Ezequiel 2

1 Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable.

2 Y el Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso en pie; y oí al que me hablaba.

3 Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día.

4 A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío, les dirás: Así dice el Señor Dios.

5 Y ellos, escuchen o dejen deescuchar,porque son una casa rebelde, sabrán que un profeta ha estado entre ellos.

6 Y tú, hijo de hombre, no temas, no temas ni a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpiones; no temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebelde.

7 Les hablarás mis palabras, escuchen o dejen deescuchar,porque son rebeldes.

8 Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde comoesacasa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy.

9 Entonces miré, y he aquí, una mano estaba extendida hacia mí, y en ellahabíaun libro en rollo.

10 El lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.

Ezequiel 3

1 Y él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante; come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel.

2 Abrí, pues, mi boca, y me dio a comer el rollo.

3 Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy. Ylocomí, y fue en mi boca dulce como la miel.

4 Me dijo además: Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con mis palabras.

5 Porque no eres enviado a un pueblo de habla incomprensible y lengua difícil,sinoa la casa de Israel;

6 tampoco a pueblos numerosos de habla incomprensible y lengua difícil cuyas palabras no puedes entender. Sino que te he enviado a ellos; ellos te escucharán.

7 Pero la casa de Israel no te querrá escuchar, ya que no quieren escucharme a mí. Ciertamente toda la casa de Israel es terca y de duro corazón.

8 He aquí, he hecho tu rostro tan duro como sus rostros, y tu frente tan dura como sus frentes.

9 Como esmeril, más duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde.

10 Además me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón todas mis palabras que yo te hablo, y escúchalasatentamente.

11 Y ve a los desterrados, a los hijos de tu pueblo; háblales y diles, escuchen o dejen deescuchar:”Así dice el Señor Dios.”

12 Entonces el Espíritu me levantó, y oí detrás de mí un gran ruido atronador: Bendita sea la gloria del Señordesde su lugar.

13 Oíel ruido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una a la otra, y el ruido de las ruedas junto a ellos, un gran ruido atronador.

14 Y el Espíritu me levantó y me tomó; yo iba con amargura en la indignación de mi espíritu, y la mano del Señorera fuerte sobre mí.

15 Entonces vine a los desterrados de Tel-abib que habitaban junto al río Quebar, y allí donde ellos vivían, estuve sentado siete días, atónito, en medio de ellos.

16 Y sucedió que al cabo de los siete días vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

17 Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte.

18 Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano.

19 Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.

20 Y cuando un justo se desvíe de su justicia y cometa iniquidad, yo pondré un obstáculo delante de él,ymorirá; porque tú no le advertiste, él morirá por su pecado, y las obras de justicia que había hecho no serán recordadas, pero yo demandaré su sangre de tu mano.

21 Sin embargo, si tú has advertido al justo para que el justo no peque, y él no peca, ciertamente vivirá porque aceptó la advertencia, y tú habrás librado tu vida.

22 Allí vino sobre mí la mano del Señor, y El me dijo: Levántate y ve a la llanura, y allí te hablaré.

23 Entonces me levanté y salí a la llanura; y he aquí, la gloria del Señorestaba parada allí, como la gloria que vi junto al río Quebar, y caí rostro en tierra.

24 Y el Espíritu entró en mí, me hizo ponerme en pie y habló conmigo, y me dijo: Ve, enciérrate en tu casa.

25 Y tú, hijo de hombre, mira, te echarán cuerdas y con ellas te atarán, para que no salgas en medio de ellos.

26 Y haré que tu lengua se te pegue al paladar y enmudecerás, y no serás para ellos el hombre que reprenda, porque son una casa rebelde.

27 Pero cuando yo te hable, te abriré la boca, y les dirás: “Así dice el Señor Dios.” El que oye, que oiga; el que rehúse oír, que rehúse; porque son una casa rebelde.

Ezequiel 4

1 Y tú, hijo de hombre, toma una tableta de barro, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusalén.

2 Y pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terraplén contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietes alrededor.

