1 Samuel 20

1 Entonces David huyó de Naiot en Ramá, vino ante Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad y cuál es mi pecado contra tu padre para que busque mi vida?

2 Y él le respondió: De ninguna manera; no morirás. He aquí, mi padre no hace ninguna cosa, grande o pequeña, sin revelármela. ¿Por qué, pues, me ha de ocultar esto mi padre? No será así.

3 Pero David volvió a jurar, diciendo: Tu padre sabe bien que he hallado gracia ante tus ojos, y ha dicho: “Que no lo sepa Jonatán para que no se entristezca.” Pero ciertamente, vive el Señory vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte.

4 Entonces Jonatán dijo a David: Lo que tú digas, haré por ti.

5 Y David respondió a Jonatán: He aquí, mañana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero déjame ir para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer día.

6 Si tu padre me echa de menos, entonces di: “David me rogó muchoque le dejarair a toda prisa a Belén su ciudad, porque alláse celebrael sacrificio anual por toda la familia.”

7 Si él dice: “Está bien”, tu siervoestaráseguro; pero si se enoja, sabrás que ha decididohacerel mal.

8 Trata entonces con misericordia a tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en un pacto del Señorcontigo. Pero si hay maldad en mí, mátame tú, pues, ¿por qué llevarme a tu padre?

9 Respondió Jonatán: ¡Nunca tal te suceda! Porque si yo me entero que mi padre ha decidido que el mal caiga sobre ti, ¿no te lo avisaría yo?

10 David respondió a Jonatán: ¿Quién me avisará si tu padre te responde ásperamente?

11 Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y ambos salieron al campo.

12 Entonces Jonatán dijo a David: El Señor, Dios de Israel,sea testigo.Cuando yo haya hablado con mi padre como a esta hora mañana,oal tercerdía,he aquí, si hay buenánimopara con David, ¿no habré de enviar a ti para hacértelo saber?

13 Si mi padre quiere hacerte mal, que así haga el Señora Jonatán y aun le añada si no te lo hago saber y te envío para que vayas en paz. Y que el Señorsea contigo, como ha sido con mi padre.

14 Y si todavía vivo, ¿no me mostrarás la misericordia del Señor, para que no muera?

15 No quitarás tu misericordia de mi casa para siempre, ni aun cuando el Señorhaya quitado de la faz de la tierra a cada uno de los enemigos de David.

16 Jonatán, pues, hizoun pactocon la casa de David,diciendo:El Señorlodemande de la mano de los enemigos de David.

17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez a causa de su amor por él, pues le amaba como a sí mismo.

18 Entonces Jonatán le dijo: Mañana es luna nueva y serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío.

19 Cuando hayas estadoausentetres días, descenderás aprisa y vendrás al lugar donde te escondiste el día deaquelsuceso, y permanecerás junto a la piedra de Ezel.

20 Yo tiraré tres saetas hacia un lado, como tirando al blanco.

21 Y he aquí, enviaré al muchacho,diciendo:”Ve, busca las saetas.” Si digo claramente al muchacho: “He aquí, las saetas están más acá de ti, tómalas”, entonces ven porque hay seguridad para ti y nohabrámal, vive el Señor.

22 Pero si digo al joven: “He aquí, las saetas están más allá de ti”, vete, porque el Señorte ha enviado.

23 En cuanto al acuerdo del cual tú y yo hemos hablado, he aquí, el Señorestá entre nosotros dos para siempre.

24 Se escondió, pues, David en el campo. Cuando vino la luna nueva, el rey se sentó a comer.

25 El rey se sentó en su asiento como de costumbre, el asiento junto a la pared; entonces Jonatán se levantó, y Abner se sentó al lado de Saúl, pero el lugar de David estaba vacío.

26 Sin embargo, Saúl no dijo nada aquel día, porquesedijo: Es una casualidad, no estará limpio; de seguro que no se ha purificado.

27 Y sucedió al día siguiente, el segundodíade la luna nueva, que el lugar de David estaba aún vacío; entonces Saúl dijo a su hijo Jonatán: ¿Por qué no ha venido el hijo de Isaí a la comida ni ayer ni hoy?

28 Y Jonatán respondió a Saúl: David me rogó encarecidamente que le dejaraira Belén,

29 y dijo: “Te ruego que me dejes ir, pues nuestra familia tiene sacrificio en la ciudad y mi hermano me ha mandado que asista. Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego me dejes ir para ver a mis hermanos.” Por este motivo no ha venido a la mesa del rey.

30 Se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: ¡Hijo de perversayrebelde! ¿Acaso no sé yo que prefieres al hijo de Isaí, para tu propia vergüenza y para vergüenza de la desnudez de tu madre?

31 Pues mientras viva sobre la tierra el hijo de Isaí, ni tú ni tu reino serán establecidos. Ahora pues, manda a traérmelo, porque ciertamente ha de morir.

