Zacarías 7

1 Y sucedió que en el año cuarto del rey Darío vino la palabra del Señora Zacarías el cuartodíadel mes noveno, Quisleu.

2 La aldea deBetel había enviado a Sarezer, a Regem-melec y a sus hombres a implorar el favor del Señor,

3 y a hablar a los sacerdotes que eran de la casa del Señorde los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Debemos llorar en el mes quinto y abstenernos como lo hemos hecho durante tantos años?

4 Entonces vino a mí la palabra del Señorde los ejércitos, diciendo:

5 Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y di: “Cuando ayunabais y os lamentabais en el quinto y el séptimomesdurante estos setenta años, ¿ayunabais en verdad por mí?

6 “Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos?

7 “¿No sonestaslas palabras que el Señorproclamó por medio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y próspera con sus ciudades a su alrededor, y el Neguev y la tierra baja estaban habitados?”

8 Entonces vino la palabra del Señora Zacarías, diciendo:

9 Así ha dicho el Señorde los ejércitos: Juicio verdadero juzgad, y misericordia y compasión practicad cada uno con su hermano.

10 “No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, ni traméis el mal en vuestros corazones unos contra otros.”

11 Pero ellos rehusaron escuchar y volvieron la espalda rebelde y se taparon los oídos para no oír.

12 Y endurecieron sus corazones como el diamante para no oír la ley ni las palabras que el Señorde los ejércitos había enviado por su Espíritu, por medio de los antiguos profetas; vino, pues, gran enojo de parte del Señorde los ejércitos.

13 Y sucedió que, como yo había clamado y ellos no habían querido escuchar, así ellos clamaron y yo no quise escuchar–dice el Señorde los ejércitos–

14 sino que los dispersé en torbellino entre todas las naciones que no conocían. Y la tierra fue desolada tras ellos, sin que nadie fuera ni viniera; convirtieron la tierra deseable en desolación.

Zacarías 8

1 Y vino la palabra del Señorde los ejércitos, diciendo:

2 Así dice el Señorde los ejércitos: “He celado a Sion con gran celo, sí, con gran furor la he celado.”

3 Así dice el Señor: “Volveré a Sion y en medio de Jerusalén moraré. Y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte del Señorde los ejércitos, Monte Santo.”

4 Así dice el Señorde los ejércitos: “Aún se sentarán ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano por causa de sus muchos días.

5 “Y las calles de la ciudad se llenarán de muchachos y muchachas que jugarán en sus calles.”

6 Así dice el Señorde los ejércitos: “Si en aquellos díasestoparece muy difícil a los ojos del remanente de este pueblo, ¿será también muy difícil a mis ojos?”–declara el Señorde los ejércitos.

7 Así dice el Señorde los ejércitos: “He aquí, salvaré a mi pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se pone el sol;

8 y los traeré y habitarán en medio de Jerusalén; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios en verdad y en justicia.”

9 Así dice el Señorde los ejércitos: “Sean fuertes vuestras manos, vosotros que escucháis en estos días estas palabras de la boca de los profetas, los cualeshablaronel día en que se pusieron los cimientos de la casa del Señorde los ejércitos para la reedificación del templo.

10 “Porque antes de aquellos días no había paga para hombre ni paga para el ganado; y no había paz para el que salía o entraba a causa del enemigo, y yo puse a todos los hombres unos contra otros.

11 “Pero ahora yo notrataréal remanente de este pueblo como en los días pasados”–declara el Señorde los ejércitos.

12 “Porquehabrásimiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará su producto y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo herede todas estas cosas.

13 “Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré para que seáis bendición. No temáis,massean fuertes vuestras manos.”

14 Porque así dice el Señorde los ejércitos: “Tal como me propuse haceros mal cuando vuestros padres me hicieron enojar”–dice el Señorde los ejércitos– “y no me he arrepentido,

15 así me he propuesto en estos días volver a hacer bien a Jerusalén y a la casa de Judá. ¡No temáis!

16 “Estas son las cosas que debéis hacer: decid la verdad unos a otros, juzgad con verdad y con juicio de paz en vuestras puertas,

17 no traméis en vuestro corazón el mal uno contra otro, ni améis el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio”–declara el Señor.

18 Entonces la palabra del Señorde los ejércitos vino a mí, diciendo:

19 Así dice el Señorde los ejércitos: “El ayuno del cuartomes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo se convertirán para la casa de Judá en gozo, alegría y fiestas alegres. Amad, pues, la verdad y la paz.”

