Jeremías 9

1 Quiénmediera que mi cabeza se hiciera agua, y mis ojos fuente de lágrimas, para que yo llorara día y noche por los muertos de la hija de mi pueblo.

2 Quién me diera en el desierto un albergue de caminantes, para dejar a mi pueblo y alejarme de ellos. Porque todos ellos son adúlteros, una asamblea de traidores.

3 Tensan su lenguacomosu arco; la mentira y no la verdad prevalece en la tierra; porque de mal en mal proceden, y a mí no me conocen–declara el Señor.

4 Guárdese cada uno de su prójimo, y no confíe en ningún hermano; porque todo hermano obra con engaño, y todo prójimo anda calumniando.

5 Cada uno engaña a su prójimo, y no habla la verdad, han enseñado sus lenguas a hablar mentiras; se afanan por cometer iniquidad.

6 Tu morada está en medio del engaño; por causa del engaño rehúsan conocerme–declara el Señor.

7 Por tanto, así dice el Señorde los ejércitos: He aquí, los refinaré y los probaré, porque ¿quémáspuedo hacer con la hija de mi pueblo?

8 Saeta mortífera es su lengua, engaño habla; con su boca hablacada unode paz a su prójimo, pero dentro de sí le tiende emboscada.

9 Por estas cosas ¿no los castigaré?–declara el Señor. De una nación como ésta ¿no se vengará mi alma?

10 Alzad por los montes lloro y lamentación, y una elegía por los pastos del desierto, porque han sido desolados; nadie pasapor ellos, ni se oye el bramido del ganado; desde las aves del cielo hasta las bestias han huido, se han ido.

11 Haré de Jerusalén un montón de ruinas, una guarida de chacales, y de las ciudades de Judá una desolación, sin habitante.

12 ¿Quién es el hombre sabio que entienda esto? ¿A quién ha hablado la boca del Señorque pueda declararlo? ¿Por qué está arruinado el país, desolado como un desierto sin que nadie pase por él?

13 Respondió el Señor: Porque han abandonado mi ley que puse delante de ellos, y no han obedecido mi voz ni andado conforme a ella,

14 sino que han andado tras la terquedad de sus corazones y tras los baales, tal como sus padres les enseñaron.

15 Por tanto, así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, yo daré de comer ajenjo a este pueblo y le daré de beber agua envenenada.

16 Los esparciré entre naciones que no conocieron ni ellos ni sus padres, y enviaré tras ellos la espada hasta aniquilarlos.

17 Así dice el Señorde los ejércitos: Considerad, llamad a las plañideras, que vengan; enviad por lasmáshábiles, que vengan,

18 que se apresuren y eleven una lamentación por nosotros, para que derramen lágrimas nuestros ojos y fluya agua de nuestros párpados.

19 Porque voz de lamentación se oye desde Sion: “¡Cómo hemos sido arrasados! En gran manera estamos avergonzados, porque tenemos que abandonar la tierra, porque han derribado nuestras moradas.”

20 Oíd, pues, mujeres, la palabra del Señor, y reciba vuestro oído la palabra de su boca; enseñad la lamentación a vuestras hijas y la endecha cada una a su vecina.

21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, exterminando a los niños de las calles, a los jóvenes de las plazas.

22 Di: Así declara el Señor: “Los cadáveres de los hombres caerán como estiércol sobre la faz del campo, y como gavillas tras el segador, y no habrá quienlasrecoja.”

23 Así dice el Señor: No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza;

24 mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el Señorque hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco–declara el Señor.

25 He aquí, vienen días–declara el Señor– en que castigaré a todoel que estécircuncidadosóloen la carne:

26 a Egipto, a Judá, a los hijos de Amón, a Moab y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.

Jeremías 10

1 Oíd la palabra que el Señoros habla, oh casa de Israel.

2 Así dice el Señor: El camino de las naciones no aprendáis, ni de las señales de los cielos os aterroricéis, aunque las naciones les tengan terror.

3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; pues un leño del bosque es cortado,lotrabajan las manos de un artífice con la azuela;

4 con plata y oroloadornan, con clavos y martillos lo aseguran para que no se mueva.