3 Entonces toma una sartén de hierro y colócala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedará bajo sitio: tú la sitiarás. Esta es una señal para la casa de Israel.

4 Y tú acuéstate sobre el lado izquierdo, y pon sobre él la iniquidad de la casa de Israel; por el número de días que estés acostado sobre él, llevarás su iniquidad.

5 Porque yo te he asignado un número de días igual a los años de su iniquidad, trescientos noventa días; tú cargarás, pues, con la iniquidad de la casa de Israel.

6 Cuando los hayas cumplido, te acostarás por segunda vez,perosobre el lado derecho, y llevarás la iniquidad de la casa de Judá; te la he asignado por cuarenta días, un día por cada año.

7 Entonces dirigirás tu rostro y tu brazo desnudo hacia el sitio de Jerusalén, y profetizarás contra ella.

8 He aquí, te ataré con cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu sitio.

9 Y tú toma trigo, cebada, habas, lentejas, millo y centeno; ponlos en una vasija y hazte con ellos pan; conforme al número de días que estés acostado sobre tu lado, trescientos noventa días, lo comerás.

10 El alimento que comasseráde veinte siclos de peso por día; lo comerás de tiempo en tiempo.

11 Y beberás el agua por medida: la sexta parte de un hin; la beberás de tiempo en tiempo.

12 Comerás torta de cebada, habiéndola cocido sobre excrementos humanos a la vista de ellos.

13 Entonces el Señordijo: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde yo los arrojaré.

14 Y yo dije: ¡Ah, Señor Dios! He aquí, nunca me he contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido animal muerto o despedazado, ni jamás ha entrado en mi boca carne inmunda.

15 Entonces El me dijo: Mira, te concedo que prepares tu pan sobre estiércol de vaca en lugar de sobre excremento humano.

16 Me dijo además: Hijo de hombre, he aquí, voy a romper la provisión de pan en Jerusalén, y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con terror,

17 para que al escasear el pan y el agua, se aterren unos a otros y se consuman en su iniquidad.

Ezequiel 5

1 Y tú, hijo de hombre, toma una espada afilada; tómala y hazla pasar sobre tu cabeza y sobre tu barbacomonavaja de barbero. Toma luego una balanza y divide el pelo cortado.

2 Una tercera parte quemarás a fuego en medio de la ciudad cuando terminen los días del sitio. Otra tercera parte tomarásygolpearás con la espada alrededor de la ciudad; y la otra tercera parte esparcirás al viento, y yo desenvainaré la espada detrás de ellos.

3 Toma también de allí unos pocos en número y átalos en la orla de tu manto.

4 Y toma otra vez algunos de ellos, échalos en medio del fuego, y quémalos en el fuego. De ahí saldrá el fuego hacia toda la casa de Israel.

5 Así dice el Señor Dios: “Esta es Jerusalén; yo la coloqué en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor.

6 “Pero ella se ha rebelado contra mis ordenanzas con más impiedad que las naciones, y contra mis estatutos más que los territorios alrededor de ella; porque ellos han desechado mis ordenanzas y no han andado en mis estatutos.”

7 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Porque vuestra rebelión es mayor que la de las naciones que os rodean, y no habéis andado en mis estatutos ni observado mis ordenanzas, ni tampoco observado las ordenanzas de las naciones que os rodean”,

8 por eso, así dice el Señor Dios: “He aquí, yo, yo mismo, estoy contra ti, y yo ejecutaré juicios en medio de ti a la vista de las naciones.

9 “Y yo haré en ti lo que no he hecho y lo que no volveré a hacer jamás a causa de todas tus abominaciones.

10 “Por eso, los padres se comerán asushijos en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; ejecutaré juicios en ti y esparciré cuantos te queden a todos los vientos.

11 “Por tanto, ¡vivo yo!–declara el Señor Dios– que por haber profanado mi santuario con todos tus ídolos detestables y con todas tus abominaciones, yo me retiraré, mi ojo no tendrá piedad, y tampoco perdonaré.

