2 Reyes 1

1 Moab se rebeló contra Israel después de la muerte de Acab.

2 Y Ocozías se cayó por la celosía del aposento alto queteníaen Samaria, y se enfermó. Y envió mensajeros, a los que dijo: Id, consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de esta enfermedad.

3 Entonces el ángel del Señordijo a Elías tisbita: Levántate, sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles: “¿No hay acaso Dios en Israel para que vayáis a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón?”

4 Por tanto, así dice el Señor: “No bajarás del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirás.” Entonces Elías se fue.

5 Cuando volvieron los mensajeros al rey, él les dijo: ¿Por qué habéis vuelto?

6 Y ellos respondieron: Un hombre subió a nuestro encuentro y nos dijo: “Id, volved al rey que os envió, y decidle: ‘Así dice el Señor: “¿Acaso porque no hay Dios en Israel envías a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón? Por tanto, no bajarás del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirás.”‘”

7 Y él les dijo: ¿Qué aspecto tenía el hombre que subió a vuestro encuentro y os habló estas palabras?

8 Ellos le respondieron:Eraun hombre cubierto de pelo, con un cinturón de cuero ceñido a sus lomos. Y él dijo: Es Elías tisbita.

9 Entoncesel reyenvió a él un capitán de cincuenta con sus cincuentahombres.Yéstesubió a él, y he aquí,Elíasestaba sentado en la cumbre del monte, y le dijo: Hombre de Dios, el rey dice: “Desciende.”

10 Respondió Elías y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta. Entonces descendió fuego del cielo, y lo consumió a él y a sus cincuenta.

11 De nuevo envió a él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta quelehabló y le dijo: Hombre de Dios, así dice el rey: “Desciende inmediatamente.”

12 Y respondió Elías y les dijo: Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta. Entonces el fuego de Dios descendió del cielo y lo consumió a él y a sus cincuenta.

13 De nuevoel reyle envió al tercer capitán de cincuenta con sus cincuenta. Y cuando el tercer capitán de cincuenta subió, vino y se postró de rodillas delante de Elías y le rogó, diciéndole: Hombre de Dios, te ruego que mi vida y la vida de estos cincuenta siervos tuyos sean preciosas ante tus ojos.

14 He aquí que ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; mas ahora, sea mi vida preciosa ante tus ojos.

15 Entonces el ángel del Señordijo a Elías: Desciende con élyno le tengas miedo. Se levantóElíasy descendió con él al rey,

16 y le dijo: Así dice el Señor: “Por cuanto has enviado mensajeros a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón, ¿acaso porque no hay Dios en Israel para consultar su palabra?, no bajarás por tanto del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirás.”

17 Ocozías murió conforme a la palabra del Señorque Elías había hablado. Y Joram reinó en su lugar en el año segundo de Joram, hijo de Josafat, rey de Judá, porqueOcozíasno tenía ningún hijo.

18 Los demás hechos de Ocozías, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?

2 Reyes 2

1 Y sucedió que cuando el Señoriba a llevarse a Elías al cielo en un torbellino, Elías venía de Gilgal con Eliseo.

2 Y Elías dijo a Eliseo: Te ruego que te quedes aquí, porque el Señorme ha enviado hasta Betel. Pero Eliseo dijo: Vive el Señory vive tu alma, que no me apartaré de ti. Y descendieron a Betel.

3 Entonces los hijos de los profetas queestaban enBetel salieron alencuentro deEliseo y le dijeron: ¿Sabes que hoy el Señorte quitará a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.

4 Elías entonces le dijo: Eliseo, te ruego que te quedes aquí, porque el Señorme ha enviado a Jericó. Pero él dijo: Vive el Señory vive tu alma, que no me apartaré de ti. Y fueron a Jericó.

5 Y los hijos de los profetas queestabanen Jericó se acercaron a Eliseo y le dijeron: ¿Sabes que hoy el Señorte quitará a tu señor de sobre ti? Y él respondió: Sí, yo lo sé; callad.

6 Entonces Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque el Señorme ha enviado al Jordán. Pero él dijo: Vive el Señory vive tu alma, que no me apartaré de ti. Siguieron, pues, los dos.

7 Y cincuenta hombres de los hijos de los profetas fueron y se pararon frentea ellos,a lo lejos, mientras ellos dos se pararon junto al Jordán.

8 Entonces Elías tomó su manto, lo dobló y golpeó las aguas, yéstasse dividieron a uno y a otro lado, y los dos pasaron por tierra seca.

9 Y cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide loque quierasque yo haga por ti antes de que yo sea separado de ti. Y Eliseo dijo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

10 Y él dijo: Has pedido una cosa difícil.Sin embargo,si me ves cuando sea llevado de ti, así te sucederá; pero si no, no seráasí.

11 Y aconteció que mientras ellos iban andando y hablando, he aquí,aparecióun carro de fuego y caballos de fuego que separó a los dos. Y Elías subió al cielo en un torbellino.

12 Lovio Eliseo y clamó: Padre mío, padre mío, los carros de Israel y su gente de a caballo. Y no lo vio más. Entonces tomó sus vestidos y los rasgó en dos pedazos.

13 También recogió el manto de Elías que se le había caído, y regresó y se paró a la orilla del Jordán.

14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías? Y cuando él golpeó también las aguas, éstas se dividieron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.

15 Cuando lo vieron los hijos de los profetas queestabanen Jericó frentea él, dijeron: El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo. Y fueron a su encuentro y se postraron en tierra ante él.

16 Y le dijeron: He aquí, ahora hay con tus siervos cincuenta hombres fuertes; te rogamos que los dejes ir a buscar a tu señor; tal vez el Espíritu del Señorlo ha levantado y lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él dijo: Nolosenviéis.

