Jeremías 19

1 Así dijo el Señor: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y toma contigo a algunos de los ancianos del pueblo y de los ancianos de los sacerdotes;

2 y sal al valle de Ben-hinom, que está a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama allí las palabras que yo te diré.

3 Dirás: “Oíd la palabra del Señor, reyes de Judá y habitantes de Jerusalén. Así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel: ‘He aquí, traeré tal calamidad sobre este lugar, que a todo el que oiga de ella le retiñirán los oídos.

4 ‘Porque me han abandonado, han hecho extraño este lugar y han ofrecido sacrificios en él a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá habían conocido,yhan llenado este lugar de sangre de inocentes,

5 y han edificado los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuegocomoholocaustos a Baal, cosa que nunca mandé, ni de la cual hablé, ni me pasó por la mente;

6 por tanto, he aquí, vienen días–declara el Señor– cuando este lugar no se llamará más Tofet ni valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanza.

7 ‘Y haré nulo el consejo de Judá y de Jerusalén en este lugar, y los haré caer a espada delante de sus enemigos y a mano de los que buscan su vida, y entregaré sus cadáveres por comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.

8 ‘También convertiré esta ciudad en desolación y burla; todo aquel que pase por ella se quedará atónito y silbará a causa de toda su destrucción.

9 ‘Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su prójimo durante el sitio y en la aflicción con que les afligirán sus enemigos y los que buscan su vida.'”

10 Entonces romperás la vasija a la vista de los hombres que te acompañen,

11 y les dirás: “Así dice el Señorde los ejércitos: ‘De igual manera romperé yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfarero, que no se puede reparar más; ylosenterrarán en Tofet por no haberotrolugar donde enterrar.

12 ‘Así haré con este lugar y con sus habitantes–declara el Señor– poniendo esta ciudad como Tofet.

13 ‘Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá serán como el lugar de Tofet, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios a todo el ejército del cielo y derramaron libaciones a otros dioses.'”

14 Y volvió Jeremías de Tofet, adonde lo había enviado el Señora profetizar, y poniéndose en pie en el atrio de la casa del Señor, dijo a todo el pueblo:

15 Así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque han endurecido su cerviz para no escuchar mis palabras.”

Jeremías 20

1 Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imer, que era el oficial principal en la casa del Señor, oyó a Jeremías profetizar estas cosas,

2 hizo azotar al profeta Jeremías y lo puso en el cepo queestabaen la puerta superior de Benjamín, la cualconducíaa la casa del Señor.

3 Y al día siguiente, cuando Pasur soltó a Jeremías del cepo, Jeremías le dijo: No es Pasur el nombre con que el Señorahorate llama, sino Magor-misabib.

4 Porque así dice el Señor: “He aquí, te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ellos caerán por la espada de tus enemigos, y tus ojos lo verán. Entregaré a todo Judá en manos del rey de Babilonia, y él los llevará como desterrados a Babilonia y los matará a espada.

5 “También entregaré toda la riqueza de esta ciudad, todos sus productos y cosas de gran valor, y todos los tesoros de los reyes de Judá, en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y se los llevarán a Babilonia.

6 “Y tú, Pasur, con todos los moradores de tu casa, irás al cautiverio y entrarás en Babilonia; allí morirás y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos a quienes has profetizado falsamente.”

7 Me persuadiste, oh Señor, y quedé persuadido; fuiste más fuerte que yo y prevaleciste. He sido el hazmerreír cada día; todos se burlan de mí.

8 Porque cada vez que hablo, grito; proclamo: ¡Violencia, destrucción! Pues la palabra del Señorha venido a ser para mí oprobio y escarnio cada día.

9 Pero si digo: No le recordaré ni hablaré más en su nombre, esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contenerlo, y no puedo.

10 Porque he oído las murmuraciones de muchos: ¡Terror por todas partes! ¡Denunciadle,denunciémosle! Todos mis amigos de confianza, esperando mi caída,dicen:Tal vez será persuadido, prevaleceremos contra él y tomaremos de él nuestra venganza.

11 Pero el Señorestá conmigo como campeón temible; por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán. Quedarán muy avergonzados, pues no han triunfado,tendránafrenta perpetua que nunca será olvidada.