20 Así dice el Señorde los ejércitos: “Y seráque aun vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades;

21 y los habitantes de una irán a otra, diciendo: ‘Vamos sin demora a implorar el favor del Señor, y a buscar al Señorde los ejércitos. Yo también iré.’

22 “Y vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a buscar al Señorde los ejércitos en Jerusalén y a implorar el favor del Señor.”

23 Así dice el Señorde los ejércitos: “En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.'”

Zacarías 9

1 Profecía de la palabra del Señorcontra la tierra de Hadrac y Damasco, su lugar de reposo (porque hacia el Señorestánpuestoslos ojos de los hombres y de todas las tribus de Israel),

2 y también Hamat, que linda con ella,yTiro y Sidón, aunque sean muy sabias.

3 Tiro se ha edificado una fortaleza, y ha amontonado plata como polvo y oro como barro de las calles.

4 He aquí, el Señor la despojará, arrojará al mar su riqueza y ella será consumida por el fuego.

5 Ascalónloverá y temerá, también Gaza, y se retorcerá con gran dolor, lo mismo Ecrón, pues su esperanza ha sido confundida. Además perecerá el rey de Gaza, y Ascalón no será habitada.

6 Unpueblobastardo habitará en Asdod, y yo destruiré el orgullo de los filisteos.

7 Quitaré la sangre de su boca, y sus abominaciones de entre sus dientes. Entonces él será también un remanente para nuestro Dios, será como una tribu en Judá, y Ecrónserácomo el jebuseo.

8 Y yo acamparé junto a mi casa como un guardián para que nadie vaya ni venga, y no pasará más sobre ellos el opresor, porque ahora he visto con mis ojos.

9 Regocíjate sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna.

10 Destruiré el carro de Efraín y el caballo de Jerusalén, y el arco de guerra será destruido. El hablará paz a las naciones, y su dominio será de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.

11 Y en cuanto a ti, por la sangre demipacto contigo, he librado a tus cautivos de la cisterna en la que no hay agua.

12 Volved a la fortaleza, oh cautivos de la esperanza; hoy mismo anuncio que el doble te restituiré.

13 Porque entesaré a Judá como mi arco, y cargaré el arco con Efraín. Incitaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te haré como espada de guerrero.

14 Entonces el Señoraparecerá sobre ellos, y saldrá como un rayo su flecha; el Señor Diostocará la trompeta, y caminará en los torbellinos del sur.

15 El Señorde los ejércitos los defenderá; ellos devorarán y pisotearán las piedras de la honda, beberányalborotarán comoembriagadosde vino, se llenarán como tazón de sacrificio,empapadoscomo las esquinas del altar.

16 Los salvará el Señorsu Dios aquel día como rebaño de su pueblo; porquecomopiedras de una corona brillan sobre su tierra.

17 Pues ¡cuánta es su gracia y cuánta su hermosura! El trigo hará florecer a los jóvenes y el mosto a las doncellas.

Zacarías 10

1 Pedid lluvia al Señoren el tiempo de la lluvia tardía, al Señorque hace los nubarrones; El les dará aguaceros, y hierba en el campo a cada uno.

2 Porque los terafines hablan iniquidad, y los adivinos ven visiones mentirosas, y cuentan sueños falsos; en vano dan consuelo. Por tanto,el pueblovaga como ovejas, está afligido porque no hay pastor.

3 Contra los pastores se enciende mi ira, y a los machos cabríos castigaré; porque el Señorde los ejércitos ha visitado su rebaño, la casa de Judá, y hará de ellos como su caballo de honor en la batalla.

4 De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él todo gobernante; juntos

5 serán como valientes, que en la batalla huellanal enemigoen el barro de las calles; pelearán, porque el Señorestarácon ellos, y serán avergonzados los que montan a caballo.

6 Fortaleceré la casa de Judá y la casa de José salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy el Señorsu Dios, y les responderé.

7 Efraín será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijosloverán y se alegrarán,yse regocijará su corazón en el Señor.

8 Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran.

9 Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán.

10 Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recogeré; los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, hasta que no hayasitiopara ellos.

11 Pasarán por el mardela angustia, y El herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del Nilo; y será abatido el orgullo de Asiria y apartado el cetro de Egipto.

12 Yo los fortaleceré en el Señor, y en su nombre andarán–declara el Señor.

Zacarías 11

1 Abre tus puertas, Líbano, y consuma el fuego tus cedros.

2 Gime, ciprés, porque ha caído el cedro, porque losárbolesmajestuosos han sido derribados; gemid, encinas de Basán, porque ha caído el bosque impenetrable.