32 Pero Jonatán respondió a su padre Saúl, y le dijo: ¿Por qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?

33 Entonces Saúl le arrojó la lanza para matarlo; así Jonatán supo que su padre había decidido matar a David.

34 Jonatán se levantó de la mesa ardiendo en ira y no comió pan el segundo día de la luna nueva, pues estaba entristecido por David, porque su padre le había afrentado.

35 A la mañanasiguienteJonatán salió al campo para reunirse con David, y un muchacho pequeñoibacon él.

36 Y dijo al muchacho: Corre, busca ahora las saetas que voy a tirar. Y mientras el muchacho corría, tiró una saeta más allá de él.

37 Cuando el muchacho llegó a la saeta que Jonatán había tirado, Jonatán le gritó al muchacho, y dijo: ¿No está la saeta más allá de ti?

38 Y Jonatán llamó al muchacho: Corre, date prisa, no te detengas. Y el muchacho de Jonatán recogió la saeta y volvió a su señor.

39 Pero el muchacho no estaba al tanto de nada; sólo Jonatán y David sabían del asunto.

40 Entonces Jonatán dio sus armas al muchacho y le dijo: Vete, llévalasa la ciudad.

41 Cuando el muchacho se fue, David se levantó del lado del sur, y cayendo rostro en tierra, se postró tres veces. Y se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero Davidllorómás.

42 Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado el uno al otro en el nombre del Señor, diciendo: “El Señoresté entre tú y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia para siempre.”Davidse levantó y se fue, y Jonatán entró en la ciudad.

1 Samuel 21

1 Entonces llegó David a Nob, al sacerdote Ahimelec; y Ahimelec vino tembloroso al encuentro de David, y le dijo: ¿Por qué estás solo yno haynadie contigo?

2 Y David respondió al sacerdote Ahimelec: El rey me ha encomendado cierto asunto y me ha dicho: “Que no sepa nadie acerca del asunto por el cual te envío y que te he encomendado; y yo he citado a los jóvenes a cierto lugar.”

3 Ahora pues, ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas.

4 Respondió el sacerdote a David, y dijo: No hay pan común a mano, pero hay pan consagrado; siempre que los jóvenes se hayan abstenido de mujer.

5 Y David respondió al sacerdote, y le dijo: Ciertamente las mujeres nos han sido vedadas; como anteriormente, cuando he salidoen campaña,los cuerpos de los jóvenes se han mantenido puros, aunque haya sido un viaje profano; ¿cuánto más puros estarán sus cuerpos hoy?

6 Entonces el sacerdote le diopanconsagrado; porque allí no habíaotropan, sino el pan de la Presencia que había sido quitado de delante del Señorpara colocar pan calienteen su lugaral ser retirado.

7 Y uno de los siervos de Saúl estaba allí aquel día, detenido delante del Señor; se llamaba Doeg edomita, jefe de los pastores de Saúl.

8 Y David dijo a Ahimelec: ¿No tienes aquí a mano una lanza o una espada? Pues no traje ni espada ni armas conmigo, porque el asunto del rey era urgente.

9 Entonces el sacerdote dijo: He aquí, la espada de Goliat el filisteo, a quien mataste en el valle de Ela, está envuelta en un paño detrás del efod; siquieresllevártela, tómala,porque aquí no hay otra sino ésa. Y David dijo: Como ésa no hay otra; dámela.

10 David se levantó y huyó aquel día de Saúl, y fue adonde estabaAquis, rey de Gat.

11 Pero los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿No cantaban de él en las danzas, diciendo: “Saúl mató a sus miles, y David a sus diez miles”?

12 David tomó en serio estas palabras y temió grandemente a Aquis, rey de Gat.

13 Y se fingió demente ante sus ojos y actuaba como loco en medio de ellos; escribía garabatos en las puertas de la entrada y dejaba que su saliva le corriera por la barba.

14 Entonces Aquis dijo a sus siervos: He aquí, veis al hombre portándose como un loco. ¿Por qué me lo traéis?

15 ¿Acaso me hacen falta locos, que me habéis traído a éste para que haga de loco en mi presencia? ¿Va a entrar éste en mi casa?

1 Samuel 22

1 David se fue de allí y se refugió en la cueva de Adulam. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padrelosupieron, descendieron a él allá.

2 Todo el que estaba en apuros, todo el que estaba endeudado y todo el que estaba descontento se unió a él, y él vino a ser jefe sobre ellos. Y había con él unos cuatrocientos hombres.

3 De allí fue David a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Permite que mi padre y mi madre vengany se quedencon vosotros hasta que yo sepa lo que Dios hará por mí.

4 Los dejó, pues, con el rey de Moab, y se quedaron con él todo el tiempo que David estuvo en el refugio.

5 Y el profeta Gad dijo a David: No te quedes en el refugio; vete y entra en la tierra de Judá. Y David se fue y entró en el bosque de Haret.

6 Entonces oyó Saúl que David y los hombres queestabancon él habían sido descubiertos. Saúl estaba en Guibeá, sentado bajo un tamarisco, en el alto, con su lanza en la mano, y todos sus siervos estaban de pie alrededor de él.