12 Oh Señorde los ejércitos, que pruebas al justo, que ves las entrañas y el corazón, vea yo tu venganza sobre ellos, pues a ti he encomendado mi causa.

13 Cantad al Señor, alabad al Señor, porque ha librado el alma del pobre de manos de los malvados.

14 Maldito el día en que nací; el día en que me dio a luz mi madre no sea bendito.

15 Maldito el hombre que dio la noticia a mi padre, diciendo: ¡Te ha nacido un hijo varón!, haciéndolo muy feliz.

16 Sea ese hombre como las ciudades que el Señordestruyó sin piedad; oiga gritos de mañana y alaridos al mediodía,

17 porque no me mató en el vientre para que mi madre hubiera sido mi sepultura, y su vientre embarazado para siempre.

18 ¿Por qué salí del vientre para ver pena y aflicción, y que acaben en vergüenza mis días?

Jeremías 21

1 Palabra que vino a Jeremías de parte del Señorcuando el rey Sedequías lo envió a Pasur, hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, diciendo:

2 Consulta ahora de nuestra parte al Señor, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, nos hace la guerra; tal vez el Señorhaga con nosotros conforme a todas sus maravillas, para queel enemigose retire de nosotros.

3 Entonces Jeremías les dijo: Así diréis a Sedequías:

4 “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘He aquí, yo haré volver atrás las armas de guerra quetenéisen vuestras manos, con las cuales peleáis contra el rey de Babilonia y contra los caldeos que os sitian fuera de los muros, y las reuniré en medio de esta ciudad.

5 ‘Y yo pelearé contra vosotros con mano extendida y brazo poderoso, y con ira, furor y gran enojo.

6 ‘Heriré a los habitantes de esta ciudad, y hombres y animales morirán de gran pestilencia.

7 ‘Y después’–declara el Señor– ‘a Sedequías, rey de Judá, a sus siervos, al pueblo y a los que sobrevivan en esta ciudad de la pestilencia, de la espada y del hambre, los entregaré en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan sus vidas; y él los herirá a filo de espada. No los perdonará ni les tendrá piedad ni compasión.'”

8 Y dirás a este pueblo: “Así dice el Señor: ‘He aquí, pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte.

9 ‘El que se quede en esta ciudad morirá a espada, de hambre y de pestilencia; pero el que salga y se entregue a los caldeos que os sitian, vivirá, y tendrá su propia vida como botín.

10 ‘Porque he puesto mi rostro contra esta ciudad para mal, y no para bien’–declara el Señor–. ‘Será entregada en manos del rey de Babilonia, quien le prenderá fuego.'”

11 Ydia la casa del rey de Judá: “Oíd la palabra del Señor:

12 Casa de David, así dice el Señor: ‘Haced justicia cada mañana, y librad al despojado de manos desuopresor, no sea que salga como fuego mi furor, y arda y no haya quienloapague, a causa de la maldad de vuestras obras.

13 ‘He aquí, yo estoy contra ti, moradora del valle, roca de la llanura’–declara el Señor– ‘los que decís: “¿Quién descenderá contra nosotros? ¿Quién entrará en nuestras moradas?”

14 ‘Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras’ –declara el Señor– ‘y prenderé fuego en su bosque que consumirá todos sus alrededores.'”

Jeremías 22

1 Así dice el Señor: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra,

2 y di: “Escucha la palabra del Señor, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo, los que entran por estas puertas.

3 “Así dice el Señor: ‘Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos desuopresor. Tampoco maltratéisnihagáis violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.

4 ‘Porque si en verdad observáis este mandato, entonces entrarán reyes por las puertas de esta casa, y se sentarán en el lugar de David, en su trono;entraránmontados en carros y caballos, el rey, sus siervos y su pueblo.

5 ‘Pero si no obedecéis estas palabras, juro por mí mismo’–declara el Señor– ‘que esta casa vendrá a ser una desolación.'”

6 Porque así dice el Señoracerca de la casa del rey de Judá:ComoGalaad eres para mí,comola cumbre del Líbano; pero ciertamente te convertiré en un desierto, como ciudades deshabitadas.