5 Como los espantapájaros de un pepinar, sus ídolos no hablan; tienen que ser transportados, porque no andan. No les tengáis miedo, porque no pueden hacer ningún mal, ni tampoco hacer bien alguno.

6 No hay nadie como tú, oh Señor; grande eres tú, y grande es tu nombre en poderío.

7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque esto se te debe. Porque entre todos los sabios de las naciones, y en todos sus reinos, no hay nadie como tú.

8 Mas ellos a una son torpes y necios en su enseñanza de vanidades,pues su ídoloes un leño.

9 Plata laminada es traída de Tarsis y oro de Ufaz, obra de un artífice y de manos de un orfebre; su vestido es de violeta y púrpura; todo ello obra de peritos.

10 Pero el Señores el Dios verdadero; El es el Dios vivo y el Rey eterno. Ante su enojo tiembla la tierra, y las naciones son impotentes ante su indignación.

11 Así les diréis: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perecerán de la tierra y de debajo de los cielos.

12 El esel que hizo la tierra con su poder, el que estableció el mundo con su sabiduría, y con su inteligencia extendió los cielos.

13 Cuando El emite su voz,hayestruendo de aguas en los cielos; El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.

14 Todo hombre es torpe, falto de conocimiento; todo orfebre se avergüenza de su ídolo; porque engañosas son sus imágenes fundidas, y no hay aliento en ellas.

15 Vanidad son, obra ridícula, en el tiempo de su castigo perecerán.

16 No es como ésta la porción de Jacob; porque El es el Hacedor de todo, e Israel es la tribu de su heredad; el Señorde los ejércitos es su nombre.

17 Recoge del suelo tus pertenencias, tú que moras sitiada.

18 Porque así dice el Señor: He aquí, en esta ocasión, tiro con honda a los habitantes de la tierra, y los afligiré para que me puedan hallar.

19 ¡Ay de mí, por mi quebranto! Mi herida es incurable. Mas yo me dije: De cierto esta es una enfermedad, y debo soportarla.

20 Mi tienda está destruida, y todas mis cuerdas rotas; mis hijos me han abandonado y no queda ninguno. No hay quien plante de nuevo mi tienda ni coloque mis cortinas.

21 Porque los pastores se han entorpecido y no han buscado al Señor; por tanto, no prosperaron, y todo su rebaño se ha dispersado.

22 ¡Se oye un rumor! He aquí, viene una gran conmoción desde la tierra del norte, para convertir las ciudades de Judá en desolación, en guarida de chacales.

23 Yo sé, oh Señor, que no depende del hombre su camino, ni de quien anda el dirigir sus pasos.

24 Repréndeme, oh Señor, pero con justicia, no con tu ira, no sea que me reduzcas a nada.

25 Derrama furor sobre las naciones que no te conocen, y sobre los linajes que no invocan tu nombre; porque han devorado a Jacob, lo han devorado y lo han consumido, y han asolado su morada.

Jeremías 11

1 La palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:

2 Oíd las palabras de este pacto, y decidlas a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén.

3 Les diréis: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pacto

4 que mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: “Escuchad mi voz, y haced conforme a todo lo que yo os mando; y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios”,

5 para confirmar el juramento que juré a vuestros padres, de darles una tierra que mana leche y miel, comolo eshoy.'” Entonces respondí y dije: Amén, Señor.

6 Y el Señorme dijo: Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: “Oíd las palabras de este pacto y cumplidlas.

7 “Porque bien advertí a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egipto, y hasta hoy los he amonestado con insistencia, diciéndoles: ‘Escuchad mi voz.’

8 “Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazón. Por tanto, hice caer sobre ellos todas las palabras de este pacto, que yolesmandé cumplir y no lo cumplieron.”

9 Entonces el Señorme dijo: Se ha descubierto una conspiración entre los hombres de Judá y entre los habitantes de Jerusalén.

10 Se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados, los cuales rehusaron escuchar mis palabras, y se han ido tras otros dioses para servirlos. La casa de Israel y la casa de Judá han violado mi pacto, el cual hice con sus padres.

