estaba El hablando, he aquí,llegóuna multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y se acercó a Jesús para besarle.

48 Pero Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?

49 Y cuando los que rodeaban a Jesús vieron lo que iba a suceder, dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?

50 Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

51 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Deteneos! Basta de esto. Y tocando la orejaal siervo,lo sanó.

52 Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos que habían venido contra El: ¿Habéis salido con espadas y garrotes como contra un ladrón?

53 Cuando estaba con vosotros cada día en el templo, no me echasteis mano; pero esta hora y el poder de las tinieblas son vuestros.

54 Habiéndole arrestado, se lo llevaron y le condujeron a la casa del sumo sacerdote; mas Pedroleseguía de lejos.

55 Después de encender ellos una hoguera en medio del patio, y de sentarse juntos, Pedro se sentó entre ellos.

56 Y una sirvienta, al verlo sentado junto a la lumbre, fijándose en él detenidamente, dijo: También éste estaba con El.

57 Pero éllonegó, diciendo: Mujer, yo no le conozco.

58 Un poco después, otro al verlo, dijo: ¡Tú también eresunode ellos! Pero Pedro dijo: ¡Hombre, no es cierto!

59 Pasada como una hora, otro insistía, diciendo: Ciertamente éste también estaba con El, pues él también es galileo.

60 Pero Pedro dijo: Hombre, yo no sé de qué hablas. Y al instante, estando él todavía hablando, cantó un gallo.

61 Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro. Y recordó Pedro la palabra del Señor, cómo le había dicho: Antes que el gallo cante hoy, me negarás tres veces.

62 Y saliendo fuera, lloró amargamente.

63 Los hombres que tenían a Jesús bajo custodia, se burlaban de El y le golpeaban;

64 y vendándole los ojos, le preguntaban, diciendo: Adivina, ¿quién es el que te ha golpeado?

65 También decían muchas otras cosas contra El, blasfemando.

66 Cuando se hizo de día, se reunió el concilio de los ancianos del pueblo, tanto los principales sacerdotes como los escribas, y llevaron a Jesús ante su concilio, diciendo:

67 Si tú eres el Cristo, dínoslo. Pero El les dijo: Si os lo digo, no creeréis;

68 y si os pregunto, no responderéis.

69 Pero de ahora en adelante,elHijo delHombre estara sentado a la diestradel poderdeDios.

70 Dijeron todos: Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios? Y El les respondió: Vosotros decís que yo soy.

71 Y ellos dijeron: ¿Qué necesidad tenemos ya de testimonio? Pues nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca.

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Lucas 23

1 Entonces toda la asamblea de ellos se levantó, y llevaron a Jesús ante Pilato.

2 Y comenzaron a acusarle, diciendo: Hemos hallado que éste pervierte a nuestra nación, prohibiendo pagar impuesto al César, y diciendo que El mismo es Cristo, un Rey.

3 Pilato entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? YJesúsrespondiéndole, dijo: Túlodices.

4 Y Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la multitud: No encuentro delito en este hombre.

5 Pero ellos insistían, diciendo: El alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

6 Cuando Pilato oyóesto,preguntó si el hombre era galileo.

7 Y al saber queJesúspertenecía a la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que también estaba en Jerusalén en aquellos días.

8 Herodes, al ver a Jesús se alegró en gran manera, pues hacía mucho tiempo que quería verle por lo que había oído hablar de El, y esperaba ver alguna señal que El hiciera.

9 Y le interrogó extensamente, pero Jesús nada le respondió.

10 Los principales sacerdotes y los escribas también estaban allí, acusándole con vehemencia.

11 Entonces Herodes, con sus soldados, después de tratarle con desprecio y burlarse de El, le vistió con un espléndido manto y le envió de nuevo a Pilato.

12 Aquel mismo día Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes habían estado enemistados el uno con el otro.

13 Entonces Pilato convocó a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo,

14 y les dijo: Me habéis presentado a este hombre como uno que incita al pueblo a la rebelión, pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado ningún delito en este hombre de las acusaciones que hacéis contra El.