7 Y Saúl dijo a sus siervos que estaban a su alrededor: Oídmeahora, hijos de Benjamín. ¿Os dará también el hijo de Isaí a todos vosotros campos y viñas? ¿Os hará a todos comandantes de miles y comandantes de cientos?

8 Porque todos vosotros habéis conspirado contra mí y no hay quien me revele cuando mi hijo haceun pactocon el hijo de Isaí, tampoco hay entre vosotros quien tenga piedad de mí ni me revele que mi hijo ha instigado a mi siervo contra mí para tenderme una emboscada, comosucedehoy.

9 Entonces respondió Doeg edomita, que estaba junto a los siervos de Saúl, y dijo: Yo vi al hijo de Isaí venir a Nob, adonde estabaAhimelec, hijo de Ahitob.

10 Y consultó al Señorpor él, le dio provisiones y le dio la espada de Goliat el filisteo.

11 El rey mandó llamar al sacerdote Ahimelec, hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes queestabanen Nob, y todos ellos vinieron al rey.

12 Y Saúl dijo: Escucha ahora, hijo de Ahitob. Yésterespondió: Heme aquí, mi señor.

13 Y le dijo Saúl: ¿Por qué tú y el hijo de Isaí habéis conspirado contra mí, dándole pan y una espada, y has consultado a Dios por él para que se rebelara contra mí, tendiéndome una emboscada comosucedehoy?

14 Respondió Ahimelec al rey y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno del rey, jefe de tu guardia y se le honra en tu casa?

15 ¿Acaso comencé hoy a consultar a Dios por él? Lejos esté esto de mí. No culpe el rey de nada a su siervonia ninguno de la casa de mi padre, porque tu siervo no sabe nada de todo este asunto.

16 Pero el rey dijo: Ciertamente morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre.

17 Y el rey dijo a los guardias que le asistían: Volveos y dad muerte a los sacerdotes del Señor, porque la mano de ellos también está con David, y porque sabían que él estaba huyendo y no me lo revelaron. Pero los siervos del rey no quisieron levantar la mano para atacar a los sacerdotes del Señor.

18 Entonces el rey dijo a Doeg: Vuélvete y ataca a los sacerdotes. Y Doeg edomita, se volvió y atacó a los sacerdotes, y mató aquel día a ochenta y cinco hombres que vestían el efod de lino.

19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la hirió a filo de espada, tanto a hombres como a mujeres, tanto a niños como a niños de pecho; tambiénhirióa filo de espada bueyes, asnos y ovejas.

20 Pero un hijo de Ahimelec, hijo de Ahitob, llamado Abiatar, escapó y huyó tras David.

21 Y Abiatar avisó a David que Saúl había matado a los sacerdotes del Señor.

22 Entonces David dijo a Abiatar: Yo sabía aquel día, cuando Doeg edomitaestabaallí, que de seguro seloharía saber a Saúl. He causadola muertede todas las personas en la casa de tu padre.

23 Quédate conmigo, no temas, porque el que busca mi vida, busca tu vida; pues conmigo estarás a salvo.

1 Samuel 23

1 Y dieron aviso a David, diciendo: He aquí, los filisteos están atacando a Keila, y están saqueando las eras.

2 Entonces consultó David al Señor, diciendo: ¿Debo ir a atacar a estos filisteos? Y el Señordijo a David: Ve, ataca a los filisteos y libra a Keila.

3 Pero los hombres de David le dijeron: He aquí, estamos con temor aquí en Judá. ¿Cuánto más si vamos a Keila contra las filas de los filisteos?

4 De nuevo David consultó al Señor; y el Señorle respondió, y dijo: Levántate, desciende a Keila, pues entregaré a los filisteos en tu mano.

5 Y David y sus hombres fueron a Keila y pelearon contra los filisteos; y él se llevó sus ganados y los hirió con gran mortandad. Así libró David a los habitantes de Keila.

6 Y sucedió que cuando Abiatar, hijo de Ahimelec, huyó adonde estabaDavid en Keila, descendióconun efod en la mano.

7 Cuando se avisó a Saúl que David había ido a Keila, Saúl dijo: Dios lo ha entregado en mi mano, pues se ha encerrado entrando en una ciudad con doble puerta y barras.

8 Y convocó Saúl a todo el pueblo a la guerra, para descender a Keila a fin de cercar a David y sus hombres.

9 Y David supo que Saúl tramaba el mal contra él; así que le dijo al sacerdote Abiatar: Trae el efod.

10 Entonces David dijo: Oh Señor, Dios de Israel, tu siervo ciertamente ha oído que Saúl procura venir a Keila para destruir la ciudad por causa mía.

11 ¿Me entregarán en su mano los hombres de Keila? ¿Descenderá Saúl tal como tu siervo ha oído? Oh Señor, Dios de Israel, te ruego quelohagas saber a tu siervo. Y el Señordijo: Descenderá.