11 Por tanto, así dice el Señor: He aquí, traigo sobre ellos una calamidad de la que no podrán escapar; aunque clamen a mí, no los escucharé.

12 Entonces irán las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman incienso, pero ellos ciertamente no podrán salvarlos en la hora de su aflicción.

13 Porque según el número de tus ciudades son tus dioses, oh Judá, y según el número de las calles de Jerusalén, son los altares que has levantado a lo vergonzoso, altares para quemar incienso a Baal.

14 Pero tú no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque no escucharé cuando clamen a mí a causa de su aflicción.

15 ¿Qué derecho tiene mi amada en mi casa cuando ha hecho tantas vilezas? ¿Puede la carne consagrada quitar de ti tu calamidad paraquepuedas regocijarte?

16 Olivo frondoso, hermoso en fruto y forma, te puso por nombre el Señor. Con ruido de un gran estrépito ha prendido fuego en él, y sus ramas son inservibles.

17 El Señorde los ejércitos, que te plantó, ha decretado una calamidad contra ti a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome al ofrecer sacrificios a Baal.

18 El Señormelohizo saber ylocomprendí. Entonces me hiciste ver sus obras.

19 Pero yo era como un cordero manso llevado al matadero, y no sabía que tramaban intrigas contra mí,diciendo:Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no se recuerde más su nombre.

20 Mas, oh Señorde los ejércitos, que juzgas rectamente, que examinas los sentimientos y el corazón, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he expuesto mi causa.

21 Por tanto, así dice el Señoren cuanto a los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No profetices en el nombre del Señor, para que no mueras a manos nuestras;

22 así, pues, dice el Señorde los ejércitos: He aquí, voy a castigarlos. Los jóvenes morirán a espada, sus hijos e hijas morirán de hambre,

23 y no quedará de ellos remanente, porque traeré una calamidad sobre los hombres de Anatot, el año de su castigo.

Jeremías 12

1 Justo eres tú, oh Señor, cuando a ti presentomicausa; en verdad asuntos de justicia voy a discutir contigo. ¿Por qué prospera el camino de los impíosyviven en paz todos los que obran con perfidia?

2 Tú los plantas, y echan raíces; crecen, dan fruto. Cerca estás tú de sus labios, pero lejos de su corazón.

3 Pero tú me conoces, oh Señor, tú me ves, y compruebasla actitud demi corazón para contigo. Arrástralos como ovejas para el matadero y sepáralos para el día de la matanza.

4 ¿Hasta cuándo estará de luto la tierra y marchita la vegetación de todo el campo? Por la maldad de los que moran en ella han sido destruidos los animales y las aves, porque han dicho: Dios no verá nuestro fin.

5 Si corriste con los de a pie y te cansaron, ¿cómo, pues, vas a competir con los caballos? Si caes en tierra de paz, ¿cómo te irá en la espesura del Jordán?

6 Porque también tus hermanos y la casa de tu padre, también ellos te han traicionado, también ellos han dado gritos en pos de ti; no les creas aunque te digan cosas agradables.

7 He dejado mi casa, he abandonado mi heredad, he entregado a la amada de mi alma en manos de sus enemigos.

8 Mi heredad vino a ser para mí como león en la selva; rugió contra mí; por tanto, la aborrecí.

9 ¿Es acaso mi heredad para mí como ave de rapiña de varios colores? ¿Están las aves de rapiña por todos lados contra ella? Id, reunid a todas las bestias del campo, traedlas para queladevoren.

10 Muchos pastores han arruinado mi viña, han hollado mi heredad; han hecho de mi hermosa heredad un desierto desolado.

11 Fue hecha una desolación, llora sobre mí desolada; todo el país ha sido desolado, porque no hubo nadie a quien le importara.

12 Sobre todas las alturas desoladas del desierto han venido destructores, porque la espada del Señordevora de un extremo de la tierra al otro; no hay paz para nadie.

13 Han sembrado trigo y han segado espinos, se han esforzado sin provecho alguno. Avergonzaos, pues, de vuestras cosechas a causa de la ardiente ira del Señor.