15 Ni tampoco Herodes, pues nos lo ha remitido de nuevo; y he aquí que nada ha hecho que merezca la muerte.

16 Por consiguiente, después de castigarle, le soltaré.

17 Y tenía obligación de soltarles unpresoen cada fiesta.

18 Pero todos ellos gritaron a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!

19 (Este había sido echado en la cárcel por un levantamiento ocurrido en la ciudad, y por homicidio.)

20 Pilato, queriendo soltar a Jesús, les volvió a hablar,

21 pero ellos continuaban gritando, diciendo: ¡Crucifícale!¡Crucifícale!

22 Y él les dijo por tercera vez: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho éste? No he hallado en El ningún delitodigno demuerte; por tanto, le castigaré ylesoltaré.

23 Pero ellos insistían, pidiendo a grandes voces que fuera crucificado. Y sus voces comenzaron a predominar.

24 Entonces Pilato decidió que se les concediera su demanda.

25 Y soltó al que ellos pedían, al que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, pero a Jesús lo entregó a la voluntad de ellos.

26 Cuando le llevaban, tomaron a un cierto Simón de Cirene que venía del campo y le pusieron la cruz encima para que la llevara detrás de Jesús.

27 Y le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban por El.

28 Pero Jesús, volviéndose a ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos.

29 Porque he aquí, vienen días en que dirán: “Dichosas las estériles, y los vientres que nunca concibieron, y los senos que nunca criaron.”

30 Entonces comenzarána decir a los montes: “Caed sobre nosotros”;y a los collados: “Cubridnos.”

31 Porque si en el árbol verde hacen esto, ¿qué sucederá en el seco?

32 Y llevaban también a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos con El.

33 Cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera”, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y echaron suertes, repartiéndose entre sí sus vestidos.

35 Y el pueblo estabaallímirando; y aun los gobernantes se mofaban de El, diciendo: A otros salvó; que se salve a sí mismo si este es el Cristo de Dios, su Escogido.

36 Los soldados también se burlaban de El, acercándose y ofreciéndole vinagre,

37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

38 Había también una inscripción sobre El,que decía:ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

39 Y uno de los malhechores que estaban colgadosallíle lanzaba insultos, diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!

40 Pero el otro le contestó, y reprendiéndole, dijo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena?

41 Y nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho.

42 Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

43 Entonces El le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.

44 Era ya como la hora sexta, cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena

45 al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó en dos.

46 Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre,en tus manos encomiendo mi espiritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

47 Cuando el centurión vio lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: Ciertamente, este hombre era inocente.

48 Y cuando todas las multitudes que se habían reunido parapresenciareste espectáculo, al observar lo que había acontecido, se volvieron golpeándose el pecho.

49 Pero todos sus conocidos y las mujeres que le habían acompañado desde Galilea, estaban a cierta distancia viendo estas cosas.

50 Y había un hombre llamado José, miembro del concilio, varón bueno y justo

51 (el cual no había asentido al plan y al proceder de los demás)que erade Arimatea, ciudad de los judíos,yque esperaba el reino de Dios.

52 Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús,

53 y bajándole,le envolvió en un lienzo de lino, y le puso en un sepulcro excavado en la roca donde nadie había sido puesto todavía.

54 Era el día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo.

55 Y las mujeres que habían venido con El desde Galilea siguieron detrás, y vieron el sepulcro y cómo fue colocado el cuerpo.

56 Y cuando regresaron, prepararon especias aromáticas y perfumes. Y en el día de reposo descansaron según el mandamiento.

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Lucas 24

1 Pero el primerdíade la semana, al rayar el alba,las mujeresvinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado.

2 Y encontraronquela piedrahabía sidoremovida del sepulcro,

3 y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4 Y aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes;

5 y estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos cómo os habló cuando estaba aún en Galilea,

7 diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar.

8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras,

9 y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once y a todos los demás.

10 Eran María Magdalena y Juana y María, lamadrede Jacobo; también las demásmujerescon ellas referían estas cosas a los apóstoles.

11 Y a ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron.

12 Pero Pedro se levantó y corrió al sepulcro; e inclinándose para miraradentro,vio sólo las envolturas de lino; y se fue a su casa, maravillado de lo que había acontecido.

13 Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros de Jerusalén.

14 Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido.

15 Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos.

16 Pero sus ojos estaban velados para que no le reconocieran.

17 Y El les dijo: ¿Qué discusiones son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste.

18 Respondiendo unode ellos,llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe las cosas que en ella han acontecido en estos días?