17 Pero cuando le insistieron hasta la saciedad, dijo: Enviadlos.Entonces enviaron cincuenta hombres; y buscaron durante tres días, pero no lo hallaron.

18 Y volvieron a Eliseo que se había quedado en Jericó, y él les dijo: ¿No os dije: “No vayáis”?

19 Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, ahora el emplazamiento de esta ciudad es bueno, como mi señor ve, pero el agua es mala y la tierra estéril.

20 Y él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned sal en ella. Y selatrajeron.

21 Y él salió al manantial de las aguas, echó sal en él, y dijo: Así dice el Señor: “He purificado estas aguas; de allí no saldrá más muerte ni esterilidad.”

22 Y las aguas han quedado purificadas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.

23 Después subió de allí a Betel; y mientras subía por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de él, y le decían: ¡Sube, calvo; sube, calvo!

24 Cuando él miró hacia atrás y los vio, los maldijo en el nombre del Señor. Entonces salieron dos osas del bosque y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.

25 De allí fue al monte Carmelo, y desde allí regresó a Samaria.

2 Reyes 3

1 Joram, hijo de Acab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria en el año dieciocho de Josafat, rey de Judá; y reinó doce años.

2 E hizo lo malo ante los ojos del Señor, aunque no como su padre y su madre, pues quitó el pilarsagradode Baal que su padre había hecho.

3 Sin embargo, se aferró a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat,conlos que hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos.

4 Y Mesa, rey de Moab, era criador de ovejas, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y la lana de cien mil carneros.

5 Pero sucedió que cuando Acab murió, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.

6 Y aquel mismo día el rey Joram salió de Samaria y alistó a todo Israel.

7 Entonces fue y enviópalabraa Josafat, rey de Judá, diciendo: El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Irás conmigo a pelear contra Moab? Y él respondió: Subiré; yo soy como tú, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos.

8 Y dijo: ¿Por qué camino subiremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Edom.

9 Fue el rey de Israel con el rey de Judá y el rey de Edom; y dando un rodeo anduvieron siete días de camino; y no había agua para el ejército ni para los animales que los seguían.

10 Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! Porque el Señorha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.

11 Pero Josafat dijo: ¿No hay aquí un profeta del Señorpara que consultemos al Señorpor medio de él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió, y dijo: Aquí está Eliseo, hijo de Safat, el que vertía agua en las manos de Elías.

12 Y Josafat dijo: La palabra del Señorestá con él. Y el rey de Israel y Josafat y el rey de Edom descendieron a él.

13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo que ver contigo? Ve a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le dijo: No, porque el Señorha llamado a estos tres reyes para entregarlos en mano de Moab.

14 Y Eliseo dijo: Vive el Señorde los ejércitos, ante quien estoy, que si no fuera por respeto a la presencia de Josafat, rey de Judá, no te miraría ni te vería.

15 Mas traedme ahora un tañedor. Y sucedió que mientras el tañedor tocaba, la mano del Señorvino sobre Eliseo.

16 Y él dijo: Así dice el Señor: “Haced en este valle muchas zanjas.”

17 Pues así dice el Señor: “No veréis viento, ni veréis lluvias; sin embargo ese valle se llenará de agua, y beberéis vosotros y vuestros ganados y vuestras bestias.”

18 Aun esto es poco ante los ojos del Señor; también entregará en vuestras manos a los moabitas.

19 Y destruiréis toda ciudad fortificada y toda ciudad principal, y talaréis todo árbol bueno, cegaréis todas las fuentes de agua y dañaréis con piedras todo terreno fértil.

20 Y aconteció que por la mañana, a la hora de ofrecer el sacrificio, he aquí, el agua vino por el camino de Edom, y la tierra se llenó de agua.

21 Y todos los moabitas oyeron que los reyes habían subido a pelear contra ellos. Y convocaron a todos, desde los que podían ceñir armadura para arriba, y se pusieron en la frontera.

22 Se levantaron muy de mañana, y cuando el sol brilló sobre el agua, los moabitas vieron el agua frentea ellostan roja como la sangre.

23 Entonces dijeron: Esto es sangre; sin duda los reyes han peleado entre sí, y se han matado unos a otros. Ahora pues, ¡Moab, al despojo!

24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los israelitas se levantaron e hirieron a los moabitas, yéstoshuyeron delante de ellos; ylos israelitasse adentraron en el país matando a los moabitas.

25 Destruyeron las ciudades, y cada uno arrojó su piedra en toda parcela de tierra buena, y las llenaron. Cegaron todas las fuentes de agua y talaron todos los árboles buenos, hasta dejar en Kir-haresetsólosus piedras; no obstante, los honderoslarodearon y la destruyeron.

26 Al ver el rey de Moab que la batalla arreciaba contra él, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para abrir brecha hacia el rey de Edom, mas no pudieron.

27 Entonces tomó a su hijo primogénito que había de reinar en su lugar, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Y hubo gran ira contra los israelitas, quienes se apartaron de allí y regresaron asutierra.

2 Reyes 4

1 Y una mujer de las mujeres de los hijos de los profetas clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo, mi marido, ha muerto, y tú sabes que tu siervo temía al Señor; y ha venido el acreedor a tomar a mis dos hijos para esclavos suyos.

2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué puedo hacer por ti? Dime qué tienes en casa. Y ella respondió: Tu sierva no tiene en casa más que una vasija de aceite.

3 Entonces élledijo: Ve, pide vasijas prestadas por todas partes de todos tus vecinos, vasijas vacías; no pidas pocas.

4 Luego entra y cierra la puerta detrás de ti y de tus hijos y echael aceiteen todas estas vasijas, poniendo aparte las que estén llenas.