14 Así dice el Señoren cuanto a todos mis malvados vecinos que atacan la heredad que he dado en posesión a mi pueblo Israel: He aquí los arrancaré de su tierra, y a la casa de Judá la arrancaré de en medio de ellos.

15 Y sucederá que después que los haya arrancado, volveré y les tendré compasión, y los haré regresar cada uno a su heredad y cada cual a su tierra.

16 Y sucederá que si ellos de verdad aprenden los caminos de mi pueblo, jurando en mi nombre: “Vive el Señor”, así como ellos enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, serán restablecidos en medio de mi pueblo.

17 Pero si no escuchan, entonces arrancaré esa nación,laarrancaré yladestruiré–declara el Señor.

Jeremías 13

1 Así me dijo el Señor: Ve y cómprate un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua.

2 Compré, pues, el cinturón conforme a la palabra del Señor, y me lo puse en la cintura.

3 Entonces vino a mí la palabra del Señorpor segunda vez, diciendo:

4 Toma el cinturón que has comprado, que llevas a la cintura, y levántate, vete al Eufrates y escóndelo allá en una hendidura de la peña.

5 Fui, pues, y lo escondí junto al Eufrates como el Señorme había mandado.

6 Y sucedió que después de muchos días el Señorme dijo: Levántate, vete al Eufrates y toma de allí el cinturón que te mandé que escondieras allá.

7 Fui, pues, al Eufrates y cavé, tomé el cinturón del lugar donde lo había escondido, y he aquí, el cinturón estaba podrido; no servía para nada.

8 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

9 Así dice el Señor: “De la misma manera haré que se pudra la soberbia de Judá y la gran soberbia de Jerusalén.

10 “Este pueblo malvado, que rehúsa escuchar mis palabras, que anda en la terquedad de su corazón y se ha ido tras otros dioses a servirles y a postrarse ante ellos, ha de ser como este cinturón que no sirve para nada.

11 “Porque como el cinturón se adhiere a la cintura del hombre, así hice adherirse a mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá”–declara el Señor– “a fin de que fueran para mí por pueblo, por renombre, por alabanza y por gloria, pero no escucharon.”

12 También les dirás esta palabra: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Todo cántaro se llenará de vino.'” Y cuando ellos te digan: “¿Acaso no sabemos bien que todo cántaro ha de llenarse de vino?”,

13 entonces les dirás: “Así dice el Señor: ‘He aquí, voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra: a los reyes sucesores de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén;

14 y los estrellaré unos contra otros, los padres con los hijos por igual’–declara el Señor. ‘No tendré piedad, ni lástima, ni compasión,para dejarde destruirlos.'”

15 Escuchad y prestad atención, no seáis altaneros, porque el Señorha hablado.

16 Dad gloria al Señorvuestro Dios antes que haga venir las tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen sobre los montes oscuros, y estéis esperando la luz, y El la transforme en profundas tinieblas,latorne en lobreguez.

17 Pero si no escucháis esto, mi alma sollozará en secreto portalorgullo; mis ojos llorarán amargamente y se anegarán en lágrimas, porque ha sido hecho cautivo el rebaño del Señor.

18 Di al rey y a la reina madre: Humillaos, sentaosen el suelo, porque ha caído de vuestras cabezas vuestra hermosa corona.

19 Las ciudades del Neguev han sido cerradas, y no hay quienlasabra: todo Judá ha sido llevado al destierro, llevado al cautiverio en su totalidad.

20 Alzad vuestros ojos, y ved a los que vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue confiado, tus hermosas ovejas?

21 ¿Qué dirás cuando El ponga sobre ti (a los que tú mismo habías enseñado) a antiguos compañeros para ser cabeza tuya? ¿No te vendrán dolores como de mujer de parto?

22 Y si dices en tu corazón: “¿Por qué me han sucedido estas cosas?” Por la magnitud de tu iniquidad te han quitado las faldas y descubierto tus calcañares.

23 ¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?