12 Entonces David dijo: ¿Me entregarán los hombres de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Y el Señordijo:Osentregarán.

13 Se levantó, pues, David con sus hombres, como seiscientos, y salieron de Keila y anduvieron de un lugar a otro. Cuando a Saúl le informaron que David se había escapado de Keila, cesó de perseguirlo.

14 David se quedó en el desierto en los refugios, y permaneció en la región montañosa en el desierto de Zif. Saúl lo buscaba todos los días, pero Dios no lo entregó en su mano.

15 Y se dio cuenta David que Saúl había salido para quitarle la vida; y Davidse encontrabaen el desierto de Zif, en Hores.

16 Y Jonatán, hijo de Saúl, se levantó y fue adonde estabaDavid en Hores, y le fortaleció en Dios.

17 Y le dijo: No temas, porque la mano de Saúl mi padre no te encontrará, y tú reinarás sobre Israel y yo seré segundo después de ti; Saúl mi padre también sabe esto.

18 Hicieron los dos un pacto delante del Señor; y David permaneció en Hores mientras Jonatán se fue a su casa.

19 Entonces subieron los de Zif a Saúl en Guibeá diciendo: ¿No está David escondido entre nosotros en los refugios en Hores, en la colina de Haquila que está al sur de Jesimón?

20 Ahora bien, oh rey, desciende conforme a todo el deseo de tu alma para hacerlo; y nuestra parteseráentregarlo en manos del rey.

21 Y Saúl dijo: Benditos seáis del Señor, porque os compadecisteis de mí.

22 Id ahora, aseguraos, investigad y ved dónde está su escondite,yquién le ha visto allí, porque me han dicho que es muy astuto.

23 Mirad entonces, reconoced todos los escondites donde se oculta, regresad a mí cuando estéis seguros, y yo iré con vosotros; y sucederá que si estuviera en la tierra, he de hallarle entre todos los miles de Judá.

24 Ellos se levantaron y fueron a Zif delante de Saúl. Y David y sus hombresestabanen el desierto de Maón, en el Arabá, al sur de Jesimón.

25 Saúl fue con sus hombres a buscarlo,pero le avisaron a David, yéstebajó a la peña y permaneció en el desierto de Maón. Cuando Saúllosupo, persiguió a David en el desierto de Maón.

26 Saúl iba por un lado del monte y David y sus hombres por el otro lado del monte; y David se apresuraba para huir de Saúl, pues Saúl y sus hombres estaban rodeando a David y a sus hombres para apresarlos.

27 Pero un mensajero vino a Saúl diciendo: Apresúrate y ven, pues los filisteos han hecho una incursión en la tierra.

28 Regresó entonces Saúl,dejandode perseguir a David, y fue al encuentro de los filisteos; por eso llamaron a aquel lugar la Peña de Escape.

29 Y subió David de allí, y permaneció en los refugios de En-gadi.

1 Samuel 24

1 Y aconteció que cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le dieron aviso, diciendo: He aquí, David está en el desierto de En-gadi.

2 Entonces Saúl tomó de todo Israel tres mil hombres escogidos, y fue en busca de David y de sus hombres por los peñascos de las cabras monteses.

3 Llegó a unos rediles de ovejas en el camino, dondehabíauna cueva, y Saúl entróen ellapara hacer sus necesidades. Y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva.

4 Y los hombres de David le dijeron: Mira,este esel día del que te habló el Señor: “He aquí, voy a entregar a tu enemigo en tu mano, y harás con él como bien te parezca.” Entonces David se levantó y cortó a escondidas la orilla del manto de Saúl.

5 Aconteció después de esto que la conciencia de David le remordía, porque había cortado la orilladel mantode Saúl.

6 Y dijo a sus hombres: El Señorme guarde de hacer tal cosa contra mi rey, el ungido del Señor, de extender contra él mi mano, porque es el ungido del Señor.

7 David contuvo a sus hombres conestaspalabras y no les permitió que se levantaran contra Saúl. Y Saúl se levantó,salióde la cueva, y siguiósucamino.

8 Despuésde estoDavid se levantó, salió de la cueva y dio voces tras Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y cuando Saúl miró hacia atrás, David inclinó su rostro a tierra y se postró.

9 Y dijo David a Saúl: ¿Por qué escuchas las palabras de los hombres, que dicen: “Mira que David procura tu mal”?

10 He aquí, hoy han visto tus ojos que el Señorte ha puesto en mis manos en la cueva en este día; y algunos me dijeron que te matara, peromis ojostuvieron piedad de ti, y dije: “No extenderé mi mano contra mi rey, porque es el ungido del Señor.”

11 Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano. Puesto que corté la orilla de tu manto y no te maté, reconoce y ve que no hay maldad ni rebelión en mis manos y que no he pecado contra ti, a pesar de que tú acechas mi vida para quitármela.