7 Designaré contra ti destructores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros más selectos ylosecharán al fuego.

8 Pasarán muchas naciones junto a esta ciudad, y dirá cada cual a su prójimo: “¿Por qué ha hecho así el Señora esta gran ciudad?”

9 Entonces responderán: “Porque abandonaron el pacto del Señorsu Dios, y se postraron ante otros dioses y les sirvieron.”

10 No lloréis por el muerto ni hagáis duelo por él, llorad amargamente por el que se va, porque jamás volverá ni verá su tierra natal.

11 Porque así dice el Señoracerca de Salum, hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de su padre Josías,yque salió de este lugar: Nunca más volverá aquí;

12 sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, allí morirá, y no verá más esta tierra.

13 Ay del que edifica su casa sin justicia y sus aposentos altos sin derecho, que a su prójimo hace trabajar de balde y no le da su salario.

14 El que dice: “Me edificaré una casa espaciosa con amplios aposentos altos”; y le abre ventanas,larecubre de cedro ylapinta de rojo.

15 ¿Acaso te harás rey porque compites en cedro? ¿No comió y bebió tu padre y practicó el derecho y la justicia? Por eso le fue bien.

16 Defendió la causa del pobre y del necesitado; entonceslefue bien. ¿No es esto conocerme? –declara el Señor.

17 Mas tus ojos y tu corazón sólo están para tu propia ganancia, para derramar sangre inocente, y para practicar la opresión y la violencia.

18 Por tanto, así dice el Señoracerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá: No llorarán por él: “¡Ay, hermano mío!” o “¡Ay, hermana!” No llorarán por él: “¡Ay, señor!” o “¡Ay, su gloria!”

19 Con entierro de asno, será enterrado: arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén.

20 Sube al Líbano y clama, y da voces en Basán; clama también desde Abarim, porque han sido destruidos todos tus amantes.

21 Te hablé en tu prosperidad, pero dijiste: “No escucharé.” Esta ha sido tu costumbre desde tu juventud, que nunca has escuchado mi voz.

22 A todos tus pastores arrasará el viento, y tus amantes irán al cautiverio; entonces ciertamente serás avergonzada y humillada a causa de toda tu maldad.

23 Tú que moras en el Líbano, anidada en los cedros, ¡cómo gemirás cuando te vengan los dolores, dolor como de mujer de parto!

24 Vivo yo–declara el Señor– aunque Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera un anillo en mi mano derecha, aun de allí lo arrancaría.

25 Te entregaré en manos de los que buscan tu vida, sí, en manos de los que temes: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos.

26 Te arrojaré a ti y a la madre que te dio a luz a otro país donde no nacisteis, y allí moriréis.

27 Pero a la tierra a la cual con toda el alma anhelan volver, a ella no volverán.

28 ¿Es acaso este hombre Conías una vasija despreciada y rota? ¿Es un objeto indeseable? ¿Por qué han sido arrojados él y sus descendientes y echados a una tierra que no conocían?

29 ¡Oh tierra, tierra, tierra!, oye la palabra del Señor.

30 Así dice el Señor: “Inscribid a este hombrecomosin hijos, hombre que no prosperará en sus días; porque ninguno de sus descendientes logrará sentarse sobre el trono de David ni gobernar de nuevo en Judá.”

Jeremías 23

1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mis prados!–declara el Señor.

2 Por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mis ovejas y las habéis ahuyentado, y no os habéis ocupado de ellas; he aquí, yo me ocuparé de vosotros por la maldad de vuestras obras–declara el Señor.

3 Yo mismo reuniré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las he echado, y las haré volver a sus pastos; y crecerán y se multiplicarán.

4 Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán, y nunca más tendrán temor, ni se aterrarán, ni faltará ninguna–declara el Señor.

5 He aquí, vienen días–declara el Señor– en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinarácomorey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra.

6 En sus días será salvo Judá, e Israel morará seguro; y este es su nombre por el cual será llamado: “El Señor, justicia nuestra.”