12 “Una tercera parte de ti morirá de pestilencia o será consumida por el hambre en medio de ti, otra tercera parte caerá a espada alrededor de ti y la otra tercera parte esparciré a todos los vientos, y yo desenvainaré la espada tras ellos.

13 “Se desahogará mi ira, saciaré en ellos mi furor y me vengaré; entonces sabrán que yo, el Señor, he hablado en mi celo cuando desahogue mi furor contra ellos.

14 “Te haré desolación y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen.

15 “Y serás oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el Señor, he hablado.

16 “Cuando envíe contra ellos las saetas mortíferas del hambre para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces también aumentaré el hambre sobre vosotros y romperé la provisión de pan.

17 “Enviaré también sobre vosotros hambre y fieras, y te dejarán sin hijos; y la plaga y la sangre pasarán por ti, y mandaré sobre ti la espada. Yo, el Señor, he hablado.”

Ezequiel 6

1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, profetiza contra ellos,

3 y di: “Montes de Israel, escuchad la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Diosa los montes, a las colinas, a las barrancas y a los valles: ‘He aquí, yo mismo traeré sobre vosotros la espada y destruiré vuestros lugares altos.

4 ‘Vuestros altares serán devastados, vuestros altares de incienso serán destrozados y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.

5 ‘También pondré los cadáveres de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y esparciré vuestros huesos alrededor de vuestros altares.

6 ‘Dondequieraque tengáisvuestras moradas, las ciudades quedarán desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados vuestros altares, rotos y eliminados vuestros ídolos, derribados vuestros altares de incienso y borradas vuestras obras.

7 ‘Los muertos caerán en medio de vosotros, y sabréis que yo soy el Señor.

8 ‘Sin embargo dejaré un remanente, porque tendréis entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando seáis esparcidos por las tierras.

9 ‘Entonces los que de vosotros escapen me recordarán entre las naciones adonde serán llevados cautivos, porque he sufrido a causa de sus corazones adúlteros que se apartaron de mí, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos; y se aborrecerán a sí mismos por los males que han cometido, por todas sus abominaciones.

10 ‘Y sabrán que yo soy el Señor; no en vano he dicho que les haría este mal.'”

11 Así dice el Señor Dios: “Bate tus manos, golpea con tu pie, y di: ‘¡Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israel, que a espada, de hambre y de pestilencia caerán.

12 ‘El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y esté sitiado de hambre morirá. Así desahogaré mi furor sobre ellos.

13 ‘Y sabréis que yo soy el Señor, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todo árbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecían aroma agradable a todos sus ídolos.

14 ‘Y por todas sus moradas extenderé mi mano contra ellos, y haré la tierra más desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrán que yo soy el Señor.'”

Ezequiel 7

1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2 Y tú, hijo de hombre, di: “Así dice el Señor Diosa la tierra de Israel: ‘¡El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra!

3 ‘Ahoravieneel fin sobre ti y enviaré mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones.

4 ‘Mi ojo no tendrá piedad de ti ni yoteperdonaré; sino que te pagaré conforme a tus caminos, y tus abominaciones en medio de ti quedarán; y sabréis que yo soy el Señor.'”

5 Así dice el Señor Dios: “¡Un desastre!, ¡he aquí que viene un desastre sin igual!

6 “El fin viene, viene el fin; se ha despertado contra ti; he aquí, ha venido.

7 “Te ha llegado tu turno, oh habitante de la tierra. Ha llegado el tiempo, se acerca el día; pánico, y no júbilo, en los montes.

8 “Ahora pronto derramaré mi furor sobre ti y descargaré mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones.

9 “Mi ojo no tendrá piedad ni yo perdonaré. Te pagaré conforme a tus caminos, y tus abominaciones quedarán en medio de ti; y sabréis que soy yo, el Señor, el que hiere.

10 “He aquí el día; he aquí que viene. Ha salidotuturno, ha florecido la vara, ha reverdecido la arrogancia.