12 Juzgue el Señorentre tú y yo y que el Señorme vengue de ti, pero mi mano no será contra ti.

13 Como dice el proverbio de los antiguos: “De los malos procede la maldad”, pero mi mano no será contra ti.

14 ¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A una pulga?

15 Sea el Señorjuez y decida entre tú y yo; que El vea y defienda mi causa y me libre de tu mano.

16 Y sucedió que cuando David acabó de decir a Saúl estas palabras, Saúl dijo: ¿Es ésta tu voz, David, hijo mío? Entonces Saúl alzó su voz y lloró.

17 Y dijo a David: Eres más justo que yo, porque tú me has tratado bien mientras que yo te he tratado con maldad.

18 Tú has demostrado hoy que me has hecho bien, ya que el Señorme entregó en tu mano ysin embargono me diste muerte.

19 Porque si un hombre halla a su enemigo, ¿lo dejará ir sano y salvo? Que el Señor, por tanto, te recompense con bien por lo que has hecho por mí hoy.

20 He aquí, ahora sé que ciertamente serás rey, y que el reino de Israel será establecido en tu mano.

21 Ahora pues, júrame por el Señorque no cortarás mi descendencia después de mí, y que no borrarás mi nombre de la casa de mi padre.

22 Y David selojuró a Saúl. Y Saúl se fue a su casa, pero David y sus hombres subieron al refugio.

1 Samuel 25

1 Murió Samuel, y se reunió todo Israel y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Después David se levantó y descendió al desierto de Parán.

2 Yhabíaun hombre en Maón que tenía sus bienes en Carmel; el hombre era muy rico y tenía tres mil ovejas y mil cabras; y estaba en Carmel trasquilando sus ovejas.

3 El hombre se llamaba Nabal, y su mujer se llamaba Abigail. Y la mujererainteligente y de hermosa apariencia, pero el hombreeraáspero y malo ensustratos, yeracalebita.

4 Y oyó David en el desierto que Nabal estaba trasquilando sus ovejas.

5 Entonces David envió diez jóvenes, y les dijo: Subid a Carmel, visitad a Nabal y saludadle en mi nombre;

6 ylediréis así: “Ten una larga vida, paz para ti, paz para tu casa y paz para todo lo que tienes.

7 “He oído que tienes esquiladores; ahora bien, tus pastores han estado con nosotros, y no los hemos maltratado, ni les ha faltado nada todos los días que estuvieron en Carmel.

8 “Pregunta a tus mozos, y ellos telodirán. Por tanto, permite quemismozos hallen gracia ante tus ojos, porque hemos llegado en un día de fiesta. Te ruego que de lo que tengas a mano, des a tus siervos y a tu hijo David.”

9 Cuando llegaron los jóvenes de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David; entonces esperaron.

10 Pero Nabal respondió a los siervos de David, y dijo: ¿Quién es David y quién es el hijo de Isaí? Hay muchos siervos hoy día que huyen de su señor.

11 ¿He de tomar mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, y he de dárselos a hombres cuyo origen no conozco?

12 Entonces los jóvenes de David se volvieron por su camino, y regresaron; y llegaron y le comunicaron todas estas palabras.

13 Y David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y cada hombre se ciñó su espada. David también se ciñó su espada, y unos cuatrocientos hombres subieron tras David, mientras que doscientos se quedaron con el bagaje.

14 Mas uno de los mozos avisó a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: He aquí, David envió mensajeros desde el desierto a saludar a nuestro señor, y él los desdeñó.

15 Sin embargo, los hombresfueronmuy buenos con nosotros; no nos maltrataron ni nos faltó nada cuando andábamos con ellos, mientras estábamos en el campo.

16 Como muro fueron para nosotros tanto de noche como de día, todo el tiempo que estuvimos con ellos apacentando las ovejas.

17 Ahora pues, reflexiona y mira lo que has de hacer, porque el malyaestá determinado contra nuestro señor y contra toda su casa, y él es un hombre tan indigno que nadie puede hablarle.

18 Entonces Abigail se dio prisa y tomó doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas ya preparadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientas tortas de higos, ylospuso sobre asnos.

19 Y dijo a sus mozos: Id delante de mí; he aquí, yo os seguiré. Pero nada dijo a su marido Nabal.

20 Y sucedió que cuando ella cabalgaba en su asno y descendía por la parte encubierta del monte, he aquí que David y sus hombres venían bajando hacia ella, y se encontró con ellos.

21 Y David había dicho: Ciertamente, en vano he guardado todo lo que estehombretiene en el desierto, de modo que nada se perdió de todo lo suyo; y él me ha devuelto mal por bien.

22 Así haga Dios a los enemigos de David, y aun más, si alllegarla mañana he dejadotan sóloun varón de los suyos.

23 Cuando Abigail vio a David se dio prisa y bajó de su asno, y cayendo sobre su rostro delante de David, se postró en tierra.

24 Y se echó a sus pies y dijo: Señor mío, sólo sobre mí sea la culpa. Te ruego que permitas que tu sierva te hable, y que escuches las palabras de tu sierva.