7 Por tanto, he aquí, vienen días–declara el Señor– cuando no dirán más: “Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”,

8 sino: “Vive el Señorque hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado”; y habitarán en su propio suelo.

9 En cuanto a los profetas: quebrantado está mi corazón dentro de mí, tiemblan todos mis huesos; estoy como un ebrio, como un hombre a quien domina el vino, por causa del Señory por causa de sus santas palabras.

10 Porque la tierra está llena de adúlteros; porque a causa de la maldición se ha enlutado la tierra, se han secado los pastos del desierto. Pues es mala la carrera de ellos y su poderío no es recto.

11 Porque tanto el profeta como el sacerdote están corrompidos; aun en mi casa he hallado su maldad–declara el Señor.

12 Por tanto, su camino será para ellos como resbaladeros; a las tinieblas serán empujados y en ellas caerán; porque traeré sobre ellos calamidad el año de su castigo–declara el Señor.

13 Además, entre los profetas de Samaria he visto algo ofensivo: profetizaban ennombre deBaal y extraviaban a mi pueblo Israel.

14 También entre los profetas de Jerusalén he visto algo horrible: cometían adulterio y andaban en mentiras; fortalecían las manos de los malhechores, sin convertirse ninguno de su maldad. Se me han vuelto todos ellos como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra.

15 Por tanto, así dice el Señorde los ejércitos acerca de los profetas: “He aquí, les daré de comer ajenjo y les daré de beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusalén ha salido la corrupción por toda la tierra.”

16 Así dice el Señorde los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan. Ellos os conducen hacia lo vano;oscuentan la visión de su propia fantasía, no de la boca del Señor.

17 Dicen de continuo a los que me desprecian: “El Señorha dicho: ‘Tendréis paz'”; y a todo el que anda en la terquedad de su corazón dicen: “No vendrá calamidad sobre vosotros.”

18 Pero ¿quién ha estado en el consejo del Señor, y vio y oyó su palabra? ¿Quién ha prestado atención a su palabra ylaha escuchado?

19 He aquí, la tempestad del Señorha salido con furor, un torbellino impetuoso descargará sobre la cabeza de los impíos.

20 No se apartará la ira del Señorhasta que haya realizado y llevado a cabo los propósitos de su corazón. En los postreros días lo entenderéis claramente.

21 Yo no envié aesosprofetas, pero ellos corrieron; no les hablé, mas ellos profetizaron.

22 Pero si ellos hubieran estado en mi consejo, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y les habrían hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus obras.

23 ¿Soy yo un Dios de cerca–declara el Señor– y no un Dios de lejos?

24 ¿Podrá alguno esconderse en escondites de modo que yo no lo vea?–declara el Señor. ¿No lleno yo los cielos y la tierra?–declara el Señor.

25 He oído lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: “¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!”

26 ¿Hasta cuándo? ¿Qué hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetasque proclamanel engaño de su corazón,

27 que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con los sueños que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal?

28 El profeta que tenga un sueño, que cuentesusueño, pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué tieneque verla paja con el grano?–declara el Señor.

29 ¿No es mi palabra como fuego–declara el Señor– y como martillo que despedaza la roca?

30 Por tanto, he aquí, estoy contra los profetas–declara el Señor– que se roban mis palabras el uno al otro.

31 He aquí, estoy contra los profetas–declara el Señor– que usan sus lenguas y dicen: “ElSeñor} declara.”

32 He aquí, estoy contra los que profetizan sueños falsos–declara el Señor– y los cuentan y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y sus presunciones, cuando yo no los envié ni les di órdenes, ni son de provecho alguno para este pueblo–declara el Señor.

33 Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta, o sacerdote, diciendo: “¿Cuál es la profecía del Señor?”, les dirás: “¿Cuál profecía?” El Señordeclara: “Yo os abandonaré.”

34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: “Profecía del Señor”, traeré castigo sobre tal hombre y sobre su casa.

35 Así diréis cada uno a su prójimo y cada uno a su hermano: “¿Qué ha respondido el Señor? ¿Qué ha hablado el Señor?”

36 Y no os acordaréis más de la profecía del Señor, porque la palabra de cada uno le será por profecía, pues habéis pervertido las palabras del Dios viviente, del Señorde los ejércitos, nuestro Dios.