5 Y ella se fue de su lado, y cerró la puerta tras sí y de sus hijos; y ellos traíanlas vasijasy ella echabael aceite.

6 Y sucedió que cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo ella a un hijo suyo: Tráeme otra vasija. Y él le dijo: No hay más vasijas. Y cesó el aceite.

7 Entonces ella fue y se lo contó al hombre de Dios. Y élledijo: Ve, vende el aceite y paga tu deuda, y túytus hijos podéis vivir de lo que quede.

8 Y aconteció que un día pasaba Eliseo por Sunem, donde había una mujer distinguida, y ella le persuadió a que comiera. Y así fue que siempre que pasaba, entraba allí a comer.

9 Y ella dijo a su marido: He aquí, ahora entiendo que éste que siempre pasa por nuestracasa,es un hombre santo de Dios.

10 Te ruego que hagamos un pequeño aposento alto, con paredes, y pongamos allí para él una cama, una mesa, una silla y un candelero; y será que cuando venga a nosotros, se podrá retirar allí.

11 Y aconteció que un día vino él por allí, se retiró al aposento alto y allí se acostó.

12 Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, ella se presentó delante de él.

13 Y él le dijoa Giezi:Dile ahora: “He aquí, te has preocupado por nosotros con todo este cuidado; ¿qué puedo hacer por ti? ¿Quieres que hable por ti al rey o al jefe del ejército?” Y ella respondió: Yo vivo en medio de mi pueblo.

14 El entonces dijo: ¿Qué, pues, se puede hacer por ella? Y Giezi respondió: En verdad ella no tiene ningún hijo y su marido es viejo.

15 Y él dijo: Llámala. Cuando él la llamó, ella se detuvo a la entrada.

16 Entonces élledijo: Por este tiempo, el año que viene, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, hombre de Dios, no engañes a tu sierva.

17 Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo al año siguiente en el tiempo que Eliseo le había dicho.

18 Y cuando el niño creció, llegó el día en que salió al campo adonde estaba su padre con los segadores,

19 y dijo a su padre:¡Ay,mi cabeza, mi cabeza! Yel padredijo a un criado: Llévalo a su madre.

20 Y tomándolo, lo llevó a su madre, y estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió.

21 Entonces ella subió y lo puso sobre la cama del hombre de Dios, cerróla puertadetrás de él y salió.

22 Luego llamó a su marido yledijo: Te ruego que me envíes uno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al hombre de Dios y regrese.

23 Y él dijo: ¿Por qué vas hoy a él? No es luna nueva ni día de reposo. Y ella respondió: Quédate en paz.

24 Entonces ella aparejó el asna y dijo a su criado: Arrea y anda; no detengas el paso por mí a menos que yo te lo diga.

25 Y ella fue y llegó al hombre de Dios en el monte Carmelo. Y sucedió que cuando el hombre de Dios la vio a lo lejos, dijo a Giezi su criado: He aquí, allá viene la sunamita.

26 Te ruego que corras ahora a su encuentro y le digas: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien al niño?” Y ella respondió: Bien.

27 Cuando ella llegó al monte, al hombre de Dios, se asió de sus pies. Y Giezi se acercó para apartarla, pero el hombre de Dios dijo: Déjala, porque su alma está angustiada y el Señorme lo ha ocultado y no me lo ha revelado.

28 Entonces ella dijo: ¿Acaso pedí un hijo a mi señor? ¿No dije: “No me engañes?”

29 Entonces él dijo a Giezi: Ciñe tus lomos y toma mi báculo en tu mano, y vete; si encuentras a alguno, no lo saludes, y si alguien te saluda, no le respondas, y pon mi báculo sobre el rostro del niño.

30 Y la madre del niño dijo: Vive el Señory vive tu alma, que no me apartaré de ti. Entonces él se levantó y la siguió.

31 Y Giezi se adelantó a ellos y puso el báculo sobre el rostro del niño, mas no hubo voz ni reacción. Así que volvió para encontrarlo, y le dijo: El niño no ha despertado.

32 Cuando Eliseo entró en la casa, he aquí, el niño estaba muerto, tendido sobre su cama.

33 Y entrando, cerró la puerta tras ambos y oró al Señor.

34 Entonces subió y se acostó sobre el niño, y puso la boca sobre su boca, los ojos sobre sus ojos y las manos sobre sus manos, y se tendió sobre él; y la carne del niño entró en calor.

35 EntoncesEliseovolvió y caminó por la casa de un lado para otro, y subió y se tendió sobre él; y el niño estornudó siete veces y abrió sus ojos.

36 YEliseollamó a Giezi yledijo: Llama a la sunamita. Y él la llamó. Y cuando ella vino a Eliseo, él dijo: Toma a tu hijo.

37 Entonces ella entró, cayó a sus pies y se postró en tierra, y tomando a su hijo, salió.

38 Cuando Eliseo regresó a Gilgal, había hambre en la tierra. Y estando sentados los hijos de los profetas delante de él, dijo a su criado: Pon la olla grande y cuece potaje para los hijos de los profetas.

39 Entonces unode ellossalió al campo a recoger hierbas, y encontró una viña silvestre y de ella recogió su falda llena de calabazas silvestres, y vino y las cortó en pedazos en la olla de potaje, porque no sabíalo que eran.

40 Ylosirvieron para que los hombres comieran. Y sucedió que cuando comían el potaje, clamaron y dijeron: ¡Oh hombre de Dios, hay muerte en la olla! Y no pudieron comer.

41 Pero él dijo: Traedme harina. Y la echó en la olla, y dijo: Sírveloa la gente para que coman. Yyano había nada malo en la olla.

42 Y vino un hombre de Baal-salisa y trajo al hombre de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada y espigas de grano nuevo en su bolsa. Y él dijo: Dalosa la gente para que coman.