24 Por tanto, os esparciré como paja arrastrada por el viento del desierto.

25 Esta es tu suerte, la porción que ya he medido para ti –declara el Señor– porque me has olvidado, y has confiado en la mentira.

26 Por lo cual yo también te levantaré las faldas sobre tu rostro, para que se vea tu vergüenza.

27 Entus adulterios yentus relinchos,enla bajeza de tu prostitución sobre las colinas del campo, he visto tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿Hasta cuándo seguirás sin purificarte?

Jeremías 14

1 Lo que vino como palabra del Señora Jeremías respecto a la sequía:

2 De luto está Judá, y sus puertas languidecen, están por tierra enlutadas, y sube el clamor de Jerusalén.

3 Sus nobles enviaban a sus siervos por agua; iban a las cisternas y no hallaban agua; volvían con sus vasijas vacías. Quedaron avergonzados y humillados, y se cubrieron la cabeza.

4 El suelo está agrietado, pues no ha habido lluvia sobre la tierra; los labradores, avergonzados, se han cubierto la cabeza.

5 Porque aun la cierva en el campo ha parido, pero abandonasu críaporque no hay hierba.

6 Y los asnos monteses se paran en las alturas desoladas, jadeando por aire como chacales; desfallecen sus ojos porque no hay vegetación.

7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Señor, obra por amor de tu nombre. En verdad han sido muchas nuestras apostasías, contra ti hemos pecado.

8 Tú,esperanza de Israel, Salvador suyo en tiempo de angustia, ¿por qué has de ser como forastero en la tierra, o como caminante que ha plantado sutiendapara pasar la noche?

9 ¿Por qué has de ser como hombre desalentado, como guerrero incapaz de salvar? Sin embargo tú estás en medio nuestro, oh Señor, y por tu nombre somos llamados; ¡no nos abandones!

10 Así dice el Señorde este pueblo: ¡Cómo les ha gustado vagar! No han refrenado sus pies. El Señor, pues, no los acepta; ahora se acordará El de su iniquidad y castigará sus pecados.

11 Y el Señorme dijo: No ruegues por el bienestar de este pueblo.

12 Cuando ayunen, no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaré; sino que con espada, con hambre y con pestilencia los destruiré.

13 Y yo dije: ¡Ah, Señor Dios! He aquí, los profetas les dicen: “No veréis espada ni tendréis hambre, sino que os daré paz verdadera en este lugar.”

14 Entonces el Señorme dijo: Mentira profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado; visión falsa, adivinación, vanidad y engaño de sus corazones ellos os profetizan.

15 Por tanto, así dice el Señor: En cuanto a los profetas que profetizan en mi nombre sin que yo los haya enviado, y que dicen: “No habrá espada ni hambre en esta tierra”, a espada y de hambre esos profetas perecerán.

16 También el pueblo a quien profetizan estará tirado por las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada; no habrá quien los entierre a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos, ni a sus hijas, pues derramaré sobre ellos su maldad.

17 Y les dirás esta palabra: “Viertan lágrimas mis ojos noche y día, y no cesen, porque de gran quebranto ha sido quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de una dolorosa herida muy grave.

18 “Si salgo al campo, he aquí, muertos a espada; y si entro en la ciudad, he aquí, enfermedades por el hambre. Porque tanto el profeta como el sacerdote andan errantes en una tierra que no conocen.”

19 ¿Has desechado por completo a Judá, o ha aborrecido tu alma a Sion? ¿Por qué nos has herido sin que haya curación para nosotros? Esperábamos paz, y no hubo bien alguno; tiempo de curación, y he aquí, terror.

20 Reconocemos, oh Señor, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti.

21 Nonosdesprecies, por amor a tu nombre, no deshonres el trono de tu gloria; acuérdate, no anules tu pacto con nosotros.

22 ¿Hay entre los ídolos de las naciones alguno que haga llover? ¿O pueden los cielossolosdar lluvia? ¿No eres tú, oh Señor, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, porque tú has hecho todas estas cosas.

Jeremías 15

1 Entonces el Señorme dijo: Aunque Moisés y Samuel se presentaran ante mí, mi corazón no estaría con este pueblo; échalos de mi presencia, y que se vayan.