37 Así dirás al profeta: “¿Qué te ha respondido el Señor? ¿Qué ha hablado el Señor?”

38 Pero si decís: “¡Profecía del Señor!”, entonces así dice el Señor: “Por cuanto habéis dicho esta palabra: ‘¡Profecía del Señor!’, habiendo yo enviado a deciros: ‘No digáis: “¡Profecía del Señor!”‘”,

39 por tanto, he aquí, ciertamente me olvidaré de vosotros y os echaré de mi presencia, junto con la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres;

40 y pondré sobre vosotros oprobio eterno y humillación eterna que nunca será olvidada.

Jeremías 24

1 El Señorme mostró dos cestas de higos colocadas delante del templo del Señordespués que Nabucodonosor, rey de Babilonia, desterró a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a los oficiales de Judá junto con los artesanos y herreros de Jerusalén, y los llevó a Babilonia.

2 Una cesta tenía higos muy buenos, como los primeros higos maduros; y la otra tenía higos muy malos, que de podridos no se podían comer.

3 Entonces el Señorme dijo: ¿Qué ves, Jeremías? Y dije: Higos; los higos buenos son muy buenos, y los malos, muy malos, que de podridos no se pueden comer.

4 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

5 Así dice el Señor, Dios de Israel: “Como a estos higos buenos, así consideraré como buenos a los desterrados de Judá que yo he echado de este lugar a la tierra de los caldeos.

6 “Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los traeré de nuevo a esta tierra; los edificaré y nolosderribaré, los plantaré y nolosarrancaré.

7 “Y les daré un corazón para que me conozcan, porque yo soy el Señor; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí de todo corazón.

8 “Pero como a los higos malos que de podridos no se pueden comer–así dice el Señor– de la misma manera abandonaré a Sedequías, rey de Judá, a sus oficiales, al remanente de Jerusalén que queda en esta tierra y a los que habitan en la tierra de Egipto.

9 “Los haré motivo de espantoyde calamidad para todos los reinos de la tierra, de oprobio y refrán, de burla y maldición en todos los lugares adonde los dispersaré.

10 “Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.”

Jeremías 25

1 Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá (ésteerael primer año de Nabucodonosor, rey de Babilonia),

2 la cual el profeta Jeremías habló a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciendo:

3 Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, en estos veintitrés años ha venido a mí la palabra del Señor, y os he hablado repetidas veces, pero no habéis escuchado.

4 Y el Señoros envió repetidas veces a todos sus siervos los profetas (pero no escuchasteis ni inclinasteis vuestro oído para oír),

5 diciendo: “Volveos ahora cada cual de vuestro camino y de la maldad de vuestras obras, y habitaréis en la tierra que el Señoros dio a vosotros y a vuestros padres para siempre;

6 no vayáis tras otros dioses para servirles y postraros ante ellos, no me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos, y no os haré ningún mal.”

7 Pero no me habéis escuchado–declara el Señor– de modo que me provocasteis a ira con la obra de vuestras manos para vuestro propio mal.

8 Por tanto, así dice el Señorde los ejércitos: “Por cuanto no habéis obedecido mis palabras,

9 he aquí, mandaré a buscar a todas las familias del norte–declara el Señor– y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío, y los traeré contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los destruiré por completo y los haré objeto de horror, de burla y de eterna desolación.

10 “Y haré cesar de ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido de las piedras de molino y la luz de la lámpara.

11 “Toda esta tierra será desolaciónyhorror, y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años.

12 “Después que se hayan cumplido los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su iniquidad–declara el Señor– y a la tierra de los caldeos la haré una desolación eterna.

13 “Y traeré sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro que Jeremías ha profetizado contra todas las naciones.

14 “(Pues también a ellos los harán esclavos muchas naciones y grandes reyes, y les pagaré conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos).”