43 Y su sirviente dijo: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? Pero él respondió: Dalosa la gente para que coman, porque así dice el Señor: “Comerán y sobrará.”

44 Ylopuso delante de ellos y comieron, y sobró conforme a la palabra del Señor.

2 Reyes 5

1 Y Naamán, capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él el Señorhabía dado la victoria a Aram. También el hombre era un guerrero valiente,peroleproso.

2 Y habían salido los arameos en bandas y habían tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamán.

3 Y ella dijo a su señora: ¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Samaria! El entonces lo curaría de su lepra.

4 YNaamánentró y habló a su señor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel.

5 Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora, y enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue y llevó consigo diez talentos de plata y seis milsiclosde oro y diez mudas de ropa.

6 También llevó al rey de Israel la carta que decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí,verásque te he enviado a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra.

7 Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Acaso soy yo Dios, para dar muerte y para dar vida, para que éste me mandea decirque cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cómo busca pleito conmigo.

8 Y al oír Eliseo, el hombre de Dios, que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envióavisoal rey diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí ahora, y sabrá que hay profeta en Israel.

9 Vino, pues, Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Eliseo.

10 Y Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate en el Jordán siete veces, y tu carne se te restaurará, yquedaráslimpio.

11 Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé: “Seguramente él vendrá a mí, y se detendrá e invocará el nombre del Señorsu Dios, moverá su mano sobre la parteenfermay curará la lepra.”

12 ¿No son el Abaná y el Farfar, ríos de Damasco, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido.

13 Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dichoquehicierasalgunagran cosa, ¿nolahubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “Lávate, y quedarás limpio”!

14 Entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Jordán conforme a la palabra del hombre de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio.

15 Y regresó al hombre de Dios con toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo.

16 Pero él respondió: Vive el Señor, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. YNaamánle insistió para quelorecibiera, pero él rehusó.

17 Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le dé a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá holocausto ni sacrificará a otros dioses, sino al Señor.

18 Que el Señorperdone a tu siervo en esto: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimón cuando tenga que adorar allí, que el Señorperdone a tu siervo por esto.

19 Y él le dijo: Vete en paz. Y se alejó de él a cierta distancia.

20 Pero Giezi, criado de Eliseo, el hombre de Dios, dijopara sí:He aquí, mi señor ha dispensado a este Naamán arameo al no recibir de sus manos lo que él trajo. Vive el Señorque correré tras él y tomaré algo de él.

21 Y Giezi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio a uno corriendo tras él, bajó de su carro a encontrarle, y dijo: ¿Está todo bien?

22 Y él dijo: Todo está bien. Mi señor me ha enviado, diciendo: “He aquí, en este momento dos jóvenes de los hijos de los profetas han venido a mí de la región montañosa de Efraín. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.”

23 Y Naamán dijo: Dígnate aceptar dos talentos. Y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entregó a dos de sus criados; y éstoslosllevaron delante de él.

24 Cuando llegó al monte, los tomó de sus manos y los guardó en la casa, luego despidió a los hombres y ellos se fueron.

25 Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿Dónde has estado, Giezi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.

26 Entonces él le dijo: ¿No ibacontigomi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?

27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso,blancocomo la nieve.

2 Reyes 6

1 Y los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: Mira, el lugar en que habitamos contigo es muy estrecho para nosotros.

2 Te rogamos que nos dejes ir al Jordán, para que cada uno de nosotros tome de allí una viga, y nos hagamos allí un lugar donde habitar. Y él dijo: Id.

3 Entonces uno dijo: Te rogamos que consientas en ir con tus siervos. Y él respondió: Yo iré.

4 Fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron árboles.

5 Pero sucedió que cuando unode ellosestaba derribando un tronco, el hierrodel hachase le cayó al agua; y gritó, y dijo: ¡Ah, señor mío, era prestado!

6 Entonces el hombre de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y cuando le mostró el lugar, cortó un palo yloechó allí, e hizo flotar el hierro.

7 Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano y lo tomó.

8 Y el rey de Aram estaba en guerra con Israel; y consultó con sus siervos, diciendo: En tal y tal lugar estará mi campamento.

9 Y el hombre de Dios enviópalabraal rey de Israel, diciendo: Guárdate de no pasar por tal lugar, porque los arameos van a bajar allí.

10 Entonces el rey de Israel enviógenteal lugar que el hombre de Dios le había dicho; así que, al prevenirlo él, se cuidóde irallí,y estono una ni dos veces.

11 Y se enfureció el corazón del rey de Aram por este hecho; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me vais a revelar quién de los nuestros está a favor del rey de Israel?

12 Y uno de sus siervos dijo: No, rey señor mío, sino que Eliseo, el profeta que está en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que tú hablas en el interior de tu alcoba.

13 Y él dijo: Id y ved donde está, y enviaré a prenderlo. Y le avisaron, diciendo: He aquí, está en Dotán.

14 Entonces envió allá caballos, carros y un gran ejército; y llegaron de noche y cercaron la ciudad.

15 Y cuando el que servía al hombre de Dios se levantó temprano y salió, he aquí que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?

16 Y él respondió: No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos.

17 Eliseo entonces oró, y dijo: Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea. Y el Señorabrió los ojos del criado, y miró, y he aquí que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.

18 Cuando descendieron hacia éllosarameos, Eliseo oró al Señor, y dijo: Te ruego que hieras a esta gente con ceguera. Y El los hirió con ceguera conforme a la palabra de Eliseo.

19 Entonces Eliseo les dijo: No es éste el camino, ni es ésta la ciudad; seguidme y yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los llevó a Samaria.

20 Y sucedió que cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Oh Señor, abre los ojos de éstos para que vean. Y el Señorabrió sus ojos y vieron; y he aquí que estaban en medio de Samaria.