25 Ruego a mi señor que no haga caso a este hombre indigno, Nabal, porque conforme a su nombre, así es. Se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú, mi señor, enviaste.

26 Ahora pues, señor mío, vive el Señory vive tu alma; puesto que el Señorte ha impedido derramar sangre y vengarte por tu propia mano, sean pues como Nabal tus enemigos y los que buscan el mal contra mi señor.

27 Y ahora permite que este presente que tu sierva ha traído para mi señor se dé a los jóvenes que acompañan a mi señor.

28 Te ruego que perdones la ofensa de tu sierva, porque el Señorciertamente establecerá una casa duradera para mi señor, pues mi señor pelea las batallas del Señor, y el mal no se hallará en ti en todos tus días.

29 Y si alguno se levanta para perseguirte y buscar tu vida, entonces la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven con el Señortu Dios; pero El lanzará la vida de tus enemigos como de en medio de una honda.

30 Y sucederá que cuando el Señorhaga por mi señor conforme a todo el bien que El ha hablado de ti, y te ponga por príncipe sobre Israel,

31 esto no causará pesar ni remordimiento a mi señor, tanto por haber derramado sangre sin causa como por haberse vengado mi señor. Cuando el Señorhaya hecho bien a mi señor, entonces acuérdate de tu sierva.

32 Entonces David dijo a Abigail: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que te envió hoy a encontrarme,

33 bendito sea tu razonamiento, y bendita seas tú, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano.

34 Sin embargo, vive el Señor, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte mal, que si tú no hubieras venido pronto a encontrarme, ciertamente, para la luz del alba, no le hubiera quedado a Nabalniun varón.

35 Recibió David de su mano lo que ella había traído y le dijo: Sube en paz a tu casa. Mira, te he escuchado y te he concedido tu petición.

36 Entonces Abigail regresó a Nabal, y he aquí, él tenía un banquete en su casa, como el banquete de un rey. Y el corazón de Nabal estaba alegre, pues estaba muy ebrio, por lo cual ella no le comunicó nada hasta el amanecer.

37 Pero sucedió que por la mañana, cuando se le pasó el vino a Nabal, su mujer le contó estas cosas, y su corazón se quedócomomuerto dentro de él, y se pusocomouna piedra.

38 Y unos diez días después, sucedió que el Señorhirió a Nabal, y murió.

39 Cuando David supo que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea el Señor, que ha defendido la causa de mi afrenta de manos de Nabal, y ha preservado a su siervo del mal. El Señortambién ha devuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Entonces David envió a hablar con Abigail, para tomarla para sí por mujer.

40 Y los siervos de David fueron acasa deAbigail en Carmel, y le hablaron diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte para sí por mujer.

41 Y ella se levantó y postrándose rostro en tierra, dijo: He aquí, vuestra sierva es una criada para lavar los pies de los siervos de mi señor.

42 Abigail se levantó apresuradamente, montó en un asno, y con sus cinco doncellas que la atendían siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer.

43 David había tomado también a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron mujeres suyas.

44 Pues Saúl había dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti, hijo de Lais, queerade Galim.

1 Samuel 26

1 Entonces vinieron los zifeos a Saúl en Guibeá, diciendo: ¿No está David escondido en la colina de Haquila,que estáfrente a Jesimón?

2 Se levantó, pues, Saúl y descendió al desierto de Zif, teniendo consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.

3 Y acampó Saúl en la colina de Haquila, que está frente a Jesimón, junto al camino, y David permanecía en el desierto. Cuando vio que Saúl venía tras él al desierto,

4 David envió espías, y supo que Saúl en verdad se acercaba.

5 Se levantó David y vino al lugar donde Saúl había acampado. Y vio David el lugar donde estaban acostados Saúl y Abner, hijo de Ner, el comandante de su ejército; Saúl dormía en medio del campamento y el pueblo estaba acampado alrededor de él.

6 Entonces habló David a Ahimelec hitita y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo: ¿Quién descenderá conmigo adonde estáSaúl en el campamento? Y Abisai dijo: Yo descenderé contigo.

7 Y David y Abisai llegaron de noche al campamento, y he aquí, Saúl estaba durmiendo en medio del campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y la gente estaban acostados alrededor de él.

8 Entonces Abisai dijo a David: Hoy Dios ha entregado a tu enemigo en tu mano; ahora pues, déjame clavarlo a la tierra de un solo golpe; no tendré que darle por segunda vez.

9 Pero David dijo a Abisai: No lo mates, pues, ¿quién puede extender su mano contra el ungido del Señory quedar impune?

10 Dijo también David: Vive el Señor, que ciertamente el Señorlo herirá, o llegará el día en que muera, o descenderá a la batalla y perecerá.

11 No permita el Señorque yo extienda mi mano contra el ungido del Señor; pero ahora, te ruego, toma la lanza que está a su cabecera y la vasija de agua, y vámonos.