2 Y será que cuando te digan: “¿Adónde iremos?”, les responderás: “Así dice el Señor: ‘Losdestinadospara la muerte, a la muerte; losdestinadospara la espada, a la espada; losdestinadospara el hambre, al hambre, y losdestinadospara el cautiverio, al cautiverio.'”

3 Y pondré sobre ellos cuatro génerosde males–declara el Señor–: la espada para matar, los perros para despedazar, y las aves del cielo y las bestias de la tierra para devorar y destruir.

4 Y los haré motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.

5 Porque, ¿quién se compadecerá de ti, oh Jerusalén? ¿Quién llorará por ti, o quién se apartaráde su caminopara preguntar por tu bienestar?

6 Tú me has dejado–declara el Señor–, sigues retrocediendo. Extenderé, pues, mi mano contra ti y te destruiré; estoy cansado de compadecerme.

7 Los aventaré con el bieldo en las puertas del país;losprivaré de hijos, destruiré a mi pueblo,puesno se arrepintieron de sus caminos.

8 Por mí sus viudas serán más numerosas que la arena de los mares. Traeré contra la madre de sus jóvenes, al destructor en pleno mediodía; de repente traeré sobre ella angustia y pavor.

9 Languidece la que dio a luz sietehijos; exhala su alma. Se puso su sol siendo aún de día, ha sido avergonzada y humillada; a sus sobrevivientes los entregaré a la espada delante de sus enemigos–declara el Señor.

10 ¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luzcomohombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! No he prestado ni me han prestado,ytodos me maldicen.

11 El Señordijo: Ciertamente te libraré para bien; ciertamente haré que el enemigo te haga súplica en tiempo de calamidad y en tiempo de angustia.

12 ¿Puede alguno destrozar el hierro, el hierro del norte, y el bronce?

13 Tus riquezas y tus tesoros entregaré al saqueo, sin costo alguno, por todos tus pecados en todas tus fronteras.

14 Y haré que tus enemigostelleven a una tierra que no conoces; porque un fuego se ha encendido en mi ira que sobre vosotros arderá.

15 Tú quelosabes, oh Señor, acuérdate de mí, atiéndeme, y véngame de mis perseguidores. Conforme a tu paciencia, no dejes que sea yo arrebatado; sabes que por ti sufro oprobio.

16 Cuando se presentaban tus palabras, yo las comía; tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque se me llamaba por tu nombre, oh Señor, Dios de los ejércitos.

17 No me senté en la asamblea de los que se divierten, ni me regocijé. A causa de tu mano, solitario me senté, porque de indignación me llenaste.

18 ¿Por qué es mi dolor perpetuo y mi herida incurable, que rehúsa sanar? ¿Serás en verdad para mí comocorrienteengañosa,comoaguas en las que no se puede confiar?

19 Entonces dijo así el Señor: Si vuelves, yo te restauraré, en mi presencia estarás; si apartas lo precioso de lo vil, serás mi portavoz. Que se vuelvan ellos a ti, pero tú no te vuelvas a ellos.

20 Y te pondré para este pueblo por muralla de bronce inexpugnable; lucharán contra ti, pero no te vencerán, porque contigo estoy yo para salvarte y librarte–declara el Señor.

21 Te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la garra de los violentos.

Jeremías 16

1 Entonces la palabra del Señorvino a mí, diciendo:

2 No tomes para ti mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar.

3 Porque así dice el Señoracerca de los hijos e hijas nacidos en este lugar, y acerca de las madres que los dieron a luz, y de los padres que los engendraron en esta tierra:

4 De muertes crueles morirán; no serán llorados ni sepultados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; a espada y por hambre serán acabados, y sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.

5 Porque así dice el Señor: No entres en casa de duelo, ni vayas a lamentar, ni los consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo–declara el Señor–, la misericordia y la compasión.

6 Morirán grandes y pequeños en esta tierra; no serán enterrados, ni llorados, y nadie se sajará ni se rapará por ellos;

7 no partiránel panen el duelo para ellos, a fin de consolarlos por el muerto, ni les darán a beber la copa de consolación por su padre o por su madre.