21 Cuando el rey de Israel los vio, dijo a Eliseo: ¿Los mato, padre mío? ¿Los mato?

22 Y él respondió: Nolosmates. ¿Matarías a los que has tomado cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y beban y se vuelvan a su señor.

23 Entonces les preparó un gran banquete; y después que comieron y bebieron, los despidió, y se volvieron a su señor. Y las bandas armadas de arameos no volvieron a entrar más en la tierra de Israel.

24 Y aconteció que después de esto, Ben-adad, rey de Aram, reunió a todo su ejército, y subió y sitió a Samaria.

25 Y hubo gran hambre en Samaria; y he aquí, la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno se vendía por ochentasiclosde plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de paloma por cincosiclosde plata.

26 Pasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le gritó, diciendo: ¡Ayúdame,oh rey señor mío!

27 Y él respondió: Si el Señorno te ayuda, ¿de dónde te podré ayudar? ¿De la era o del lagar?

28 Y el rey le dijo: ¿Qué te pasa? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: “Da tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos mañana.”

29 Así que cocimos a mi hijo y nos lo comimos; y al día siguiente, le dije a ella: “Da tu hijo, para que lo comamos”; pero ella ha escondido a su hijo.

30 Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la mujer, rasgó sus vestidos y como él pasaba por la muralla, la gente miró, y vio que interiormente, llevaba cilicio sobre su cuerpo.

31 Entonces él dijo: Así me haga Dios, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros hoy.

32 Y Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él. Yel reyenvió a un hombre delos que estaban ensu presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Eliseo,éstedijo a los ancianos: ¿Veis cómo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabeza? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra él. ¿Nose oyetras él el ruido de los pasos de su señor?

33 Estaba aún hablando con ellos, cuando he aquí que el mensajero descendió a él, y le dijo: Mira, este mal viene del Señor; ¿por qué he de esperar más en el Señor?

2 Reyes 7

1 Entonces Eliseo dijo: Oíd la palabra del Señor. Así dice el Señor: “Mañana como a esta hora en la puerta de Samaria, una medida de flor de harina sevenderáa un siclo, y dos medidas de cebada a un siclo.”

2 Y el oficial real en cuyo brazo se apoyaba el rey, respondió al hombre de Dios, y dijo: Mira, aunque el Señorhiciera ventanas en los cielos, ¿podría suceder tal cosa? EntoncesEliseodijo: He aquí, tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello.

3 Y había cuatro leprosos a la entrada de la puerta, y se dijeron el uno al otro: ¿Por qué estamos aquí sentados esperando la muerte?

4 Si decimos: “Vamos a entrar en la ciudad,” como el hambre está en la ciudad, moriremos allí; y si nos sentamos aquí, también moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al campamento de los arameos. Si nos perdonan la vida, viviremos; y si nos matan, pues moriremos.

5 Y se levantaron al anochecer para ir al campamento de los arameos. Y cuando llegaron a las afueras del campamento de los arameos, he aquí, no había allí nadie.

6 Porque el Señor había hecho que el ejército de los arameos oyera estruendo de carros y ruido de caballos, el estruendo de un gran ejército, de modo que se dijeron el uno al otro: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los hititas y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.

7 Por lo cual se levantaron y huyeron al anochecer, y abandonaron sus tiendas, sus caballos y sus asnosyel campamento tal como estaba, y huyeron parasalvarsus vidas.

8 Cuando llegaron los leprosos a las afueras del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y se llevaron de allí plata y oro y ropas, y fueron yloescondieron; y volvieron y entraron en otra tienda y de allítambiénse llevaronbotín,y fueron yloescondieron.

9 Entonces se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas nuevas, pero nosotros estamos callados; si esperamos hasta la luz de la mañana, nos vendrá castigo. Vamos pues, ahora, y entremos a dar la noticia a la casa del rey.

10 Y fueron y llamaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les informaron, diciendo: Fuimos al campamento de los arameos, y he aquí que no había allí nadie, ni siquiera voz de hombre; solamente los caballos atados, también los asnos atados y las tiendas intactas.

11 Y los guardas de la puerta llamaron, yloanunciaron dentro de la casa del rey.

12 Entonces el rey se levantó de noche y dijo a sus siervos: Ahora os diré lo que los arameos nos han hecho. Saben que estamos hambrientos; por tanto han salido del campamento para esconderse en el campo, diciendo: “Cuando salgan de la ciudad, los tomaremos vivos y entraremos en la ciudad.”

13 Y uno de sus siervos respondió, y dijo: Deja que algunoshombrestomen cinco de los caballos que quedan,de losque quedan en la ciudad. He aquí, ya queles sucederácomo a toda la multitud de Israel que queda en la ciudad (como a toda la multitud de Israel queyaha perecido), he aquí, vamos a enviarlosy veamos.

14 Entonces tomaron dos carros con caballos, y el reylosenvió en pos del ejército de los arameos, diciendo: Id y ved.

15 Y los siguieron hasta el Jordán, y he aquí, todo el camino estaba lleno de vestidos e impedimenta que los arameos habían arrojado en su prisa. Entonces los mensajeros volvieron e informaron al rey.

16 Y el pueblo salió y saqueó el campamento de los arameos. Entonces una medida de flor de harina se vendió a un siclo y dos medidas de cebada a un siclo, conforme a la palabra del Señor.

17 Y el rey puso a cargo de la puerta al oficial real en cuyo brazo se apoyaba; pero el pueblo lo atropelló a la puerta y murió, tal como había dicho el hombre de Dios, el cual habló cuando el rey descendió a él.