19 Entonces El les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

20 y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron.

21 Pero nosotros esperábamos que El era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron.

22 Y también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron;puescuando fueron de madrugada al sepulcro,

23 y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que El vivía.

24 Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, ylohallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a El no le vieron.

25 Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria?

27 Y comenzando por Moisés ycontinuandocon todos los profetas, les explicó lo referente a El en todas las Escrituras.

28 Se acercaron a la aldea adonde iban, y El hizo como que iba más lejos.

29 Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos.

30 Y sucedió que al sentarsea la mesacon ellos, tomó pan, ylobendijo; y partiéndolo,les dio.

31 Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero El desapareció dela presencia deellos.

32 Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?

33 Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos,

34 que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.

35 Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.

36 Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.

37 Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu.

38 Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón?

39 Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

40 Y cuando dijo esto, les mostró las manos y los pies.

41 Como ellos todavía nolocreían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?

42 Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado.

43 Y El lo tomó y comió delante de ellos.

44 Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

45 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,

46 y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día;

47 y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

48 Vosotros sois testigos de estas cosas.

49 Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.

50 Entonces los condujo fuerade la ciudad,hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo.

51 Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo.

52 Ellos, después de adorarle, regresaron a Jerusalén con gran gozo,

53 y estaban siempre en el templo alabando a Dios.

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Marcos 1

1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en el profeta Isaías: He aqui,yo envio mi mensajero delante de tu faz,el cual preparara tu camino.

3 Voz del que clama en el desierto: “Preparad el camino delSeñor,haced derechas sus sendas.”

4 Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados.

5 Y acudía a él toda la región de Judea, y toda la gente de Jerusalén, y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán.

6 Juan estaba vestido de pelo de camello, tenía un cinto de cuero a la cintura, y comía langostas y miel silvestre.

7 Y predicaba, diciendo: Tras mí viene uno que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar, inclinándome, la correa de sus sandalias.

8 Yo os bauticé con agua, pero El os bautizará con el Espíritu Santo.

9 Y sucedió en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

10 E inmediatamente, al salir del agua, vio que los cielos se abrían, y que el Espíritu como paloma descendía sobre El;

11 y vino una voz de los cielos,que decía:Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.

12 Enseguida el Espíritu le impulsóa iral desierto.

13 Y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían.

14 Después que Juan había sido encarcelado, Jesús vino a Galilea proclamando el evangelio de Dios,

15 y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio.

16 Mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, echando una red en el mar, porque eran pescadores.

17 Y Jesús les dijo: Seguidme, y yo haré que seáis pescadores de hombres.

18 Y dejando al instante las redes, le siguieron.

19 Yendo un poco más adelante vio a Jacobo, elhijode Zebedeo, y a su hermano Juan, los cuales estaban también en la barca, remendando las redes.

20 Y al instante los llamó; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras El.

21 Entraron en Capernaúm; y enseguida, en el día de reposo entrandoJesúsen la sinagogacomenzó aenseñar.

22 Y se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

23 Y he aquí estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, el cual comenzó a gritar,

24 diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios.

25 Jesús lo reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!

26 Entonces el espíritu inmundo, causándole convulsiones, gritó a gran voz y salió de él.

27 Y todos se asombraron de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva con autoridad! El manda aun a los espíritus inmundos y le obedecen.

28 Y enseguida su fama se extendió por todas partes, por toda la región alrededor de Galilea.

29 Inmediatamente después de haber salido de la sinagoga, fueron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.

30 Y la suegra de Simón yacía enferma con fiebre; y enseguida le hablaron de ella.

31 Jesússe le acercó, y tomándola de la mano la levantó, y la fiebre la dejó; y ella les servía.

32 A la caída de la tarde, después de la puesta del sol, le trajeron todos los que estaban enfermos y los endemoniados.

33 Y toda la ciudad se había amontonado a la puerta.

34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y expulsó muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos sabían quién era El.

35 Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.

36 Y Simón y sus compañeros salieron a buscarle;

37 le encontraron y le dijeron: Todos te buscan.