8 Tampoco entres en casa de banquete para sentarte con ellos a comer y beber.

9 Porque así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, voy a hacer que desaparezca de este lugar, ante vuestros ojos y en vuestros días, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia.

10 Y sucederá que cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, ellos te dirán: “¿Por qué el Señorha pronunciado toda esta gran calamidad contra nosotros? ¿Cuál es nuestra iniquidad y cuál es nuestro pecado que hemos cometido contra el Señornuestro Dios?”

11 Entonces les dirás: “Esporque vuestros padres me abandonaron”–declara el Señor– “y siguieron a otros dioses y los sirvieron y se postraron ante ellos, pero a mí me abandonaron y no guardaron mi ley.

12 “Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres, porque he aquí, cada uno de vosotros anda tras la terquedad de su malvado corazón, sin escucharme.

13 “Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que no habéis conocido, ni vosotros ni vuestros padres; y allí serviréis a otros dioses día y noche, pues no os mostraré clemencia.”

14 Por tanto, he aquí, vienen días–declara el Señor– cuando ya no se dirá: “Vive el Señor, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”,

15 sino: “Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado.” Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.

16 He aquí, enviaré a muchos pescadores–declara el Señor– que los pescarán; y después enviaré a muchos cazadores, que los cazarán por todo monte y por todo collado y por las hendiduras de las peñas.

17 Porque mis ojosestán puestossobre todos sus caminos, que no se me ocultan, ni su iniquidad está encubierta a mis ojos.

18 Pero primero, pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque ellos han contaminado mi tierra con los cadáveres de sus ídolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominaciones.

19 ¡Oh Señor, fuerza mía y fortaleza mía, refugio mío en el día de angustia! A ti vendrán las naciones desde los términos de la tierra y dirán: Nuestros padres heredaron sólo mentira, vanidad y cosas sin provecho.

20 ¿Puede hacer el hombre dioses para sí? ¡Pero no son dioses!

21 Por tanto, he aquí, voy a darles a conocer, esta vez les haré conocer mi mano y mi poder; y sabrán que mi nombre es el Señor.

Jeremías 17

1 El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro, con punta de diamante está grabado sobre la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares.

2 Como ellos se acuerdan de sus hijos, asíse acuerdande sus altares y de sus Aseras junto a los árboles frondosos, en las altas colinas.

3 Oh montaña mía en el campo, tus riquezas y todos tus tesoros entregaré al saqueo, a causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio.

4 Y por tu causa harás que se pierda la heredad que yo te di; te haré servir a tus enemigos en una tierra que no conoces; porque habéis prendido un fuego en mi ira que arderá para siempre.

5 Así dice el Señor: Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del Señorse aparta su corazón.

6 Será como arbusto en el yermo y no verá el bien cuando venga; habitará en pedregales en el desierto, tierra salada y sin habitantes.

7 Bendito es el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor.

8 Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto.

9 Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?

10 Yo, el Señor, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras.

11 Como perdiz que incuba lo que no ha puesto, es el que adquiere una fortuna, pero no con justicia, en la mitad de sus días lo abandonará, y al final será un insensato.

12 Trono de gloria, enaltecido desde el principio es el lugar de nuestro santuario.

13 Oh Señor, esperanza de Israel, todos los que te abandonan serán avergonzados. Los que se apartan de ti serán escritos en el polvo, porque abandonaron al Señor, fuente de aguas vivas.

14 Sáname, oh Señor, y seré sanado; sálvame y seré salvo, porque tú eres mi alabanza.

15 Mira, ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra del Señor? Que venga ahora.

16 Pero yo no me he apresuradoa dejarde ser tu pastor, ni el día de angustia he anhelado; tú sabes que lo que ha salido de mis labios en tu presencia está.

17 No seas para mí terror; tú eres mi refugio en el día de calamidad.

18 Sean avergonzados los que me persiguen, pero no sea yo avergonzado; sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yo. Trae sobre ellos el día de calamidad, y destrúyelos con doble destrucción.