18 Aconteció tal como el hombre de Dios había hablado al rey, cuando dijo: Mañana a estas horas a la puerta de Samaria seránvendidasdos medidas de cebada a un siclo y una medida de flor de harina a un siclo.

19 Y el oficial real, había respondido al hombre de Dios, diciendo: Mira, aunque el Señorhiciera ventanas en los cielos, ¿podría suceder tal cosa? YEliseodijo: He aquí, tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello.

20 Y así sucedió, porque el pueblo lo atropelló a la puerta, y murió.

2 Reyes 8

1 Y Eliseo habló a la mujer, a cuyo hijo él había devuelto la vida, diciendo: Levántate y vete, tú y tu casa, y reside donde puedas residir, porque el Señorha llamado al hambre que vendrá sobre la tierra por siete años.

2 Entonces la mujer se levantó e hizo conforme a la palabra del hombre de Dios, y se fue ella con los de su casa y residió en la tierra de los filisteos siete años.

3 Y aconteció que al cabo de los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos; y salió a implorar al rey por su casa y por su campo.

4 Y el rey estaba hablando con Giezi, criado del hombre de Dios, diciéndole: Te ruego que me cuentes todas las grandes cosas que ha hecho Eliseo.

5 Y sucedió que mientras él contaba al rey cómo había devuelto la vida a un muerto, he aquí, la mujer a cuyo hijo había devuelto la vida, imploró al rey por su casa y por su campo. Y Giezi dijo: Oh rey señor mío, ésta es la mujer y éste es su hijo, al que Eliseo devolvió la vida.

6 Cuando el rey preguntó a la mujer, ella selocontó. Entonces el rey le asignó un oficial, diciendo: Restáuraletodo lo que era suyo y todo el fruto del campo desde el día que dejó el país hasta ahora.

7 Entonces Eliseo fue a Damasco. Y Ben-adad, rey de Aram, estaba enfermo, y le dieron aviso, diciendo: El hombre de Dios ha venido acá.

8 Y el rey dijo a Hazael: Toma un presente en tu mano y ve al encuentro del hombre de Dios y consulta al Señorpor medio de él, diciendo: “¿Sanaré de esta enfermedad?”

9 Y Hazael fue a recibirlo, y tomó un presente en su mano de todo lo bueno de Damasco, la carga de cuarenta camellos; y vino y se puso delante de él y dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Aram, me ha enviado a ti, diciendo: “¿Sanaré de esta enfermedad?”

10 Entonces Eliseo le dijo: Veydile: “Ciertamente sanarás”; pero el Señorme ha mostrado que ciertamente morirá.

11 Y puso rígido su rostro y fijósus ojos en élhasta que se sintió avergonzado, y el hombre de Dios lloró.

12 Y Hazael dijo: ¿Por qué llora mi señor? Entonces respondió: Porque sé el mal que harás a los hijos de Israel: incendiarás sus fortalezas, matarás a espada a sus jóvenes, estrellarás a sus niños y rasgarásel vientrea sus mujeres encinta.

13 Entonces Hazael dijo: Pero, ¿qué es tu siervo,sinoun perro, para que haga tan enorme cosa? Y Eliseo respondió: El Señorme ha mostrado que tú serás rey de Aram.

14 Entonces él se alejó de Eliseo y regresó a su señor, quien le dijo: ¿Qué te dijo Eliseo? Y él respondió: Me dijo que ciertamente sanarás.

15 Pero al día siguiente Hazael tomó la manta, la empapó en agua y se la pusoal reysobre la cara, y murió. Y Hazael reinó en su lugar.

16 En el año quinto de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Judá.

17 Tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.

18 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, tal como había hecho la casa de Acab (porque la hija de Acab era su mujer); e hizo lo malo ante los ojos del Señor.

19 Sin embargo, el Señorno quiso destruir a Judá por amor a David su siervo, ya que le había prometido darle una lámpara por medio de sus hijos para siempre.

20 En sus días se rebeló Edom contra el dominio de Judá, y pusieron rey sobre ellos.

21 Entonces pasó Joram a Zair, y todos sus carros con él. Y aconteció que se levantó de noche y atacó a los edomitas que lo tenían cercado a él y a los capitanes de los carros, pero su ejército huyó a sus tiendas.

22 Y Edom se rebeló contra el dominio de Judá, hasta el día de hoy. Entonces Libna se rebeló en ese mismo tiempo.

23 Los demás hechos de Joram y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?

24 Y durmió Joram con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David; y su hijo Ocozías reinó en su lugar.

25 En el año doce de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá.

26 Ocozíasteníaveintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. Y el nombre de su madreeraAtalía, nieta de Omri, rey de Israel.

27 El también anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos del Señor, comohabía hechola casa de Acab, porque era yerno de Acab.

28 Entonces fue con Joram, hijo de Acab, a la guerra contra Hazael, rey de Aram, en Ramot de Galaad; y los arameos hirieron a Joram.

29 Y el rey Joram regresó a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le habían hecho en Ramot, cuando peleó contra Hazael, rey de Aram. Entonces Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, descendió para visitar a Joram, hijo de Acab, en Jezreel porque estaba enfermo.

2 Reyes 9

1 Y el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Ciñe tus lomos y toma este frasco de aceite en tu mano y ve a Ramot de Galaad.

2 Cuando llegues allá, busca a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Entra y haz que se levante de entre sus hermanos, y llévalo a un aposento interior.

3 Entonces toma el frasco de aceite, derrámalo sobre su cabeza, y di: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungido rey sobre Israel.'” Abre luego la puerta y huye, no esperes.

4 Y el joven, el siervo del profeta, fue a Ramot de Galaad.

5 Cuando llegó, he aquí, los capitanes del ejército estaban sentados, y él dijo: Capitán, tengo un mensaje para ti. Y Jehú dijo: ¿Para cuál de nosotros? Y él dijo: Para ti, capitán.