11 “Se ha levantado la violencia parahacersevara de impiedad. Nada quedará de ellos, ni de su multitud, ni de su riqueza, ni gloria entre ellos.

12 “El tiempo ha venido, ha llegado el día. No se alegre el que compra ni se lamente el que vende, porque el furor está sobre toda su multitud.

13 “Ciertamente el vendedor no recuperará lo vendido mientras ambos vivan, porque la visión acerca de toda su multitud no será revocada; y nadie, por su iniquidad, podrá conservar su vida.

14 “Han tocado la trompeta y lo han preparado todo, pero nadie va a la batalla; porque mi furor está contra toda su multitud.

15 “La espada está afuera, y la plaga y el hambre están dentro. El que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad, la plaga y el hambre lo consumirán.

16 “Aun cuando escapen los sobrevivientes, estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendo por su iniquidad.

17 “Todas las manos se debilitarán, y todas las rodillas seráncomode agua.

18 “Se ceñirán de cilicio y los cubrirá el terror;habráen todos los rostros vergüenza y todas las cabezas estarán rapadas.

19 “Arrojarán su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira del Señor. No saciarán su apetito ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo.

20 “Cambiaron la belleza de sus ornamentos en orgullo, y de ellos hicieron las imágenes de sus abominacionesyde sus cosas detestables; por tanto haré que esto sea cosa abominable para ellos.

21 “La entregaré en manos de extraños por botín y a los impíos de la tierra por despojo, y la profanarán.

22 “Apartaré de ellos mi rostro y profanarán mi lugar secreto; entrarán en él ladrones y lo profanarán.

23 “Haz la cadena, porque la tierra está llena de crímenes sangrientos y la ciudad llena de violencia.

24 “Por tanto, traeré a las más perversas de las naciones, que se apoderarán de sus casas; y haré cesar el orgullo de los poderosos y sus santuarios serán profanados.

25 “Cuando llegue la angustia, buscarán la paz, pero nolahabrá.

26 “Vendrá calamidad sobre calamidad, y habrá rumor tras rumor; entonces buscarán visión del profeta, y la ley desaparecerá del sacerdote y el consejo de los ancianos.

27 “El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de horror y temblarán las manos del pueblo de la tierra. Según su conducta los trataré y por sus juicios los juzgaré; y sabrán que yo soy el Señor.”

Ezequiel 8

1 Y sucedió en el año sexto, en eldíacinco del sexto mes, que estando yo sentado en mi casa y los ancianos de Judá sentados ante mí, bajó allí sobre mí la mano del Señor Dios.

2 Entonces miré, y he aquí, una figura con aspecto de hombre; desde sus lomos para abajoteníala apariencia de fuego, y desde sus lomos para arriba la apariencia de un resplandor, como el aspecto de un metal refulgente.

3 Y extendióalgosemejante a una mano y me tomó por un mechón de mi cabello; y el Espíritu me alzó entre la tierra y el cielo y me llevó a Jerusalén en visiones de Dios, a la entrada de la puerta que mira al norte delatriointerior, allí dondeestabala morada del ídolo de los celos que provoca los celos.

4 Y he aquí, la gloria del Dios de Israelestabaallí, como la visión que yo había visto en la llanura.

5 Y El me dijo: Hijo de hombre, levanta ahora tus ojos hacia el norte. Y levanté mis ojos hacia el norte, y he aquí, al norte de la puerta del altar,estabael ídolo de los celos a la entrada.

6 Entonces me dijo: Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen éstos, las grandes abominaciones que comete aquí la casa de Israel para que me aleje de mi santuario? Pero aún verás mayores abominaciones.

7 Después me llevó a la entrada del atrio, y cuando miré, he aquí,habíaun agujero en el muro.

8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en el muro. Cavé en el muro, y he aquí una entrada.

9 Entonces me dijo: Entra y ve las perversas abominaciones que ellos cometen aquí.

10 Entré, pues, y miré; y he aquí,habíatoda clase de reptiles y bestiasycosas abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel estaban grabados en el muro por todo alrededor.