19 Así me dijo el Señor: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén,

20 y diles: “Escuchad la palabra del Señor, reyes de Judá, todo Judá y todos los habitantes de Jerusalén que entráis por estas puertas:

21 “Así dice el Señor: ‘Guardaos, por vuestra vida, de llevar carga en día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén.

22 ‘Tampoco saquéis carga de vuestras casas en día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres.

23 ‘Sin embargo, ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que endurecieron su cerviz para no oír ni recibir corrección.

24 ‘Pero sucederá que si me escucháis con atención–declara el Señor– no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en día de reposo, y santificáis el día de reposo, sin hacer en él trabajo alguno,

25 entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes y príncipes que se sienten sobre el trono de David; vendrán montados en carros y caballos, ellos y sus príncipes, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre.

26 ‘Vendrán de las ciudades de Judá y de los alrededores de Jerusalén, de la tierra de Benjamín, de la tierra baja, de la región montañosa y del Neguev, trayendo holocaustos, sacrificios, ofrendas de grano e incienso, y trayendo sacrificios de acción de gracias a la casa del Señor.

27 ‘Pero si no me escucháis en cuanto a santificar el día de reposo, y traéis carga y entráis por las puertas de Jerusalén en día de reposo, entonces prenderé fuego a sus puertas, que consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.'”

Jeremías 18

1 Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:

2 Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.

3 Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda.

4 Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.

5 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

6 ¿No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo quehaceeste alfarero?–declara el Señor. He aquí, como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.

7 En un momento yo puedo hablar contra una nación o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruir;

8 pero si esa nación contra la que he hablado se vuelve de su maldad, me arrepentiré del mal que pensaba traer sobre ella.

9 Y de pronto puedo hablar acerca de una nación o de un reino, de edificar y de plantar;

10 pero si hace lo malo ante mis ojos, no obedeciendo mi voz, entonces me arrepentiré del bien con que había prometido bendecirlo.

11 Ahora pues, habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén, diciendo: “Así dice el Señor: ‘He aquí, estoy preparando una calamidad contra vosotros y tramando un plan contra vosotros. Volveos, pues, cada uno de su mal camino y enmendad vuestros caminos y vuestras obras.'”

12 Mas ellos dirán: “Es en vano; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrará conforme a la terquedad de su malvado corazón.”

13 Por tanto, así dice el Señor: “Preguntad ahora entre las naciones: ¿Quién ha oído cosa semejante? Algo muy horrible ha hecho la virgen de Israel.

14 “¿Faltará la nieve del Líbano de la roca agreste? ¿O se agotarán las aguas frías que fluyen detierraslejanas?

15 “Pues bien, mi pueblo me ha olvidado, queman incienso a dioses vanos, y se han desviado de sus caminos, de las sendas antiguas, para andar por senderos, no por calzada,

16 convirtiendo su tierra en una desolación, en una burla perpetua. Todo el que pase por ella se quedará atónito y meneará la cabeza.

17 “Como viento solano los esparciré delante del enemigo; les mostraré la espalda y no el rostro el día de su calamidad.”

18 Entonces dijeron: Venid y urdamos planes contra Jeremías. Ciertamente la ley no le faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras.

19 Atiéndeme, oh Señor, y escucha lo que dicen mis contrarios.

20 ¿Acaso se paga mal por bien? Pues han cavado fosa para mí. Recuerda cómo me puse delante de ti para hablar bien en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

21 Por tanto, entrega sus hijos al hambre, y abandónalos al poder de la espada; queden sus mujeres sin hijos y viudas, sean sus maridos asesinados, heridos a espada sus jóvenes en la batalla.

22 Oiganse los gritos desde sus casas, cuando de repente traigas sobre ellos saqueadores; porque han cavado fosa para atraparme, y han escondido trampas a mis pies.

23 Pero tú, oh Señor, conoces todos sus planes de muerte contra mí. No perdones su iniquidad ni borres de tu vista su pecado; sean derribados delante de ti, en el tiempo de tu ira actúa contra ellos.