3 Voz de gemido de pastores, porque su esplendor está arruinado; voz del rugido de leoncillos, porque derribada está la gloria del Jordán.

4 Así dice el Señormi Dios: Apacienta las ovejasdestinadaspara la matanza.

5 Los que las compran las matan y salen impunes, y el que las vende dice: “¡Bendito sea el Señor, porque me he enriquecido!”; y ni sus propios pastores se compadecen de ellas.

6 Pues yo no me compadeceré más de los habitantes de esta tierra–declara el Señor– sino que he aquí, haré que los hombres caigan cada uno en manos de otro y en manos de su rey; y ellos herirán la tierra y yo noloslibraré de sus manos.

7 Apacenté, pues, las ovejasdestinadaspara la matanza, esto es, los afligidos del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: a uno lo llamé Gracia y al otro lo llamé Unión; y apacenté las ovejas.

8 Y destruí a los tres pastores en un mes, pues mi alma se impacientó con ellos y su alma también se cansó de mí.

9 Entonces dije: No os apacentarémás.La que ha de morir, que muera; y la que ha de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, cómanse la carne unas a otras.

10 Y tomé mi cayado Gracia y lo quebré para romper el pacto que yo había hecho con todos los pueblos.

11 Y fue roto aquel día; así los afligidos del rebaño que me observaban, conocieron que era la palabra del Señor.

12 Y les dije: Si os parece bien, dadmemi paga; y si no, dejadla. Y pesaron como mi salario treintapiezasde plata.

13 Entonces el Señorme dijo: Arrójalo al alfarero (esemagnífico precio con que me valoraron). Tomé pues, las treintapiezasde plata y las arrojé al alfarero en la casa del Señor.

14 Y quebré mi segundo cayado, Unión, para romper la hermandad entre Judá e Israel.

15 Y el Señorme dijo: Toma otra vez los aperos de un pastor insensato.

16 Porque he aquí, yo voy a levantar en la tierra un pastor que no se preocupará de la que perece, ni buscará a la descarriada, ni curará a la herida, ni sustentará a la fuerte, sino que comerá la carne de la cebada y arrancará sus pezuñas.

17 ¡Ay del pastor inútil que abandona el rebaño! ¡Caigala espada sobre su brazo y sobre su ojo derecho! Su brazo se secará por completo, y su ojo derecho totalmente se oscurecerá.

Zacarías 12

1 Profecía de la palabra del Señoracerca de Israel. El Señorque extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él, declara:

2 He aquí, yo haré de Jerusalén una copa de vértigo para todos los pueblos de alrededor, y cuando haya asedio contra Jerusalén, también lo habrá contra Judá.

3 Y sucederá aquel día que haré de Jerusalén una piedra pesada para todos los pueblos; todos los que la levanten serán severamente desgarrados. Y contra ella se congregarán todas las naciones de la tierra.

4 Aquel día–declara el Señor– heriré a todo caballo de espanto, y a su jinete, de locura. Pero sobre la casa de Judá abriré mis ojos, mientras hiero de ceguera a todo caballo de los pueblos.

5 Entonces los jefesde familiasde Judá dirán en su corazón: “Gran apoyo para nosotros son los habitantes de Jerusalén por el Señorde los ejércitos, su Dios.”

6 Aquel día haré de los jefesde familiasde Judá como brasero de fuego entre leños, y como antorcha ardiendo entre gavillas, y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededor, y Jerusalén será habitada de nuevo en su lugar, en Jerusalén.

7 El Señorsalvará primero las tiendas de Judá, para que la gloria de la casa de David y la gloria de los habitantes de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.

8 Aquel día el Señordefenderá a los habitantes de Jerusalén, y el débil entre ellos aquel día será como David, y la casa de Davidserácomo Dios, como el ángel del Señordelante de ellos.

9 Y sucederá aquel día que me dispondré a destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.

10 Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora por un primogénito.

11 Aquel día habrá gran lamentación en Jerusalén, como la lamentación de Hadad-rimón en la llanura de Meguido.

12 Y se lamentará la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natán por su lado, y sus mujeres por su lado;

13 la familia de la casa de Leví por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los simeítas por su lado, y sus mujeres por su lado;

14 todas las demás familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.

Zacarías 13

1 Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, paralavarel pecado y la impureza.

2 Y sucederá aquel día–declara el Señorde los ejércitos– que eliminaré de la tierra los nombres de los ídolos, y nunca más serán recordados; también yo quitaré de la tierra a los profetas y al espíritu inmundo.