38 Y El les dijo: Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique también allí, porque para eso he venido.

39 Y fue por toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando demonios.

40 Y vino a El un leproso rogándole, y arrodillándose le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.

41 Movido a compasión, extendiendoJesúsla mano, lo tocó, y le dijo: Quiero; sé limpio.

42 Y al instante la lepra lo dejó y quedó limpio.

43 EntoncesJesúslo amonestó severamente y enseguida lo despidió,

44 y le dijo: Mira, no digas nada a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que Moisés ordenó, para testimonio a ellos.

45 Pero él, en cuanto salió, comenzó a proclamarlo abiertamente y a divulgar el hecho, a tal punto que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera en lugares despoblados; y venían a El de todas partes.

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Marcos 2

1 Habiendo entrado de nuevo en Capernaúm varios días después, se oyó que estaba en casa.

2 Y se reunieron muchos, tanto que ya no había lugar ni aun a la puerta; y El les exponía la palabra.

3 Entonces vinieron a traerle un paralítico llevado entre cuatro.

4 Y como no pudieron acercarse a El a causa de la multitud, levantaron el techoencimade donde El estaba; y cuando habían hecho una abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico.

5 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

6 Pero estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban en sus corazones:

7 ¿Por qué habla éste así? Está blasfemando; ¿quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?

8 Y al instante Jesús, conociendo en su espíritu que pensaban de esa manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?

9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decirle:”Levántate, toma tu camilla y anda”?

10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico):

11 A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

12 Y él se levantó, y tomando al instante la camilla, salió a la vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Dios, diciendo: Jamás hemos visto cosa semejante.

13 Y El salió de nuevo a la orilla del mar, y toda la multitud venía a El, y les enseñaba.

14 Y al pasar, vio a Leví,hijode Alfeo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

15 Y sucedió que estando Jesús sentadoa la mesaen casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban comiendo con Jesús y sus discípulos; porque había muchos de ellos que le seguían.

16 Al ver los escribas de los fariseos que El comía con pecadores y recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: ¿Por qué El come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadores?

17 Al oíresto,Jesús les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

18 Los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando; y vinieron y le dijeron: ¿Por qué ayunan los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos, pero tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesús les dijo: ¿Acaso pueden ayunar los acompañantes del novio mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.

20 Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán en aquel día.

21 Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo, porque entonces el remiendoal encogersetira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce una rotura peor.

22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierde el vinoy tambiénlos odres; sino quese echavino nuevo en odres nuevos.

23 Y aconteció que un día de reposo Jesús pasaba por los sembrados, y sus discípulos, mientras se abrían paso, comenzaron a arrancar espigas.

24 Entonces los fariseos le decían: Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito en el día de reposo?

25 Y El les dijo: ¿Nunca habéis leído lo que David hizo cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y sus compañeros,

26 cómo entró en la casa de Dios en tiempos de Abiatar,elsumo sacerdote, y comió los panes consagrados que no es lícitoa nadiecomer, sino a los sacerdotes, y dio también a los que estaban con él?

27 Y El les decía: El día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo.

28 Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

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Marcos 3

1 Otra vez entróJesúsen una sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca.

2 Y le observabanpara versi lo sanaba en el día de reposo, para poder acusarle.

3 Y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántatey ponte aquíen medio.

4 Entonces les dijo: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio.

5 Y mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana.

6 Pero cuando los fariseos salieron, enseguidacomenzaron atramar con los herodianos en contra de Jesús,para vercómo podrían destruirle.

7 Jesús se retiró al mar con sus discípulos; y una gran multitud de Galilealesiguió; ytambiénde Judea,

8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón; una gran multitud,queal oír todo lo queJesúshacía, vino a El.

9 Y dijo a sus discípulos que le tuvieran lista una barca por causa de la multitud, para que no le oprimieran;

10 porque había sanado a muchos, de manera que todos los que tenían aflicciones se le echaban encima para tocarle.

11 Y siempre que los espíritus inmundos le veían, caían delante de El y gritaban, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12 Y les advertía con insistencia que no revelaran su identidad.

13 Y subió al monte, llamó a los que El quiso, y ellos vinieron a El.

14 Y designó a doce, para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar,

15 y para que tuvieran autoridad de expulsar demonios.