15 Porque así me ha dicho el Señor, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales yo te envío.

16 Y beberán y se tambalearán y enloquecerán a causa de la espada que enviaré entre ellas.

17 Entonces tomé la copa de la mano del Señor, e hice beberde ellaa todas las naciones a las cuales me envió el Señor:

18 a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus príncipes, para ponerlos por desolación, horror, burla y maldición, como hasta hoy;

19 a Faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su pueblo;

20 a todos los extranjeros, a todos los reyes de la tierra de Uz, a todos los reyes de la tierra de los filisteos (es decir, Ascalón, Gaza, Ecrón y al remanente de Asdod);

21 a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;

22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las costas que están más allá del mar;

23 a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;

24 a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los extranjeros que habitan en el desierto;

25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;

26 a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra. El rey de Sesac beberá después de ellos.

27 Y les dirás: “Así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Bebed, embriagaos, vomitad, caed y no os levantéis a causa de la espada que yo enviaré entre vosotros.'”

28 Y sucederá que si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dirás: “Así dice el Señorde los ejércitos: ‘Ciertamente vais a beber.

29 ‘Porque he aquí que comienzo a causar mal enestaciudad que se llama por mi nombre, ¿y quedaréis vosotros sin castigo alguno? No quedaréis sin castigo, porque llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra’–declara el Señorde los ejércitos.”

30 Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras, y les dirás: “El Señorrugirá desde lo alto, y dará su voz desde su santa morada; rugirá fuertemente contra su rebaño. Dará gritos como los que pisanlas uvascontra todos los habitantes de la tierra.

31 “Ha llegado el estruendo hasta el fin de la tierra, porque el Señortiene un pleito contra las naciones; entra en juicio contra toda carne; a los impíos, los entrega a la espada”–declara el Señor.

32 Así dice el Señorde los ejércitos: He aquí, el mal va de nación en nación, y una gran tempestad se levanta de los confines de la tierra.

33 Y los muertos por el Señoren aquel día estarán desde un extremo de la tierra hasta el otro. No los llorarán, ni los recogerán, ni los sepultarán; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

34 Gemid, pastores, y clamad; revolcaosen ceniza, mayorales del rebaño; porque se han cumplido los días de vuestra matanza y de vuestra dispersión, y caeréis como vaso precioso.

35 No habrá huida para los pastores, ni escape para los mayorales del rebaño.

36 Se oyeel sonido del clamor de los pastores, y el gemido de los mayorales del rebaño, porque el Señorestá destruyendo sus pastos,

37 y son silenciados los rebaños apacibles a causa de la ardiente ira del Señor.

38 Ha dejado como león su guarida, porque su tierra se ha convertido en horror por el furor de laespadaopresora, y a causa de su ardiente ira.

Jeremías 26

1 Al comienzo del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor, diciendo:

2 Así dice el Señor: “Ponte en el atrio de la casa del Señor, y habla a todas las ciudades de Judá que vienen a adorar en la casa del Señortodas las palabras que te he mandado decirles. No omitas ni una palabra.

3 “Tal vez escuchen y cada uno se vuelva de su mal camino, y yo me arrepienta del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus obras.”

4 Les dirás: “Así dice el Señor: ‘Si no me escucháis, para andar en mi ley que he puesto delante de vosotros,

5 escuchando las palabras de mis siervos los profetas que os he enviado repetidas veces, pero no los habéis escuchado,

6 entonces pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición para todas las naciones de la tierra.'”

7 Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras en la casa del Señor.

8 Cuando Jeremías terminó de decir todo lo que el Señorle había mandado que hablara a todo el pueblo, lo apresaron los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, diciendo: De cierto, morirás.

9 ¿Por qué has profetizado en nombre del Señor, diciendo: “Esta casa será como Silo y esta ciudad quedará desolada sin habitante alguno?” Y todo el pueblo se congregó contra Jeremías en la casa del Señor.

10 Y cuando los jefes de Judá oyeron estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa del Señor, y se sentaron a la entrada de la puerta Nueva de lacasadel Señor.

11 Y los sacerdotes y los profetas hablaron a los jefes y a todo el pueblo, diciendo: ¡Sentencia de muerte para este hombre!, porque ha profetizado contra esta ciudad, como habéis oído con vuestros propios oídos.