3 Y sucederá que si alguno profetiza todavía, su padre y su madre que lo engendraron le dirán: “No vivirás porque has hablado falsamente en el nombre del Señor”; y su padre y su madre que lo engendraron lo traspasarán mientras profetiza.

4 También sucederá aquel día que los profetas se avergonzarán cada uno de su visión cuando profetice, y no se vestirán el manto de pelo para engañar,

5 sino quecada unodirá: “No soy profeta, soy labrador de la tierra, porque un hombre me vendió como esclavo en mi juventud.”

6 Yalguienle dirá: “¿Qué son esas heridas en tu cuerpo?” Y él responderá: “Son aquéllascon que fui herido en casa de mis amigos.”

7 Despierta, espada, contra mi pastor, y contra el hombre compañero mío –declara el Señorde los ejércitos. Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas, y volveré mi mano contra los pequeños.

8 Y sucederá en toda la tierra –declara el Señor– que dos partes serán cortadas en ella,yperecerán; pero la tercera quedará en ella.

9 Y meteré la tercera parte en el fuego, los refinaré como se refina la plata, y los probaré como se prueba el oro. Invocará él mi nombre, y yo le responderé; diré: “El es mi pueblo”, y él dirá: “El Señores mi Dios.”

Zacarías 14

1 He aquí, viene el día del Señorcuando serán repartidos tus despojos en medio de ti.

2 Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.

3 Entonces saldrá el Señory peleará contra aquellas naciones, como cuando El peleó el día de la batalla.

4 Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente,formandoun enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.

5 Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá el Señormi Dios,ytodos los santos con El.

6 Y sucederá que en aquel día no habrá luz; las luminarias se oscurecerán.

7 Será un día único, conocido sólo del Señor, ni día ni noche; y sucederá que a la hora de la tarde habrá luz.

8 En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, será lo mismo en verano que en invierno.

9 Y el Señorserá rey sobre toda la tierra; aquel día el Señorserá uno, y uno su nombre.

10 Toda la tierra se volverá como una llanura desde Geba hasta Rimón, al sur de Jerusalén; peroéstase levantará y será habitada en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta Primera, hasta la puerta del Angulo, ydesdela torre de Hananeel hasta los lagares del rey.

11 Y habitarán en ella y no habrá más maldición; y Jerusalén habitará en seguridad.

12 Esta será la plaga con que el Señorherirá a todos los pueblos que han hecho guerra contra Jerusalén: se pudrirá su carne estando ellos aún de pie, y se pudrirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca.

13 Y sucederá aquel día que habrá entre ellos un gran pánico del Señor; y cada uno agarrará la mano de su prójimo, y levantará su mano contra la mano de su prójimo.

14 También Judá peleará en Jerusalén; y se amontonarán las riquezas de todas las naciones circunvecinas: oro, plata y vestidos en gran abundancia.

15 Como aquella plaga así será la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todos los animales que haya en aquellos campamentos.

16 Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, Señorde los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos.

17 Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey, Señorde los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos.

18 Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos nohabrá lluvia;será la plaga con la cual el Señorherirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.

19 Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.

20 En aquel día estarágrabadoen los cascabeles de los caballos: SantidadalSeñor. Y serán las ollas en la casa del Señorcomo los tazones delante del altar.

21 Y toda olla en Jerusalén y en Judá será consagrada al Señorde los ejércitos; todos los que ofrezcan sacrificios vendrán y tomarán de ellas y en ellas cocerán; y no habrá más mercader en la casa del Señorde los ejércitos en aquel día.

Hageo 1

1 El año segundo del rey Darío, en el mes sexto, el día primero del mes, vino la palabra del Señorpor medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, diciendo:

2 Así dice el Señorde los ejércitos: “Este pueblo dice: ‘No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del Señorsea reedificada.'”

3 Entonces vino la palabra del Señorpor medio del profeta Hageo, diciendo:

4 ¿Es acaso tiempo para que vosotros habitéis en vuestras casas artesonadas mientras esta casa está desolada?

5 Ahora pues, así dice el Señorde los ejércitos: Considerad bien vuestros caminos.

6 Sembráis mucho, pero recogéis poco; coméis, pero no haysuficientepara que os saciéis; bebéis, pero no haysuficientepara que os embriaguéis; os vestís, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota.

7 Así dice el Señorde los ejércitos: Considerad bien vuestros caminos.

8 Subid al monte, traed madera y reedificad el templo, para que me agrade de él y yo sea glorificado–dice el Señor.

9 Esperáis mucho, pero he aquí,haypoco; y lo que traéis a casa, yo lo aviento. ¿Por qué?–declara el Señorde los ejércitos–. Por causa de mi casa que está desolada, mientras cada uno de vosotros corre a su casa.