11 Y de pie frente a ellos, estaban setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías, hijo de Safán, de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de incienso subía.

12 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque ellos dicen: “El Señorno nos ve; el Señorha abandonado la tierra.”

13 Y me dijo: Aún verás que cometen mayores abominaciones.

14 Entonces me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señorque está al norte; y he aquí,habíaallí mujeres sentadas llorando a Tamuz.

15 Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Aún verás mayores abominaciones que éstas.

16 Entonces me llevó al atrio interior de la casa del Señor. Y he aquí, a la entrada del templo del Señor, entre el pórtico y el altar,habíaunos veinticinco hombres de espaldas al templo del Señory de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, hacia el sol.

17 Y El me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? ¿Le parece poco a la casa de Judá cometer las abominaciones que aquí han cometido, que han llenado la tierra de violencia y me han provocado repetidas veces? Porque he aquí, se llevan el ramo a la nariz.

18 Por tanto, yo ciertamente obraré con furor. Mi ojo no tendrá piedad, ni yo perdonaré; y aunque griten a mis oídos con gran voz, no los escucharé.

Ezequiel 9

1 Entonces gritó a mis oídos con gran voz, diciendo: Acercaos, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano.

2 Y he aquí, seis hombres venían por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano; y entre ellos había un hombre vestido de lino con una cartera de escribano a la cintura. Y entraron y se pusieron junto al altar de bronce.

3 Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del templo. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura;

4 y el Señorle dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.

5 Pero a los otros dijo, y yo lo oí: Pasad por la ciudad en pos de él y herid; no tenga piedad vuestro ojo, no perdonéis.

6 Matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta el exterminio, pero no toquéis a ninguno sobre quien esté la señal. Comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, con los ancianos queestabandelante del templo.

7 Entonces les dijo: Profanad el templo y llenad de muertos los atrios. ¡Salid! Y salieron, y fueron hiriendo por la ciudad.

8 Y sucedió que mientras herían, quedé yosoloy caí sobre mi rostro; clamé y dije: ¡Ah, Señor Dios! ¿Destruirás a todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?

9 Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversión; porque dicen: “El Señorha abandonado la tierra, el Señornada ve.”

10 Mas en cuanto a mí, tampoco mi ojo tendrá piedad, ni yo perdonaré, sino que haré recaer su conducta sobre sus cabezas.

11 Y he aquí, el hombre vestido de lino que tenía la cartera a la cintura, trajo un informe, diciendo: He hecho tal como me ordenaste.

Ezequiel 10

1 Entonces miré, y he aquí, en el firmamento queestabasobre las cabezas de los querubines, como una piedra de zafiro de apariencia semejante a un trono apareció sobre ellos.

2 Y El habló al hombre vestido de lino y dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelossobre la ciudad. Y ante mis ojos entró.

3 Los querubines estaban de pie a la derecha del templo cuando el hombre entró, y la nube llenaba el atrio interior.

4 Entonces la gloria del Señorsubió del querubín hacia el umbral del templo, y el templo se llenó de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria del Señor.

5 El ruido de las alas de los querubines se oía hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso cuando habla.

6 Y sucedió que cuando ordenó al hombre vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y se paró junto a una rueda.

7 El querubín extendió su mano de entre los querubines hacia el fuego queestabaentre ellos,lotomó ylopuso en las manos del que estaba vestido de lino, el cuallotomó y salió.

8 Y los querubines parecían tener la forma de la mano de un hombre debajo de sus alas.

9 Entonces miré, y he aquí,habíacuatro ruedas junto a los querubines, cada rueda junto a cada querubín; el aspecto de las ruedaseracomo el brillo de una piedra de Tarsis.

10 En cuanto a su apariencia, las cuatro tenían la misma semejanza, como si una rueda estuviera dentro de laotrarueda.

11 Cuando andaban, se movían en las cuatro direcciones, sin volverse cuando andaban, sino que seguían la dirección en que ponían el rostro, sin volverse cuando andaban.

12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, las ruedas de los cuatro.