12 Entonces Jeremías habló a todos los jefes y a todo el pueblo, diciendo: El Señorme ha enviado a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que habéis oído.

13 Ahora bien, enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz del Señorvuestro Dios, y el Señorse arrepentirá del mal que ha pronunciado contra vosotros.

14 En cuanto a mí, he aquí estoy en vuestras manos; haced de mí como mejor y más recto sea a vuestros ojos.

15 Pero sabed bien que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros y sobre esta ciudad y sobre sus habitantes; porque en verdad el Señorme ha enviado a vosotros para hablar en vuestros oídos todas estas palabras.

16 Dijeron los jefes y todo el pueblo a los sacerdotes y a los profetas: Que no haya sentencia de muerte para este hombre, porque en nombre del Señornuestro Dios nos ha hablado.

17 Y se levantaron algunos de los ancianos del país y hablaron a toda la asamblea del pueblo, diciendo:

18 Miqueas de Moréset profetizó en días de Ezequías, rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: “Así ha dicho el Señorde los ejércitos: ‘Sion será aradacomoun campo, Jerusalén se convertirá en un montón de ruinas, y el monte del santuarioserácomo los lugares altos de un bosque.'”

19 ¿Acaso le dieron muerte Ezequías, rey de Judá, y todo Judá? ¿No temió él al Señory suplicó el favor del Señor, y el Señorse arrepintió del mal que había pronunciado contra ellos? Nosotros, pues, estamos cometiendo un gran mal contra nosotros mismos.

20 Y hubo también un hombre que profetizó en el nombre del Señor, Urías, hijo de Semaías de Quiriat-jearim, el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra palabras semejantes a todas las de Jeremías.

21 Cuando el rey Joacim y todos sus valientes y todos los jefes oyeron sus palabras, el rey procuró matarlo; pero Urías se enteró, tuvo miedo, huyó y se fue a Egipto.

22 Entonces el rey Joacim envió hombres a Egipto: a Elnatán, hijo de Acbor, y aotroshombres con él, a Egipto.

23 Y trajeron a Urías de Egipto y lo llevaron al rey Joacim, quien lo mató a espada y echó su cadáver a la fosa común.

24 Pero la mano de Ahicam, hijo de Safán, estaba con Jeremías, de manera que no fue entregado en manos del pueblo para que le dieran muerte.

Jeremías 27

1 Al principio del reinado de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de parte del Señora Jeremías, diciendo:

2 Así me ha dicho el Señor: Hazte coyundas y yugos y póntelos al cuello,

3 y envía palabra al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los hijos de Amón, al rey de Tiro y al rey de Sidón por medio de los mensajeros que vienen a Jerusaléna vera Sedequías, rey de Judá.

4 Y ordénales que digan a sus señores: “Así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel, así diréis a vuestros señores:

5 ‘Yo hice la tierra, los hombres y los animales que están sobre la faz de la tierra con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la doy a quien me place.

6 ‘Y ahora yo he puesto todas estas tierras en manos de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío, y también las bestias del campo le he dado para que le sirvan.

7 ‘Y todas las naciones le servirán a él, a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que llegue también la hora a su propia tierra; entonces muchas naciones y grandes reyes lo harán su siervo.

8 ‘Y sucederá que la nación o el reino que no sirva a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no ponga su cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia, con espada, con hambre y con pestilencia a esa nación castigaré’–declara el Señor– ‘hasta que yo la haya destruido por su mano.

9 ‘Vosotros, pues, no escuchéis a vuestros profetas, a vuestros adivinos, a vuestros soñadores, a vuestros agoreros ni a vuestros hechiceros que os hablan, diciendo: “No serviréis al rey de Babilonia.”

10 ‘Porque ellos os profetizan mentira, para alejaros de vuestra tierra, y para que yo os expulse y perezcáis.

11 ‘Pero la nación que ponga su cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia y le sirva, la dejaré en su tierra’–declara el Señor– ‘y la cultivará y habitará en ella.'”

12 Y a Sedequías, rey de Judá, hablé palabras como éstas, diciendo: Poned vuestra cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia, y servidle a él y a su pueblo, y viviréis.