6 Entonces él se levantó y entró en la casa, yel jovenderramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Yo te he ungido rey sobre el pueblo del Señor, sobre Israel.

7 “Tú herirás la casa de Acab tu señor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos del Señorderramadapor mano de Jezabel.

8 “Y toda la casa de Acab perecerá, y cortaré de Acab todo varón, tanto siervo como libre en Israel.

9 “Yo pondré la casa de Acab como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahías.

10 “Y los perros se comerán a Jezabel en el campo de Jezreel, y nadielasepultará.” Entonces abrió la puerta y huyó.

11 Entonces Jehú salió a los siervos de su señor, yunole dijo: ¿Va todo bien? ¿Por qué vino a ti este loco? Y él les dijo: Vosotros conocéisbienal hombre y sus palabras.

12 Y ellos dijeron: Mentira; cuéntanos ahora. Y él dijo: Así y así me habló, diciendo: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungido rey sobre Israel.'”

13 Entonces se apresuraron y cada uno tomó su manto y lo puso bajo Jehú sobre las gradas desnudas, y tocaron la trompeta y dijeron: Jehú es rey.

14 Y Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, conspiró contra Joram. Y estaba Joram con todo Israel, defendiendo a Ramot de Galaad contra Hazael, rey de Aram,

15 pero el rey Joram había regresado a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le habían hecho cuando peleó contra Hazael, rey de Aram. Y Jehú dijo: Si es vuestro deseo, que nadie se escape ni salga de la ciudad para ir a anunciarloen Jezreel.

16 Entonces Jehú montó en un carro y fue a Jezreel, porque Joram estaba allí en cama. Y Ocozías, rey de Judá, había descendido para ver a Joram.

17 Y el centinela que estaba en la torre de Jezreel vio la comitiva de Jehú que venía, y dijo: Veo una comitiva. Y Joram dijo: Toma un jinete y envíalo a su encuentro, y que diga: “¿Hay paz?”

18 Fue el jinete a su encuentro, y dijo: Así dice el rey: “¿Hay paz?” Y Jehú dijo: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ven en pos de mí. Y el centinela avisó, diciendo: El mensajero llegó hasta ellos, pero no regresó.

19 Entonces envió un segundo jinete, que vino a ellos, y dijo: Así dice el rey: “¿Hay paz?” Y Jehú respondió: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ven en pos de mí.

20 Y avisó el centinela, diciendo: El llegó hasta ellos, y no regresó; y elmodo deguiar es como el guiar de Jehú, hijo de Nimsi, porque guía alocadamente.

21 Entonces Joram dijo: Preparad el carro. Y prepararon su carro. Y salieron Joram, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, y fueron al encuentro de Jehú, y lo hallaron en el campo de Nabot de Jezreel.

22 Y sucedió que cuando Joram vio a Jehú, dijo: ¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, mientras sean tantas las prostituciones de tu madre Jezabel y sus hechicerías?

23 Entonces Joram volvió las riendas y huyó, y dijo a Ocozías: ¡Traición, Ocozías!

24 Y Jehú entesó su arco con toda su fuerza e hirió a Joram en la espalda; y la saeta salió por su corazón y se desplomó en su carro.

25 EntoncesJehúdijo a su oficial Bidcar: Tómaloy tíralo en la porción del campo de Nabot de Jezreel, pues recuerdo cuando tú y yo íbamos juntos montados detrás de su padre Acab, que el Señorpronunció esta sentencia contra él:

26 “Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos,” declaró el Señor, “y te recompensaré en este campo,” declaró el Señor. Ahora pues, tómalo y tíralo en el campo, conforme a la palabra del Señor.

27 Cuando Ocozías, rey de Judá, vioesto,huyó por el camino de la casa del huerto. Y Jehú lo persiguió y dijo: Matadlo a él también en el carro.Y lo hirierona la subida de Gur, que está en Ibleam. Y huyó a Meguido, y murió allí.

28 Entonces sus siervos lo llevaron en carro a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro con sus padres en la ciudad de David.

29 En el año once de Joram, hijo de Acab, Ocozías había comenzado a reinar sobre Judá.

30 Y llegó Jehú a Jezreel, y cuando Jezabellooyó, se pintó los ojos, adornó su cabeza y se asomó por la ventana.

31 Y cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Le va bien a Zimri, asesino de tu señor?

32 Entonces él alzó su rostro hacia la ventana y dijo: ¿Quién está conmigo? ¿Quién? Y dos o tres oficiales se asomaron desde arriba.

33 Y él dijo: Echadla abajo. Y la echaron abajo y parte de su sangre salpicó la pared y los caballos, y él la pisoteó.

34 Cuando él entró, comió y bebió; entonces dijo: Encargaos ahora de esta maldita y enterradla, pues es hija de rey.

35 Y fueron para enterrarla, pero de ella no encontraron más que el cráneo, los pies y las palmas de sus manos.

36 Entonces, volvieron y se lo hicieron sabera Jehú.Y él dijo: Esta es la palabra que el Señorhabía hablado por medio de su siervo Elías tisbita, diciendo: “En la parcela de Jezreel los perros comerán la carne de Jezabel;

37 y el cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del campo en la parcela de Jezreel, para que no puedan decir: ‘Esta es Jezabel.'”

2 Reyes 10

1 Acab tenía setenta hijos en Samaria. Y Jehú escribió cartas ylasenvió a Samaria, a los príncipes de Jezreel, a los ancianos y a los ayosde los hijosde Acab, diciendo:

2 Ahora, cuando esta carta llegue a vosotros, como los hijos de vuestro señor están con vosotros, así como también los carros y los caballos y una ciudad fortificada y las armas,

3 escoged al mejor y más capaz de entre los hijos de vuestro señor, y ponedloen el trono de su padre, y luchad por la casa de vuestro señor.