10 Por tanto, por causa vuestra, los cielos han retenido su rocío y la tierra ha retenido su fruto.

11 Y llamé a la sequía sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el mosto, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de vuestras manos.

12 Y Zorobabel, hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y todo el remanente del pueblo, obedecieron la voz del Señorsu Dios y las palabras del profeta Hageo, como el Señorsu Dios le había mandado. Y temió el pueblo delante del Señor.

13 Entonces Hageo, mensajero del Señor, por mandato del Señor, habló al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros–declara el Señor.

14 Y despertó el Señorel espíritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y el espíritu de todo el remanente del pueblo. Y vinieron y comenzaron la obra en la casa del Señorde los ejércitos, su Dios,

15 el día veinticuatro del mes sexto, en el año segundo del rey Darío.

Hageo 2

1 Eldíaveintiuno del mes séptimo, vino la palabra del Señorpor medio del profeta Hageo, diciendo:

2 Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y al remanente del pueblo, diciendo:

3 “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto este templo en su gloria primera? ¿Y cómo lo veis ahora? Tal como está, ¿no es como nada a vuestros ojos?

4 “Pero ahora, esfuérzate, Zorobabel”–declara el Señor– “esfuérzate tú también, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y esforzaos todos vosotros, pueblo de la tierra”–declara el Señor– “y trabajad, porque yo estoy con vosotros”–declara el Señorde los ejércitos.

5 “Conformea la promesa que os hice cuando salisteis de Egipto, mi Espíritu permanece en medio de vosotros; no temáis.”

6 Porque así dice el Señorde los ejércitos: “Una vez más, dentro de poco, yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme.

7 “Y haré temblar a todas las naciones; vendrán entonces los tesoros de todas las naciones, y yo llenaré de gloria esta casa”–dice el Señorde los ejércitos.

8 “Mía es la plata y mío es el oro”–declara el Señorde los ejércitos.

9 “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera”–dice el Señorde los ejércitos– “y en este lugar daré paz”–declara el Señorde los ejércitos.

10 El día veinticuatro delmesnoveno, en el año segundo de Darío, vino la palabra del Señoral profeta Hageo, diciendo:

11 Así dice el Señorde los ejércitos: “Pide ahora instrucción a los sacerdotes:

12 ‘Si alguno lleva carne consagrada en la falda de su vestidura, y toca con su falda pan, alimento cocido, vino, aceite o cualquierotroalimento, ¿quedará éste consagrado?'” Y los sacerdotes respondieron, y dijeron: No.

13 Y dijo Hageo: Si alguno, inmundo por el contacto con un cadáver, toca cualquiera de estas cosas, ¿quedará inmunda? Respondieron los sacerdotes, y dijeron: Quedará inmunda.

14 Entonces volvió a hablar Hageo y dijo: “Así es este pueblo y así es esta nación delante de mí”–declara el Señor– “y así es toda obra de sus manos; y lo que aquí ofrecen, inmundo es.

15 “Ahora pues, considerad bienestode hoy en adelante: antes que se pusiera piedra sobre piedra en el templo del Señor,

16 desde aquel tiempo, veníaalgunoa un montón de veintemedidas,y habíasólodiez; veníaalgunoal lagar para sacar cincuenta cántaros, y habíasóloveinte.

17 “Os herí convientoabrasador, con añublo y con granizo en toda obra de vuestras manos; pero ninguno de vosotrosse volvióa mí”–declara el Señor.

18 “Pero considerad bienestodesde hoy en adelante, desde el día veinticuatro delmesnoveno; desde el día en que se pusieron los cimientos del templo del Señor, considerad bien:

19 “¿Está todavía la semilla en el granero? Todavía la vid, la higuera, el granado y el olivo no han dadofruto; perodesde hoy yoosbendeciré.”

20 Y la palabra del Señorvino por segunda vez a Hageo, eldíaveinticuatro del mes, diciendo:

21 Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: “Yo estremeceré los cielos y la tierra,

22 y volcaré el trono de los reinos y destruiré el poder de los reinos de las naciones; y volcaré el carro y a los que montan en él, y caerán los caballos y sus jinetes, cada uno por la espada de su hermano.

23 “En aquel día”–declara el Señorde los ejércitos– “te tomaré a ti, Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo mío”–declara el Señor– “y te pondré comoanillo desello, porque yo te he escogido”–declara el Señorde los ejércitos.