13 ¿Por qué habéis de morir, tú y tu pueblo, por la espada, el hambre y la pestilencia, tal como ha hablado el Señorde la nación que no sirva al rey de Babilonia?

14 No escuchéis, pues, las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: “No serviréis al rey de Babilonia”, porque os profetizan mentira.

15 Yo no los he enviado–declara el Señor– y ellos profetizan mentira en mi nombre, para que yo os expulse y perezcáis vosotros y los profetas que os profetizan.

16 Y hablé a los sacerdotes y a todo este pueblo, diciendo: Así dice el Señor: No escuchéis las palabras de vuestros profetas que os profetizan, diciendo: “He aquí, los utensilios de la casa del Señorserán devueltos en breve de Babilonia”, porque ellos os profetizan mentira.

17 No los escuchéis; servid al rey de Babilonia y viviréis. ¿Por qué ha de convertirse en ruinas esta ciudad?

18 Mas si ellos son profetas, y si la palabra del Señorestá con ellos, que supliquen ahora al Señorde los ejércitos para que los utensilios que quedan en la casa del Señor, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén, no sean llevados a Babilonia.

19 Porque así dice el Señorde los ejércitos acerca de las columnas, del mar, de las basas y de los demás utensilios que quedan en esta ciudad,

20 los cuales no tomó Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando llevó al destierro a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, de Jerusalén a Babilonia con todos los nobles de Judá y de Jerusalén.

21 Sí, así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedan en la casa del Señor, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén:

22 “A Babilonia serán llevados, y allí quedarán hasta el día en que yo los visite”–declara el Señor–. “Entonces los traeré y los restituiré a este lugar.”

Jeremías 28

1 Y sucedió que el mismo año, al principio del reinado de Sedequías, rey de Judá, en el año cuarto, en el mes quinto, el profeta Hananías, hijo de Azur, que era de Gabaón, me habló en la casa del Señoren presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo:

2 Así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel: “He quebrado el yugo del rey de Babilonia.

3 “Dentro de dos años haré volver a este lugar todos los utensilios de la casa del Señor, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar y llevó a Babilonia.

4 “Y a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que fueron a Babilonia, yo los haré volver a este lugar”–declara el Señor– “porque romperé el yugo del rey de Babilonia.”

5 El profeta Jeremías respondió al profeta Hananías en presencia de los sacerdotes y en presencia de todo el pueblo que estaba de pie en la casa del Señor;

6 y el profeta Jeremías dijo: Amén, así lo haga el Señor. Confirme el Señortus palabras, que has profetizado para que sean devueltos los utensilios de la casa del Señoryvuelvantodos los desterrados de Babilonia a este lugar.

7 Pero oye ahora esta palabra que voy a hablar a tus oídos y a oídos de todo el pueblo:

8 Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti desde la antigüedad, profetizaron guerra, calamidad y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos.

9 Si un profeta profetiza paz, cuando la palabra del profeta se cumpla, entonces ese profeta será conocidocomoel que el Señoren verdad ha enviado.

10 Entonces el profeta Hananías quitó el yugo del cuello del profeta Jeremías y lo rompió.

11 Y Hananías habló en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así dice el Señor: “De esta manera romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años, del cuello de todas las naciones.” Y el profeta Jeremías se fue por su camino.

12 Entonces vino a Jeremías la palabra del Señor, después que Hananías había roto el yugo del cuello del profeta Jeremías, diciendo:

13 Ve y habla a Hananías, diciendo: “Así dice el Señor: ‘Has roto yugos de madera, pero en su lugar harás yugos de hierro.’

14 “Porque así dice el Señorde los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Yugo de hierro he puesto sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y le servirán. Y le he dado también las bestias del campo.'”

15 Y el profeta Jeremías dijo al profeta Hananías: Escucha ahora, Hananías, el Señorno te ha enviado, y tú has hecho que este pueblo confíe en una mentira.

16 Por tanto, así dice el Señor: “He aquí, te voy a quitar de sobre la faz de la tierra. Este año morirás, porque has aconsejado la rebelión contra el Señor.”

17 Y murió el profeta Hananías aquel mismo año, en el mes séptimo.