16 Designó a los doce: Simón (a quien puso por nombre Pedro),

17 Jacobo,hijode Zebedeo, y Juan hermano de Jacobo (a quienes puso por nombre Boanerges, que significa, hijos del trueno);

18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo,hijode Alfeo, Tadeo, Simón el cananita;

19 y Judas Iscariote, el que también le entregó.

20 Jesúsllegó a una casa, y la multitud se juntó de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer.

21 Cuando sus parientes oyeronesto,fueron para hacerse cargo de El, porque decían: Está fuera de sí.

22 Y los escribas que habían descendido de Jerusalén decían: Tiene a Beelzebú; y: Expulsa los demonios por el príncipe de los demonios.

23 Y llamándolos junto a sí, les hablaba en parábolas: ¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?

24 Y si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede perdurar.

25 Y si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer.

26 Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.

27 Pero nadie puede entrar en la casa de unhombrefuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata; entonces podrá saquear su casa.

28 En verdad os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen,

29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno.

30 Porque decían: Tiene un espíritu inmundo.

31 Entonces llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron llamarle.

32 Y había una multitud sentada alrededor de El, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuerayte buscan.

33 Respondiéndoles El, dijo: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?

34 Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.

35 Porquecualquiera que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y hermana y madre.

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Marcos 4

1 Comenzó a enseñar de nuevo junto al mar; y se llegó a El una multitud tan grande que tuvo que subirse a una barcaque estabaen el mar, y se sentó; y toda la multitud estaba en tierra a la orilla del mar.

2 Les enseñaba muchas cosas en parábolas; y les decía en su enseñanza:

3 ¡Oíd! He aquí, el sembrador salió a sembrar;

4 y aconteció que al sembrar, una partede la semillacayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.

5 Otrapartecayó en un pedregal donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó por no tener profundidad de tierra.

6 Pero cuando salió el sol, se quemó; y por no tener raíz, se secó.

7 Otrapartecayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.

8 Y otrassemillascayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno.

9 Y El decía: El que tiene oídos para oír, que oiga.

10 Cuando se quedó solo, sus seguidores junto con los doce, le preguntabansobrelas parábolas.

11 Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas;

12 para queviendovean pero no perciban,y oyendooigan pero no entiendan,no sea que se conviertan y sean perdonados.

13 Y les dijo: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderéis todas las parábolas?

14 El sembrador siembra la palabra.

15 Y éstos que están junto al camino donde se siembra la palabra, sonaquellosque en cuantolaoyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.

16 Y de igual manera, estos en que se sembró la semilla en pedregales son los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo;

17 pero no tienen raízprofundaen sí mismos, sino quesóloson temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezany caen.

18 Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos; éstos son los que han oído la palabra,

19 pero las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril.

20 Y otros son aquellos en que se sembró la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno.

21 Y les decía: ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un almud o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?

22 Porque nada hay oculto, si no es para que sea manifestado; ninadaha estado en secreto, sino para que salga a la luz.

23 Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.

24 También les decía: Cuidaos de lo que oís. Con la medida con que midáis, se os medirá, y aun más se os dará.

25 Porque al que tiene, se le darámás,pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

26 Decía también: El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra,

27 y se acuesta y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.

28 La tierra produce fruto por sí misma; primero la hoja, luego la espiga, y después el grano maduro en la espiga.

29 Y cuando el fruto lo permite, él enseguida mete la hoz, porque ha llegadoel tiempo dela siega.

30 También decía: ¿A qué compararemos el reino de Dios, o con qué parábola lo describiremos?

31 Escomo un grano de mostaza, el cual, cuando se siembra en la tierra, aunque es más pequeño que todas las semillas que hay en la tierra,

32 sin embargo, cuando es sembrado, crece y llega a ser más grande que todas las hortalizas y echa grandes ramas, tanto quelas aves del cielopuedenanidar bajo su sombra.

33 Con muchas parábolas como éstas les hablaba la palabra, según podían oírla;

34 y sin parábolas no les hablaba, sino que lo explicaba todo en privado a sus propios discípulos.

35 Ese día, caída ya la tarde, les dijo: Pasemos al otro lado.

36 Despidiendo a la multitud, le llevaron con ellos en la barca, como estaba; y había otras barcas con El.

37 Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca.

38 El estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?

39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.

40 Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

41 Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun el viento y el mar le obedecen?

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