13 A las ruedas se les llamó torbellino, y yo lo oí.

14 Y tenía cada uno cuatro caras. La primera caraerala cara de un querubín, la segunda, la cara de un hombre, la tercera, la cara de un león y la cuarta, la cara de un águila.

15 Entonces los querubines se levantaron. Estos eran los seres vivientes que yo había visto en el río Quebar.

16 Cuando los querubines andaban, las ruedas andaban a su lado; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado.

17 Cuando los querubines se detenían, se deteníanlas ruedas,y cuando se levantaban, se levantabanlas ruedascon ellos, porque el espíritu de los seres vivientesestabaen ellas.

18 Y la gloria del Señorsalió de sobre el umbral del templo y se puso sobre los querubines.

19 Cuando los querubines alzaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos salieron con las ruedas a su lado, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del Señor. Y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.

20 Estos eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; entonces supe que eran querubines.

21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, yhabíauna semejanza de manos de hombre debajo de sus alas.

22 En cuanto a la forma de sus caras, eran las mismas caras cuya apariencia yo había visto junto al río Quebar. Cada uno caminaba derecho hacia adelante.

Ezequiel 11

1 Entonces el Espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la casa del Señorque mira al oriente. Y he aquí, a la entrada de la puertahabíaveinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaía, jefes del pueblo.

2 Y El me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan iniquidad y dan malos consejos en esta ciudad,

3 los cuales dicen: “¿No está cercael tiempode edificar casas? Estaciudades la olla y nosotros la carne.”

4 Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.

5 Entonces el Espíritu del Señorcayó sobre mí, y me dijo: Di: “Así dice el Señor: ‘Así habéis dicho, casa de Israel, yo conozco vuestros pensamientos.

6 ‘Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, habéis llenado sus calles de muertos.’

7 “Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Vuestros muertos, los que habéis dejado en medio de la ciudad, son la carne, y ella es la olla; pero yo os sacaré de ella.

8 ‘Habéis temido la espada, y espada traeré sobre vosotros’–declara el Señor Dios.

9 ‘Y os sacaré de en medio de la ciudad, os entregaré en manos de extraños y traeré juicios contra vosotros.

10 ‘A espada caeréis; en los confines de Israel os juzgaré; y sabréis que yo soy el Señor.

11 ‘Estaciudadno será olla para vosotros, ni vosotros seréis carne en medio de ella; hacia los confines de Israel os juzgaré.

12 ‘Y sabréis que yo soy el Señor; porque no habéis andado en mis estatutos ni habéis ejecutado mis ordenanzas, sino que habéis obrado conforme a las costumbres de las naciones que os rodean.'”

13 Y sucedió que mientras yo profetizaba, Pelatías, hijo de Benaía, murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé a gran voz y dije: ¡Ah, Señor Dios! ¿Vas a acabar por completo con el remanente de Israel?

14 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes, los hombres en el destierro contigo y toda la casa de Israel, todos ellos,son aquellosa quienes los habitantes de Jerusalén han dicho: “Alejaos del Señor; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesión.”

16 Por tanto, di: “Así dice el Señor Dios: ‘Aunque yo los había echado lejos entre las naciones, y aunque yo los había dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuario por poco tiempo en las tierras adonde habían ido.'”

17 Por tanto di: “Así dice el Señor Dios: ‘Yo os recogeré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras entre las cuales habéis sido dispersados, y os daré la tierra de Israel.'”

18 Cuando lleguen allí, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones.

19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,

20 para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios.

21 Pero en cuanto a aquellos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones, haré recaer su conducta sobre su cabeza–declara el Señor Dios.

22 Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su lado, y la gloria del Dios de Israelestabapor encima, sobre ellos.

23 La gloria del Señorse elevó de en medio de la ciudad, y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad.

24 Y el Espíritu me levantó y me llevó a Caldea, a los desterrados, en visión por el Espíritu de Dios. Y se alejó de mí la visión que había visto.

25 Entonces hablé a los desterrados de todas las cosas que el Señorme había mostrado.