12 Tomó, pues, David la lanza y la vasija de agua dejunto ala cabecera de Saúl, y se fueron; pero nadielovio nilosupo, tampoco nadie se despertó, pues todos estaban dormidos, ya que un sueño profundo de parte del Señorhabía caído sobre ellos.

13 David pasó al otro lado y se colocó en la cima del monte aciertadistancia,conun gran espacio entre ellos.

14 Y David dio voces al pueblo y a Abner, hijo de Ner, diciendo: ¿No responderás, Abner? Entonces respondió Abner y dijo: ¿Quién eres tú que llamas al rey?

15 Y David dijo a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿Quién es como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has protegido a tu señor el rey? Porque uno del pueblo vino para matar a tu señor el rey.

16 Esto que has hecho no es bueno. Vive el Señor,todosvosotros ciertamente deberíais morir, porque no protegisteis a vuestro señor, el ungido del Señor. Y ahora, mira dónde está la lanza del rey y la vasija de agua queestabaa su cabecera.

17 Entonces Saúl reconoció la voz de David y dijo: ¿Es ésta tu voz, David, hijo mío? Y David respondió: Mi voz es, mi señor el rey.

18 También dijo: ¿Por qué persigue mi señor a su siervo? ¿Pues qué he hecho? ¿Qué maldad hay en mi mano?

19 Ahora pues, ruego a mi señor el rey que escuche las palabras de su siervo. Si el Señorte ha incitado contra mí, que El acepte una ofrenda, pero si son hombres, malditos sean delante del Señor, porque me han expulsado hoy para que yo no tenga parte en la heredad del Señor, diciendo: “Ve, sirve a otros dioses.”

20 Ahora pues, no caiga mi sangre a tierra, lejos de la presencia del Señor; porque el rey de Israel ha salido en busca de una pulga, como quien va a la caza de una perdiz en los montes.

21 Y Saúl dijo: He pecado. Vuelve, David, hijo mío, porque no volveré a hacerte daño pues mi vida fue muy estimada en tus ojos hoy. He aquí, he actuado neciamente y he cometido un grave error.

22 Respondió David, y dijo: He aquí la lanza del rey. Que pase acá uno de los jóvenes y la recoja.

23 El Señorpagará a cada unosegúnsu justicia y su fidelidad; pues el Señorte entregó hoy enmimano, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido del Señor.

24 He aquí, como tu vida fue preciosa ante mis ojos hoy, así sea preciosa mi vida ante los ojos del Señor, y que El me libre de toda aflicción.

25 Y Saúl dijo a David: Bendito seas, David, hijo mío; ciertamente harásgrandes cosasy prevalecerás. David siguió por su camino y Saúl se volvió a su lugar.

1 Samuel 27

1 Entonces David se dijo: Ahora bien, voy a perecer algún día por la mano de Saúl. Lo mejor para mí es huir a la tierra de los filisteos. Saúl se cansará,y nome buscará más en todo el territorio de Israel, y escaparé de su mano.

2 Se levantó, pues, David y se pasó con los seiscientos hombres queestabancon él a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat.

3 Y moró David con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada cual con los de su casa; David con sus dos mujeres Ahinoam jezreelita, y Abigail la de Carmel, viuda de Nabal.

4 Y le dieron la noticia a Saúl que David había huido a Gat, y no lo buscó más.

5 Y David dijo a Aquis: Si he hallado ahora gracia ante tus ojos, que me den un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite allí; pues, ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?

6 Aquis le dio Siclag aquel día; por eso Siclag ha pertenecido a los reyes de Judá hasta hoy.

7 El número de los días que David habitó en el territorio de los filisteos fue un año y cuatro meses.

8 Y subieron David y sus hombres e hicieron incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque ellos eran los habitantes de la tierra desde tiempos antiguos, según se va a Shur, hasta la tierra de Egipto.

9 David atacaba el territorio, y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, el ganado, los asnos, los camellos y la ropa. Entonces regresaba y venía a Aquis.

10 Y Aquis decía: ¿Dónde atacasteis hoy? Y David respondía: Contra el Neguev de Judá, contra el Neguev de Jerameel y contra el Neguev de los ceneos.

11 David no dejaba con vida hombre ni mujer para traer a Gat, diciendo: No sea que nos descubran, diciendo: “Así ha hecho David, y asíha sidosu costumbre todo el tiempo que ha morado en el territorio de los filisteos.”

12 Aquis confiaba en David diciendo: En verdad que se ha hecho odioso a su pueblo Israel y será mi servidor para siempre.

1 Samuel 28

1 Aconteció en aquellos días que los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Bien sabes que saldrás conmigo a campaña, tú y tus hombres.

2 Respondió David a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que puede hacer tu siervo. Y Aquis dijo a David: Muy bien, te haré mi guarda personal de por vida.

3 Samuel había muerto, y todo Israel lo había llorado, y lo habían sepultado en Ramá su ciudad. Y Saúl había echado de la tierra a los médium y espiritistas.