4 Pero ellos temieron en gran manera y dijeron: He aquí, los dos reyes no pudieron sostenerse delante de él; ¿cómo, pues, podremos sostenernos nosotros?

5 Y el queestabaa cargo de la casa, y el queestabasobre la ciudad, los ancianos, y los ayosde los hijos,enviaronpalabraa Jehú, diciendo: Somos tus siervos, haremos todo lo que nos digas, a nadie proclamaremos rey; haz lo que te parezca bien.

6 Entonces por segunda vez les escribió una carta, diciendo: Si estáis de mi parte y escucháis mi voz, tomad las cabezas de los hombres, de los hijos de vuestro señor, y venid a mí a Jezreel mañana a estas horas. Y los hijos del rey, setenta personas,estabancon los principales de la ciudad,quelos criaban.

7 Y sucedió que cuando la carta llegó a ellos, tomaron a los hijos del rey, ylosmataron, setenta personas, y pusieron sus cabezas en canastas y selasenviaron a Jezreel.

8 Cuando el mensajero vino y le avisó, diciendo: Han traído las cabezas de los hijos del rey, él dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana.

9 Y por la mañana, él salió, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: Vosotros sois inocentes; he aquí, yo conspiré contra mi señor y lo maté, pero, ¿quién mató a todos éstos?

10 Sabed entonces que no caerá a tierra ninguna de las palabras del Señor, las cuales el Señorhabló acerca de la casa de Acab. El Señorha hecho lo que habló por medio de su siervo Elías.

11 Y Jehú mató a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel, y a todos sus grandes, a sus amigos íntimos y a sus sacerdotes, hasta que no le dejó ningún sobreviviente.

12 Entonces se levantó y partió, y fue a Samaria. En el camino mientras estaba en Bet-eked de los pastores,

13 Jehú encontró a los parientes de Ocozías, rey de Judá, y dijo: ¿Quiénes sois vosotros? Y ellos respondieron: Somos parientes de Ocozías; y hemos descendido para saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina madre.

14 Y él dijo: Tomadlos vivos. Y los tomaron vivos, y los mataron en el foso de Bet-eked, cuarenta y dos hombres; no dejó ninguno de ellos.

15 Cuando partió de allí, encontró a Jonadab, hijo de Recab,que veníaa su encuentro, lo saludó y le dijo: ¿Es recto tu corazón como mi corazón es con el tuyo? Y Jonadab respondió: Lo es.Y Jehú dijo:Si lo es, damela mano. Y le dio su mano y lo hizo subir al carro.

16 Y él dijo: Ven conmigo y verás mi celo por el Señor. Y lo hizo ir con él en su carro.

17 Y cuando llegó a Samaria, mató a todos los que quedaban de Acab en Samaria, hasta que los destruyó, conforme a la palabra que el Señorhabía hablado a Elías.

18 Entonces Jehú reunió a todo el pueblo, y les dijo: Acab sirvió a Baal un poco, Jehú lo servirá mucho.

19 Llamad ahora a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes; que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baal; todo el que falte no vivirá. Pero Jehú lo hizo con astucia para poder destruir a los adoradores de Baal.

20 Y Jehú dijo: Santificad una asamblea solemne para Baal. Y elloslaconvocaron.

21 Entonces Jehú envióavisopor todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no quedó ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baal, la casa de Baal se llenó de un extremo al otro.

22 Y dijo al queestabaencargado del vestuario: Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal. Y él les sacó vestiduras.

23 Y entró Jehú en la casa de Baal con Jonadab, hijo de Recab; y dijo a los adoradores de Baal: Buscad y ved que no haya aquí con vosotros ninguno de los siervos del Señor, sino sólo los adoradores de Baal.

24 Entonces entraron a ofrecer sacrificios y holocaustos. Y Jehú había colocado ochenta hombres afuera, y había dicho: El que permita escapar a uno de los hombres que yo ponga en vuestras manos, dará su vida por la de él.

25 Y tan pronto como acabó de ofrecer el holocausto, Jehú dijo a la guardia y a los oficiales reales: Entrad, matadlos; que ninguno salga. Y los mataron a filo de espada; y la guardia y los oficiales realeslosecharon fuera, y llegaron hasta el aposento interior de la casa de Baal.

26 Y sacaron los pilaressagradosde la casa de Baal, y los quemaron.

27 También derribaron el pilarsagradode Baal y demolieron la casa de Baal, y la convirtieron en una letrina, hasta hoy.

28 Así Jehú extirpó a Baal de Israel.

29 Sin embargo,en cuanto alos pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, Jehú no se apartó de éstos,o sea,de los becerros de oro queestabanen Betel y en Dan.

30 Y el Señordijo a Jehú: Porque has hecho bien al hacer lo recto ante mis ojos,yhas hecho a la casa de Acab conforme a todo lo queestabaen mi corazón, tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel.

31 Pero Jehú no se cuidó de andar en la ley del Señor, Dios de Israel, con todo su corazón, ni se apartó de los pecados con que Jeroboam hizo pecar a Israel.

32 En aquellos días el Señorcomenzó a cortarpartesde Israel;yHazael los derrotó por todo el territorio de Israel:

33 desde el Jordán hacia el oriente, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubén y de Manasés; desde Aroer, que está junto al valle del Arnón, yhastaGalaad y Basán.

34 Y los demás hechos de Jehú, y todo lo que hizo y todo su poder, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?

35 Y durmió Jehú con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y su hijo Joacaz reinó en su lugar.

36 Y el tiempo que Jehú reinó sobre Israel en Samariafuede veintiocho años.