4 Y se reunieron los filisteos y fueron y acamparon en Sunem; y Saúl reunió a todo Israel y acamparon en Gilboa.

5 Al ver Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo y su corazón se turbó en gran manera.

6 Y Saúl consultó al Señor, pero el Señorno le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.

7 Entonces Saúl dijo a sus siervos: Buscadme una mujer que sea médium para ir a consultarla. Y sus siervos le dijeron: He aquí, hay una mujer en Endor que es médium.

8 Saúl se disfrazó poniéndose otras ropas y fue con dos hombres; llegaron a la mujer de noche, y él dijo: Te ruego que evoques por mí a un espíritu, y que hagas subir al que yo te diga.

9 Pero la mujer le dijo: He aquí, tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha echado de la tierra a los que son médium y espiritistas. ¿Por qué, pues, pones trampa contra mi vida para hacerme morir?

10 Y Saúl le juró por el Señordiciendo: Vive el Señorque ningún castigo vendrá sobre ti por esto.

11 Entonces la mujer dijo: ¿A quién debo hacerte subir? Y él respondió: Tráeme a Samuel.

12 Cuando la mujer vio a Samuel, clamó a gran voz; y la mujer habló a Saúl diciendo: ¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!

13 Y el rey le dijo: No temas; pero, ¿qué ves? Y la mujer respondió a Saúl: Veo a un ser divino subiendo de la tierra.

14 Y él le dijo: ¿Qué forma tiene? Y ella dijo: Un anciano sube, y está envuelto en un manto. Y Saúl conoció que era Samuel, e inclinando su rostro a tierra, se postró ante él.

15 Entonces Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Saúl respondió: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Dios se ha apartado de mí y ya no me responde ni por los profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer.

16 Y Samuel dijo: ¿Entonces, por qué me preguntas a mí, ya que el Señorse ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?

17 El Señorha hecho conforme a lo que dijo por medio de mí; y el Señorha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prójimo, a David.

18 Porque tú no obedeciste al Señor, ni llevaste a cabo su gran ira contra Amalec, el Señorte ha hecho esto hoy.

19 Además, el Señorentregará a Israel contigo en manos de los filisteos; por tanto, mañana tú y tus hijosestaréisconmigo. Ciertamente, el Señorentregará el ejército de Israel en manos de los filisteos.

20 Al instante Saúl cayó por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; además estaba sin fuerzas, porque no había comido nada en todo el día y toda la noche.

21 La mujer se acercó a Saúl, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: He aquí, tu sierva te ha obedecido y he puesto mi vida en peligro al oír las palabras que tú me hablaste.

22 Ahora pues, te ruego que también escuches la voz de tu sierva, y me permitas poner delante de ti un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas cuando sigastucamino.

23 Pero él rehusó, y dijo: No comeré. Sin embargo, sus siervos juntamente con la mujer le insistieron, y él los escuchó. Se levantó, pues, del suelo y se sentó en la cama.

24 La mujer tenía en casa un ternero engordado y se apresuró a matarlo; y tomando harina, la amasó y coció de ella pan sin levadura.

25 Ylotrajo delante de Saúl y de sus siervos, y comieron. Después se levantaron y se fueron aquella noche.

1 Samuel 29

1 Reunieron los filisteos todos sus ejércitos en Afec, mientras los israelitas acamparon junto a la fuente que está en Jezreel.

2 Y los príncipes de los filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquis.

3 Entonces los jefes de los filisteos dijeron: ¿Quéhacen aquíestos hebreos? Y Aquis dijo a los jefes de los filisteos: ¿No es éste David, el siervo de Saúl, rey de Israel, que ha estado conmigo estos días, omás bienestos años, y no he hallado falta en él desde el día en que se pasóa míhasta hoy?

4 Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Haz volver a ese hombre y que se vuelva al lugar que le asignaste, y no le permitas que descienda a la batalla con nosotros, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversario. Pues, ¿con qué podría hacerse él aceptable a su señor? ¿Noseríacon las cabezas de estos hombres?

5 ¿No es éste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: “Saúl mató a sus miles, y David a sus diez miles”?

6 Aquis llamó a David y le dijo: Vive el Señorque túhas sidorecto; tu salir y tu entrar en el ejército conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el día en que te pasaste a mí hasta hoy. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los príncipes.

7 Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a los príncipes de los filisteos.

8 Y David dijo a Aquis: Pero, ¿qué he hecho? ¿Y qué has hallado en tu siervo desde el día en que estuve delante de ti hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?

9 Respondió Aquis y dijo a David: Yo sé que eres grato a mis ojos como un ángel de Dios; sin embargo, los jefes de los filisteos han dicho: “No debe subir con nosotros a la batalla.”

10 Por tanto, levántate muy de mañana con los siervos de tu señor que han venido contigo, y luego que os hayáis levantado temprano y haya claridad, partid.

11 David, pues, se levantó temprano, él y sus hombres, para salir por la mañana y regresar a la tierra de los filisteos. Y los filisteos subieron a Jezreel.